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<?xml-stylesheet type="text/xsl" href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/utility/FeedStylesheets/atom.xsl" media="screen"?><feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom" xml:lang="es-ES"><title type="html">La sonrisa del arrozal</title><subtitle type="html">Javier Merelo, desde Camboya</subtitle><id>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/atom.aspx</id><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/default.aspx" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/atom.aspx" /><generator uri="http://communityserver.org" version="2.1.61019.2">Community Server</generator><updated>2008-02-16T07:14:00Z</updated><entry><title>Una democracia bananera</title><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/2008/07/01/una-democracia-bananera.aspx" /><id>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/2008/07/01/una-democracia-bananera.aspx</id><published>2008-07-01T22:53:00Z</published><updated>2008-07-01T22:53:00Z</updated><content type="html">&lt;P&gt;Es Camboya una monarquía parlamentaria, como en España. Sin embargo, ahí se acaban todas las similitudes entre los sistemas democráticos de los dos países. Resulta chocante, a la vuelta de algún viaje por el extranjero, volver a Camboya y empezar a leer el periódico. Hay que recordar que hay elecciones el 27 de julio. Uno empieza a leer cosas como: @MORE@&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;-- El Gobierno decide cancelar la publicación de la inflación para que "la gente no se enfade". Entre enero y abril ya alcanzó el 18% acumulado. ¡Claro que se enfadaría!. En este punto tengo que admitir que no puedo evitar acordarme de cuando el Gobierno español decidió dejar de publicar los precios de la gasolina en diferentes puntos de España.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;-- El Gobierno decide que no forzará la aplicación de la ley de tráfico (aprobada en un ya lejano noviembre de 2007) hasta después de las elecciones. También para que la gente no se enfade.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;-- En cuanto al apoyo de tránsfugas de la&amp;nbsp;más que&amp;nbsp;débil&amp;nbsp;oposición al partido del&amp;nbsp;gobierno (el Cambodian People's&amp;nbsp;Party) el&amp;nbsp;primer y omnipotente primer ministro es claro: todo aquel representante de un partido de la oposción que se pase a mi partido será remunerado con un cargo en el gobierno. Y así vamos ya por los ¡500! asistentes directos. ¿Cada cuánto se reunirá con cada uno de ellos?&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;&amp;nbsp;-- El Gobierno prohíbe la publicación de un periódico con noticias sobre Birmania para evitar que se deterioren las relaciones entre ambos países. Luego, ¿alguien se pregunta como se aguantan dictaduras como la de la junta militar?&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;-- Las noticias sobre expulsiones de gente de la tierra en la que viven por los supuestos "legítimos" dueños es una constante. La no existencia de un registro de la propiedad, pues todos los títulos de propiedad son únicos, se conservan personalmente y muchos se perdieron durante los años de guerra, hace que haya un gravísimo problema a la hora de demostrar quien es el propietario de una tierra. Las asignaciones de miles y miles de hectáreas a un senador para su explotación durante décadas no son nada nuevo. Un ejemplo más es la expropiación hace poco de ¡500 hectáreas! de tierra para "construir un centro para 100 (cien) discapacitados". ¿¿500 hectáreas para 100 personas?? El enviado especial de Naciones Unidas lo ha considerado el principal problema para el avance de Camboya. &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;&amp;nbsp;-- Uno de los principales conglomerados del país (gasolineras Sokimex, hoteles Soka, etcétera) es propiedad de personas del aparato del CPP. Seguro que ahí no hay tráfico de influencias.