miércoles, 09 de enero de 2008 16:51
Susana Arroyo
Deseo de año nuevo: cambiar el modelo agrario
¿Quién no tiene aún una agenda para el 2008? Las hay sobre personajes históricos, dibujos animados, conocidos escritores y textos religiosos. Grupos de mujeres y hasta partidos políticos han lanzado al mercado su publicación. Pero en Ecuador nació una agenda única, que vence al tiempo y reta a la historia: una agenda para las economías campesinas.
No está organizada por semanas ni meses, sino por líneas de acción y ejes estratégicos que buscan convertirse en una propuesta para transformar el modelo de desarrollo agrario vigente; un modelo que explota sin límite la naturaleza y deteriora la calidad de vida de las y los campesinos.
Se trata de la producción más reciente del Sistema de Investigación sobre la Problemática Agraria en Ecuador (SIPAE): "Hacia una agenda para las economías campesinas en el Ecuador".
Publicada con el apoyo de Intermón Oxfam, esta iniciativa pone sobre la mesa una lectura actualizada del modelo agrario del país. Tendencias, retos y amenazas son analizados en este documento con un enfoque único pero desafiante: evidenciar que las agriculturas campesinas son viables.
Las voces de los movimientos indígenas y campesinos y las entrevistas a representantes de oenegés y especialistas vinculados con áreas gubernamentales fueron la materia prima para elaborar esta propuesta. Talleres, debates y una detallada investigación bibliográfica aportaron también elementos para interpretar tendencias y definir los posibles caminos hacia un modelo más justo y equitativo.
Pero más que un análisis económico, esta agenda es una mirada integral a las múltiples dimensiones que dan vida al trabajo de la tierra. El enfoque de derechos económicos, sociales y culturales así como perspectivas étnicas, de género y agroecológicas están presentes en cada capítulo, en cada propuesta.
Su contenido está organizado en tres ejes centrales: desmonopolización de los recursos (tierra y agua pero también crédito y tecnología), defensa de las condiciones de reproducción social de los sectores campesinos y promoción integral de los derechos de las y los productores.
Como complemento, la agenda incluye enfoques estratégicos de desarrollo, donde sobresalen soberanía alimentaria, reforma agraria, ordenamiento territorial, derechos laborales, protección de los recursos y ecosistemas, soberanía sobre las aguas y un posicionamiento sobre las amenazas que suponen los acuerdos comerciales globales. Estos enfoques serán presentados en el corto plazo a la Asamblea Constituyente, órgano responsable de definir la nueva carta magna del país.
¿Pero cómo hacer efectivas estas propuestas? En su publicación, el SIPAE propone el fortalecimiento de alianzas, la ampliación de programas de capacitación, promoción de campañas de consumo en mercados regionales, implementación de observatorios ciudadanos y mayor contribución a procesos de incidencia pública y resistencia.
En un país donde 35 de cada 100 personas viven en las zonas rurales y vinculadas a la producción agropecuaria, esta agenda campesina supone cambio, transformación, un reto ambicioso, pero ante todo, necesario. ¿Qué mejor momento para empezar? Año nuevo, vida nueva ¿no?