Secador de maízEn los anteriores artículos de esta serie, hemos hablado de las causas, las grandes beneficiadas y de las consecuencias que la crisis alimentaria estaba teniendo en Honduras y otros países a nivel mundial. El objetivo de este artículo es poner de manifiesto que existen soluciones para frenar el hambre en el mundo, y éstas están al alcance de nuestras manos.

En Honduras, desde hace algún tiempo, miembros de varias organizaciones sociales del país (campesinado, ecologistas, redes de comercio con justicia y oenegés) nos estamos reuniendo para analizar esta situación y presentar propuestas para salir de la mencionada crisis. Partimos del principio básico de que no hay solución posible a menos que abramos las puertas a un cambio real de poder. No podemos confiar en que las autoridades políticas, los científicos y los investigadores que nos han llevado al desastre actual, nos saquen de él. Resumimos a modo de "Decálogo" las propuestas planteadas por este grupo de reflexión.   

 

"Decálogo" para afrontar la crisis alimentaria:

  • Políticas agropecuarias del y para el campesinado, frente a la "revolución verde" impuesta por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.
  • El uso de energías limpias y renovables (solar, hidráulica, eólica,...), como alternativa al petróleo.
  • Comestibles antes que combustibles: NO a los  biocombustibles.
  • La alimentación no es una mercancía, es el sustento básico del Derecho a la Alimentación de todas las personas.
  • Producción de alimentos básicos, adaptados culturalmente a la población, frente a la importación y consumo de comida chatarra.
  • Promover una agricultura ecológica y respetuosa con el medio ambiente, libre de químicos y fomentando los recursos locales, frente la dependencia tecnológica.
  • Comercio con justicia, donde se minimicen los intermediarios y sean los grandes beneficiados el colectivo de productores y consumidores.
  • Producir para la población local, y no pensando en los habitantes de los mal llamados países del norte.
  • "Socializar" las tierras en manos de grandes terratenientes, para utilizarla en la producción de productos de consumo, con un manejo sostenible de los recursos productivos (agua, bosque y tierra) y respetuoso con la naturaleza.
  • El poder en manos del pueblo, y no controlado por las multinacionales.

Estos diez puntos son tan válidos para Honduras, España o cualquier país del mundo. Eso sí, todos debemos creer que otro mundo sí es posible y luchar por y para él. Es pues, tiempo de levantarnos de nuestras cómodas butacas de espectadores de los sucesos del mundo, y pasar a ser los actores del cambio.