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;-- El sobrino del primer ministro se vio envuelto en un tiroteo en el que murió una persona. Iban cuatro personas en su coche y alguno de ellos sacó una metralleta con la que empezó a disparar. El caso se ha cerrado puesto que según el relato del sobrino fue un tal "Juan García" (o el nombre más común que pueda haber en Camboya, como ese sería en España), a quién&amp;nbsp;no saben donde localizar.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Podría seguir y escribir un libro sobre esto pero ya basta a modo de ejemplo. Uno se sorprende de que la gente no se indigne cuando lee esto, pero luego cae en la cuenta de cuánta gente leerá estas noticias pues estos diarios son en inglés y si ya en jemer serían muchos los que no lo leerían en inglés se antoja imposible.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Hay elecciones el 27 de julio&amp;nbsp;y la pregunta no es quién ganará si no&amp;nbsp;qué&amp;nbsp;migajas dejará el CPP para los demás.&amp;nbsp;En 1995, perdieron las elecciones y se nombraron dos co-primer ministros. En 1997, Hun Sen, se hartó y dió un golpe de estado. Hubo una gran purga de opositores políticos y no fue hasta recientemente que algunos volvieron de su exilio. El país crece rápido y eso, aparte de los amaños en los votos, es lo que lo mantiene&amp;nbsp;tranquilo.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Sin embargo, a veces, cuando de repente me encuentro que no puedo enviar mensajes de texto con el móvil desde dos días antes de las elecciones y veo tantas plantaciones de plátano a mi alrededor tengo la sensación de estar, de hecho, en una república bananera. Uno no puede evitar preguntarse: ¿de verdad que son incompatibles desarrollo socioeconómico y transparencia y democracia?&lt;/P&gt;&lt;img src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/aggbug.aspx?PostID=15928" width="1" height="1"&gt;</content><author><name>javierm@elperiodico.com</name><uri>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/members/javierm%40elperiodico.com.aspx</uri></author><category term="Camboya" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/Camboya/default.aspx" /><category term="prohibici&amp;#243;n" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/prohibici_26002300_243_3B00_n/default.aspx" /><category term="democracia" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/democracia/default.aspx" /><category term="elecciones" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/elecciones/default.aspx" /></entry><entry><title>  &#191;Otro mundo es posible? Que alguien me lo explique</title><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/2008/06/09/otro-mundo-es-posible-que-alguien-me-lo-explique.aspx" /><id>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/2008/06/09/otro-mundo-es-posible-que-alguien-me-lo-explique.aspx</id><published>2008-06-09T11:25:00Z</published><updated>2008-06-09T11:25:00Z</updated><content type="html">&lt;P&gt;&lt;A href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/blogcamboya/picture14961.aspx" target=_blank&gt;&lt;IMG title="Taller en Battambang" alt="Taller en Battambang" hspace=10 src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/blogcamboya/images/14961/original.aspx" align=left border=0&gt;&lt;/A&gt;Oigo mucho lo de "otro mundo es posible". Yo no acabo de entenderlo y me gustaría que alguien me lo explicase. Intentaré hacerme entender a medida que escribo. Vamos a ver:&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Escucho a menudo&amp;nbsp;que&amp;nbsp;"hay que huir del materialismo, del consumismo". Estoy de acuerdo. También creo, sin&amp;nbsp;miedo a&amp;nbsp;equivocarme, que&amp;nbsp;queremos mejorar nuestro nivel de vida y que nuestros hijos pueden vivir igual o mejor que nosotros. No creo que nadie quiera vivir en las condiciones del principio del siglo XX. Sin duda, hemos mejorado económica y socialmente. Nada que decir a&amp;nbsp;nivel&amp;nbsp;sanitario. Nuestra esperanza de vida se ha disparado: en España vivíamos una media de 34 años en el año 1900 frente&amp;nbsp;a los 80 de hoy en día. En resumen, con todos los avances nutricionales, sanitarios y tecnológicos hemos pasado de ser 1.600 millones de habitantes en el año 1900 a ser alrededor de 6.600 millones de personas. 6.600 millones a los que hay que satisfacer sus necesidades.&lt;/P&gt;@MORE@ 
