Llegué tras 15 horas de viaje y escalas en cuatro aeropuertos. Ahora, finalmente, estoy en el lugar más desigual del continente, donde la tierra abunda pero está en manos de muy pocos y donde se instaló una de las dictaduras más largas de América Latina.

Dejé la latitud cero para instalarme por unos días en los 23° Sur, el corazón de Suramérica. Una "isla rodeada de tierra", donde no hay mar pero los ríos cruzan cada rincón como largas serpientes, donde el sol es infinito y el idioma es dulce. Acá reina la pobreza, pero también el sueño de cambio. Bienvenidos y bienvenidas a Yvy jeroviaha, la tierra de la esperanza.

Quizás ya saben que les hablo del país latino más desconocido -o ignorado- por muchos y muchas de nosotras. Sí, se trata de Paraguay (no Uruguay). Capital, Asunción. Moneda, Guaraní. Independencia, 1811. Los más atrevidos saben también que desde acá se puede llegar a las cataratas de Iguazú.

Vine a trabajar con el equipo de Intermón Oxfam (IO) en el diseño de una estrategia de comunicación para nuestros programas y las organizaciones campesinas e indígenas con las que trabajamos desde 1992.  Pensé entonces que les interesaría saber por qué apostamos por Paraguay. Eso sí, el primer paso es conocer un poco el país, verán cuánto se sorprenden al acercarse, al menos virtualmente, a esta tierra surreal.

Ni grande, ni chiquito. Paraguay alcanza los 406.752 km2 donde viven, bastante dispersas, unas cinco millones y medio de personas y 10 millones de vacas... Aunque usted no lo crea. En el país, cada vaca cuenta con dos hectáreas para pastar, mientras que 360 mil familias viven sin tierra.

El 90% de la población es guaraní parlante y "pensante" (para los románticos que coleccionan palabras de amor, te amo se dice "rohayhu"). Aunque conviven 17 etnias, hay 5 idiomas y el guaraní predomina en las zonas rurales. En las ciudades hay un gran procentaje de bilingüismo.

Paraguay es, junto a Brasil, una de las reservas de agua dulce más importante de América. Para comprobarlo entren a Google Earth, verán ríos y más ríos, todos caudalosos y muy extensos. ¿Más pruebas? Su nombre significa "agua que viene del mar" y la traducción de Iguazú es "agua grande". Otro dato clave: el sistema acuífero guaraní es un recurso natural y geopolítico vital para el continente.

En medio de tanta maravilla natural, aquí tuvo lugar una de las dictaduras más largas de América Latina.  El General Stroessner gobernó desde 1953 hasta 1989. Sin embargo, su agrupación política, el partido colorado, se mantuvo en el poder durante 61 años y fue hasta hace pocas semanas cuando el pueblo paraguayo apostó por el cambio al elegir como presidente a Fernando Lugo, candidato de la Alianza Patriótica.

Paraguay está entre los 10 países más desiguales del planeta y es el país con mayor inequidad en América Latina, según el Informe de Desarrollo Humano publicado por el PNUD en 2005.  Esta es una de las razonas por las que IO ha concentrado sus esfuerzos en la reducción de la pobreza, la reforma agraria y la equidad de género, con especial énfasis en las poblaciones indígenas y rurales.

Ilustremos. En el país, 4 de cada 10 personas viven bajo la línea de la pobreza. De ellas el 57% vive en las zonas rurales y el 17,1 vive en pobreza extrema. En Paraguay la tierra es un bien concentrado en pocas manos. El 2% de la población concentra -legal o ilegalmente- el 70% de las tierras del país.

Las alternativas dadas por los gobiernos no han resuelto ese patrón. Las políticas agrarias del país favorecen el modelo agro-exportador  (sobre todo del cultivo de soja) que agudiza la expulsión de las familias campesinas, la concentración de tierra y la explotación irracional e insostenible de los recursos naturales en favor de elites locales y empresas multinacionales.

Como respuesta, uno de los ejes centrales del trabajo de IO en Paraguay es la incidencia en políticas públicas agrarias y leyes nacionales. ¿El objetivo? Alcanzar condiciones legales y políticas que favorezcan una reforma agraria que garantice tanto acceso a tierra y territorio, como desarrollo integral.

Aunque estadísticamente la población indígena del país no alcanza el 2%, el Paraguay de hoy es producto de una cultura milenaria, que reivindica valores ancestrales y defiende un modelo de desarrollo socialmente justo y ambientalmente responsable.

Y como viajar nos cambia la perspectiva, ya les contaré cómo se mira desde acá al Ecuador. Aunque está en la mitad del mundo, ustedes siempre lo ven desde el norte y ahora, yo lo veré desde el sur.