Ronda andinaYo participo, tú participas, nosotros participamos... y ellos deciden. Saber popular  latino respaldado, mucho más de lo que quisiéramos, por la práctica de quienes han recibido la responsabilidad de decidir el modelo de desarrollo de nuestros países. En Ecuador el tema está sobre la mesa en ocasión de la III ronda de negociaciones de los acuerdos de asociación entre la Unión Europea (UE) y la Comunidad Andina de Naciones (CAN), celebrada en Quito esta semana.

Como antecedente y para empezar todas y todos desde el mismo punto: la UE y la CAN negocian desde el 2007 un acuerdo de asociación. Este acuerdo tiene un alto componente comercial, sin embargo, incluye también conversaciones sobre desarrollo sostenible, medio ambiente, migración, democracia, terrorismo, propiedad intelectual, intercambio cultural y cooperación tecnológica. ¿Cómo se negocia? Esa es la pregunta del millón.

Y es una pregunta de interés genuino, motivada quizás por la escasa información disponible y hecha, claro está, desde la perspectiva de quienes no participamos, ni directa ni indirectamente, en ese proceso.  Debo decir también que es una inquietud compartida por quienes no conocen, más allá de los titulares de los medios, qué supone esta negociación para su país, para sus proyectos de vida.

Desconfiando de aquello de "la curiosidad mató al gato" nos acercamos al hotel donde tiene sede la tercera ronda. Allí, cerca de 100 delegados y delegadas europeos y de los países andinos participan en 14 mesas de trabajo y entre papeles, largas conversaciones, acuerdos y desacuerdos intentan tomar decisiones. Como se trata de un proceso confidencial sólo vemos los toros desde la barrera.  Para conocer los resultados finales de la negociación las ciudadanas y los ciudadanos andinos deberán esperar hasta el final del proceso, previsto para el 2009.

¿Cómo garantizar entonces que sus intereses estén representados? Hay varios caminos, algunos promovidos por los gobiernos, como los "diálogos con la sociedad civil" y los "cuartos adjuntos". Otros, promovidos por sectores, como los foros empresariales de discusión. Y están los caminos que nacen desde las organizaciones y los movimientos sociales, que buscan que su agenda se refleje en la del gobierno y que su participación no se reduzca a consultas no vinculantes.

"Las mesas de diálogo suelen estar manipuladas por intereses empresariales y lo que ahí se discute no llega a tener impacto en las negociaciones"  me cuenta Paulina Muñoz, portavoz de Ecuador Decide, una campaña que promueve las consultas populares ante los acuerdos comerciales que involucran a Ecuador. "Queremos que los equipos de negociación se sincronicen con los intereses de los pueblos que representan, que las asociaciones con otros sean oportunidades para fortalecer la apuesta que hacemos por un desarrollo sostenible --humano-- y no sólo económico", continúa.

A propósito de la ausencia de espacios de participación y en ocasión la Tercera ronda, Ecuador Decide y representantes de otras organizaciones y movimientos sociales organizaron un encuentro regional de pueblos andinos. Su cita terminará el próximo viernes, al igual que las negociaciones. Les espero por acá entonces para contarles sus conclusiones.

Segurísimo a mi conversación con Paulina y con ustedes se sumarán más preguntas. Para terminar les dejo con una: ¿Si participar es un verbo irregular, cómo se conjugarían negociar y comerciar?