&lt;P&gt;Esto es como en cualquier familia: a más hijos menos herencia que repartir. En este caso, a más poblacíon menos recursos per cápita. Es decir que, a menos que continuamente produzcamos más riqueza, tendremos que repartirnos el mismo número de camas de hospitales o&amp;nbsp;de plazas en colegios públicos entre cada vez más personas. Eso, traducido, quiere decir, a la larga, pobreza.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Aquí es cuando entonces aparece lo de "hay que huir del materialismo, del consumismo". Curiosamente, leo estos días en los periódicos que los constructores (o cualquier hijo de vecino que tiene un piso&amp;nbsp;que vender), productores de electrodomésticos, productores de automóviles,... están poniendo&amp;nbsp;el grito en el cielo porque nadie compra. Si nosotros no queremos comprar (digamos que esta "crisis" o "desacelaración acentuada" es&amp;nbsp;una huida obligada del consumismo), las empresas no podrán vender. Entonces, ¿qué pasará con sus trabajadores? Pues que no habrá dinero para pagarles y acabarán en la calle. Si acaban en la calle no podrán generar riqueza y tan sólo consumirán recursos públicos (subsidios de paro, atención sanitaria, formación laboral, etcécera...) habiendo menos gente que pague por ellos. Entonces ¿es&amp;nbsp;bueno un bajón&amp;nbsp;del consumismo? Yo supongo que la gente que no está a favor del consumismo, sí querrá tener un trabajo.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Nos gastamos auténticas fortunas y hacemos esfuerzos denodados para que el campesino y el pobre del Tercer Mundo tenga algo que comer. Pero, a menos que creamos en la absoluta autosuficiencia, esto pasa por el comercio (ahí están las tiendas de "comercio justo"). Pero si nadie compra sus productos, el esfuerzo es vano y la inversión pérdida.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Puede que el auténtico reto sea decidir hasta qué nivel de desarrollo estamos dispuestos a avanzar para huir de esa "cultura del consumismo". Mientras tanto, no estando dispuestos a bajar nuestro nivel de bienestar y teniendo cada vez más gente entre la que repartir todo, no hay más camino que seguir generando riqueza.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Consecuencias negativas de este consumo, y de la producción que necesita, hay muchas y son muchos los libros escritos, que no caben en este artículo.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;No obstante yo, cuando veo a un mutilado orgulloso de rehacer su vida a través de unas preciosas tallas de madera que vende al turista (que en realidad, huyendo del consumismo, podrías haberte ahorrado), creo que el consumismo tiene una gran parte positiva. Es éste,&amp;nbsp;la venta de tallas, su "otro mundo" ya hecho posible.&lt;/P&gt;&lt;img src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/aggbug.aspx?PostID=14955" width="1" height="1"&gt;</content><author><name>javierm@elperiodico.com</name><uri>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/members/javierm%40elperiodico.com.aspx</uri></author><category term="discapacitados" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/discapacitados/default.aspx" /><category term="industria" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/industria/default.aspx" /><category term="globalizaci&amp;#243;n" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/globalizaci_26002300_243_3B00_n/default.aspx" /><category term="desarrollo" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/desarrollo/default.aspx" /><category term="consumismo" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/consumismo/default.aspx" /></entry><entry><title> Vaya mierda de vida</title><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/2008/06/04/vaya-mierda-de-vida.aspx" /><id>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/2008/06/04/vaya-mierda-de-vida.aspx</id><published>2008-06-04T12:40:00Z</published><updated>2008-06-04T12:40:00Z</updated><content type="html">&lt;DIV align=justify&gt;&lt;A href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/blogcamboya/picture14757.aspx" target=_blank&gt;&lt;IMG title="Familia camboyana" alt="Familia camboyana" hspace=10 src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/blogcamboya/images/14757/original.aspx" align=left border=0&gt;&lt;/A&gt;Ahí,&amp;nbsp;en medio de la nada, dónde no hay más que un todo de nada, de calor, miseria y soledad, sólo puedo gritar en alto: "¡Vaya mierda de vida!". &lt;/DIV&gt;
&lt;DIV align=justify&gt;&amp;nbsp;&lt;/DIV&gt;
&lt;DIV align=justify&gt;Está ahí, sentada en una esquina, con su pierna de plástico y su ojo vidrioso muerto, los dos regalos eternos&amp;nbsp;de una mina pisada tantos años atrás,&amp;nbsp;amantando a su pequeño hijo de dos años, regalo de un marido ausente,&amp;nbsp;con unos pechos que, secos de delgadez, engañan la boca del infante más que alimentarla. 25 años y nada por delante.&lt;/DIV&gt;
&lt;DIV align=justify&gt;&amp;nbsp;&lt;/DIV&gt;
&lt;DIV align=justify&gt;Se cobija, junto&amp;nbsp;a su madre, su hermana y algunas mujeres más en lo que inapropiadamente llaman casa, pues uno no debería llamar por tal nombre a cuatro palos de bambú resecos que, torcidos, aguantan un techo de hojas de palma tan agujereado que es imposible saber cómo dormirán secas en una noche de lluvia. El suelo, levantado a escasamente un metro del suelo, está formado por láminas del mismo viejo bambú tan separadas entre sí que te cabría el pie, si te atrevieras a subirte, cosa que no haces cuando un niño, de cabeza a medio rapar lleno de crostras y moscas, lo hace crujir bajo sus ligeros pies. Por ahí no se colarán mosquitos portadores de dengue, lo harán enjambres enteros.&lt;/DIV&gt;@MORE@ 
&lt;DIV align=justify&gt;&amp;nbsp;&lt;/DIV&gt;
&lt;DIV align=justify&gt;¿En qué trabajan? En nada ¿Qué hacen durante el día? Nada ¿Qué esperan? Nada. ¿Qué pueden esperar? Nada. Mascar hierba y escupirla para matar el hambre . Nada.&lt;/DIV&gt;
&lt;DIV align=justify&gt;&amp;nbsp;&lt;/DIV&gt;
&lt;DIV align=justify&gt;Les construiremos una casa. Será de madera y uralita. No tendrá agua corriente, ni luz. Tal vez, en un futuro, un retrete. Estarán contentas de poder esperar la nada con un techo bajo el que no mojarse.&lt;/DIV&gt;
&lt;DIV align=justify&gt;&amp;nbsp;&lt;/DIV&gt;
&lt;DIV align=justify&gt;Pero, yo me pregunto "y luego ¿Qué?" Están lejos de todos, cerca de nada, iliteratos, la chica, 25 años, no puede esperar más que&amp;nbsp;a parir&amp;nbsp;pues teniendo que cuidar de sus hijos no puede ni tan siquiera ir a clases de costura. Aquí, lo de la educación a distancia es cierto: la eduación está, demasiadas veces, a gran distancia de todos. Tan sólo unos minutos antes hemos&amp;nbsp;visitado a otra mujer amputada de pierna con un crío de pocos años. Sin embargo, ésta tuvo la suerte de poder estudiar y le hemos llevado una máquina de coser con la que remendar la ropa de los vecinos.&lt;/DIV&gt;
&lt;DIV align=justify&gt;&amp;nbsp;&lt;/DIV&gt;
&lt;DIV align=justify&gt;Aquí, en ninguna parte, ¿qué hacer para que ellas salgan adelante? Siempre solemos contar las historias que salen bien, de final feliz, de cómo hemos ayudado a éste o aquél, vemos la sonrisa de un niño que tiene un libro nuevo. Pero hoy estoy frustrado y cabreado. Nunca se dice, pero a veces hay que aceptar ciertos casos en los que tú no puedes más. Molesta, fastidia, irrita, duele y jode pero así es.&lt;/DIV&gt;
&lt;DIV align=justify&gt;&amp;nbsp;&lt;/DIV&gt;
&lt;DIV align=justify&gt;Sigo dándole vueltas a la cabeza y no tengo ni ganas de escribir. Uno tiene ambiciones, legítimas, quiere avanzar y mejorar. No hay nada de malo en ello pero ¿por qué ellas no pueden? Y pienso&amp;nbsp;que no hay nadie que se preocupe por ellas. ¿Dónde están los servicios sociales?¿la escuela, los comedores y hospitales públicos donde tratar ese ojo?¿dónde está el "estado del bienestar"?&lt;/DIV&gt;
&lt;DIV align=justify&gt;&amp;nbsp;&lt;/DIV&gt;
&lt;DIV align=justify&gt;Pero estoy aquí porque estoy vivo y, por&amp;nbsp;esa misma sangre&amp;nbsp;que me altera y me insufla de vida, no quiero tener que gritar por la boca de otro, que ni sabe ni puede, y seguramente&amp;nbsp;ni espera,&amp;nbsp;"¡vaya mierda de vida!".&lt;/DIV&gt;&lt;img src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/aggbug.aspx?PostID=14755" width="1" height="1"&gt;</content><author><name>javierm@elperiodico.com</name><uri>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/members/javierm%40elperiodico.com.aspx</uri></author><category term="miseria" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/miseria/default.aspx" /><category term="educaci&amp;#243;n" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/educaci_26002300_243_3B00_n/default.aspx" /><category term="vida" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/vida/default.aspx" /><category term="bamb&amp;#250;" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/bamb_26002300_250_3B00_/default.aspx" /><category term="soledad" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/soledad/default.aspx" /><category term="calor" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/calor/default.aspx" /><category term="casa" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/casa/default.aspx" /></entry><entry><title>Un juego imposible: f&#250;tbol con bombas de racimo</title><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/2008/05/23/un-juego-imposible-f-tbol-con-bombas-de-racimo.aspx" /><id>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/2008/05/23/un-juego-imposible-f-tbol-con-bombas-de-racimo.aspx</id><published>2008-05-23T07:03:00Z</published><updated>2008-05-23T07:03:00Z</updated><content type="html">&lt;P&gt;&lt;A href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/blogcamboya/picture14195.aspx" target=_blank&gt;&lt;IMG title=Ratanak alt=Ratanak hspace=10 src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/blogcamboya/images/14195/original.aspx" align=left border=0&gt;&lt;/A&gt;Cargadas sus mochilas de libros y cuadernos bajan a brincos por la calle ligeros de ánimo, uno a diestra y el otro a sinistra, vestidos de igual modo con camisa y pantalones cortos, ora arrastrando el cuero de sus zapatos ora dando puntapiés a latas, botellas, papeles u objetos de cualquier material, excepto de cuero,&amp;nbsp;que a un balón se asemejen. &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Uno, rubiales de media melena, delgado y larguirucho emula regates imposibles ante farolas y papeleras. El otro,&amp;nbsp;de&amp;nbsp;músculos potentes y finos, bajo, de pelo ralo y piel morena esquiva de modos imposibles peatones y coches mal aparcados. Los dos nacidos el mismo día, los dos con el balón a sus pies pegado. Pases cortos, carreras rápidas, uno igual que el otro, chutes potentes que perforan redes reales en mentes ricas de imaginación o mueren a escasos metros en medio de la calzada bajo las ruedas de automóviles intentando alcanzar en vano el otro campo.&lt;/P&gt;@MORE@ 
&lt;P&gt;De entre todo lo que es un balón sin serlo prefieren las latas;&amp;nbsp; son resistentes, pesadas cuando se aplastan, van lejos y tienen múltiples colores. Son rojas como la sangre, verdes como las uvas, azules como el cielo, doradas como la cebada, amarillas....&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Afortunado eres tú, afortunado soy yo. Mutilado es Ratanak, once años, de&amp;nbsp;músculos potentes y finos, bajo, de pelo ralo y piel morena, manco, tuerto y desgarrado en cuerpo y alma que a pesar de todo me sonríe cada día cuando le abrocho unos botones que sus manos ya no pueden.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;¡Bum! Una explosión sacude el aire llevándose consigo el ánimo, el partido, los cuadernos. En medio de todo, además,&amp;nbsp; un brazo, un ojo y casi el otro, tres dedos y la esperanza de un niño. Silencio, muerte en vida, sangre y gritos. Negro, rojo tiñen el blanco de la inocencia.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;"¡Goooool!"&amp;nbsp; clama exaltado y saltando un muchacho de media melena en el portal de su casa al tiempo que el moreno también grita, en otra acera de&amp;nbsp;un lugar olvidado del mundo,&amp;nbsp;desde el fondo de un alma y un cuerpo rotos, su dolor a la entrada del hospital que a partir de ahora será su casa.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Fue el amarrillo un&amp;nbsp; sol de estío para uno y una vil trampa encerrada en una bomba de racimo para el otro que ha estado esperando treinta años, ignorante de la paz firmada antes de que nacieran e irreverente con esos acuerdos, para lograr el objetivo para el que fue creado: matar, mutilar.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Dos niños como dos gotas de agua en sus sueños de jugadas que sólo la imaginación inocente es capaz de crear ¿La diferencia? La fortuna que tuvimos por haber nacido en una tierra que no conoció las bombas de racimo. No&amp;nbsp;vimos la luz&amp;nbsp;en Laos, Camboya, Afganistán, Líbano, Vietnam, Marruecos, Serbia, Irak, .... &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Amarillas como la que tienen enfrente que, como una botella en el país de las maravillas, está pidiendo a gritos ser el balón que lleve a la victoria de ese partido interminable que cada tarde juegan dos chavales de once años al volver de la escuela. El rubio se para calmo, coloca el balón-lata en un pequeño hueco en el suelo y se dispone a lanzar el penalti que selle el desenlace. El moreno, a modo del mejor portero, se lanza al suelo, enérgico, rebotando como un muelle estirando sus huesos hasta casi desencajarlos y alargando sus manos suspendido en el aire.&lt;/P&gt;&lt;img src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/aggbug.aspx?PostID=14184" width="1" height="1"&gt;</content><author><name>javierm@elperiodico.com</name><uri>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/members/javierm%40elperiodico.com.aspx</uri></author><category term="Camboya" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/Camboya/default.aspx" /><category term="mutilados" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/mutilados/default.aspx" /><category term="bombas de racimo" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/bombas+de+racimo/default.aspx" /><category term="asesinatos" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/asesinatos/default.aspx" /><category term="ni&amp;#241;o" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/ni_26002300_241_3B00_o/default.aspx" /></entry><entry><title>De Camboya a Birmania: 800 kil&#243;metros y un mundo</title><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/2008/05/16/de-camboya-a-birmania-800-kil-metros-y-un-mundo.aspx" /><id>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/2008/05/16/de-camboya-a-birmania-800-kil-metros-y-un-mundo.aspx</id><published>2008-05-16T09:36:00Z</published><updated>2008-05-16T09:36:00Z</updated><content type="html">&lt;P&gt;&lt;A href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/blogcamboya/picture13808.aspx" target=_blank&gt;&lt;IMG title="Ciclón Birmania" alt="Ciclón Birmania" hspace=10 src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/blogcamboya/images/13808/original.aspx" align=left border=0&gt;&lt;/A&gt;Sentado frente a mi pantalla leo abrumado la cada vez mayor cifra de muertos que un ciclón ha causado en Birmania. Más apesadumbrado, si cabe aún, leo sobre el tiránico&amp;nbsp;ciclón del general Than Shwe que en su indiferencia y&amp;nbsp;opresión sobre sus paisanos y con su paranoia ante la ayuda extranjera puede causar muertes que se cuenten por cientos de miles o millones de personas. @MORE@&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Han pasado ya dos semanas y lentamente, como en tantas otras ocasiones sucedió y sucederá, Birmania va dejando su lugar en la primera página de los periódicos para caer olvidada en un rincón cada vez menor de las páginas de la&amp;nbsp;sección Internacional hasta acabar desapareciendo. Me levanto de mi silla necesitado de conversación. Me cruzo con Theara y le pregunto acerca de &lt;EM&gt;Bumía&lt;/EM&gt;,&amp;nbsp;pues así llaman aquí a Birmania, y me contesta con un "no sé nada". Asombrado pregunto bruscamente a otra chica que acaba de entrar en la oficina: la misma respuesta. Me escriben desde España preguntándome si, por nuestra cercanía, conocemos algo más, pero yo tan sólo sé lo que leo en los periódicos. Negándome a pensar que es&amp;nbsp;siempre así me dirijo a los hombres que guardan la entrada al recinto y me responden: "No tenemos radio. Se ha ido a casa quien la tenía". Es decir, desconocimiento absoluto.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;De Battambang, ciudad en la que yo estoy, a Rangún tan sólo hay 800 kilómetros en línea recta, la misma distancia que desde Barcelona hasta Badajoz. ¿Sería posible que&amp;nbsp;en Badajoz estuvieran muriéndose bajo el agua y en Barcelona la gente no supiera nada? Al final consigo encontrar a alguien que sí, que escucha lo poco que se comenta por la radio y a quien le interesa saber lo que sucede más allá de los fronteras. Pero, sencillamente, los dos sabemos que es una excepción. A pesar de ello, ¿quién soy yo para criticar? Para entender este aislamiento no hay más que darse una vuelta por cualquiera de los pueblos en los que reside el 80% de la población camboyana y saber que el 40% sobrevive por debajo del nivel nacional de pobreza.&amp;nbsp;¿Por qué preocuparse de lo que sucede más allá si ellos&amp;nbsp;ya tienen suficiente con sobrevivir?&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Mi siguiente pregunta es saber qué pasaría en Camboya si las mismas aguas inundasen sus extensas planicies. Pregunto a uno, a otro y otro más y siempre escucho la misma respuesta: "El gobierno ayuda. Poco, somos pobres, pero ayuda repartiendo dinero y arroz". Camboya ya sufrió graves inundaciones en el 2002, que dejaron sin comida a cerca de 670.000 camboyanos, y la ONU tuvo que acudir en su ayuda. Sin embargo, en Camboya entraron sin problemas. ¿Será que la apertura al mundo, el comercio internacional y una democracia, débil y corrupta cierto pero democracia al fin y al cabo, es lo que le falta a&amp;nbsp;Birmania? Aquí todos los camboyanos admiten que sus gobernantes son corruptos, pero también están convencidos de que no serían un ciclón de indeferencia y opresión si un desastre, esta vez natural, la arrasase. Son 800 kilómetros y un mundo.&lt;/P&gt;&lt;img src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/aggbug.aspx?PostID=13805" width="1" height="1"&gt;</content><author><name>javierm@elperiodico.com</name><uri>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/members/javierm%40elperiodico.com.aspx</uri></author><category term="Camboya" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/Camboya/default.aspx" /><category term="ayuda" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/ayuda/default.aspx" /><category term="inundaci&amp;#243;n" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/inundaci_26002300_243_3B00_n/default.aspx" /><category term="opresi&amp;#243;n" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/opresi_26002300_243_3B00_n/default.aspx" /><category term="indiferencia" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/indiferencia/default.aspx" /><category term="Birmania" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/Birmania/default.aspx" /></entry><entry><title>No quiero m&#225;s</title><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/2008/05/08/no-quiero-m-s.aspx" /><id>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/2008/05/08/no-quiero-m-s.aspx</id><published>2008-05-08T11:58:00Z</published><updated>2008-05-08T11:58:00Z</updated><content type="html">&lt;P&gt;&lt;A href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/blogcamboya/picture13273.aspx" target=_blank&gt;&lt;IMG title="Cartel de dentista" alt="Cartel de dentista" hspace=10 src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/blogcamboya/images/13273/original.aspx" align=left border=0&gt;&lt;/A&gt;Hoy ha empezado un día como otro cualquiera. Es decir, parecido a ninguno anterior. Tras despertarme con ese, tan sabroso para ellos como detestable para mí, olor a pescado fermentado frito me dirijo al lavabo. Al abrir la puerta de mi dormitorio uno de los varios gatos que han hecho su casa del lugar en el que vivo ha salido corriendo.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;Tengo que admitir que, a pesar del disgusto que tendrá mi hermana al leer esto, odio a esos gatos porque maúllan en medio de la noche y no han encontrado mejor sitio para marcar su territorio con orines y heces que una de las duchas, y sólo hay dos. Sin embargo, también hay que romper una lanza a su favor pues desde que se instalaron aquí ya no hay ratas ni ratones, tan comunes por estos lares y que ya se habían comido parte de las riñoneras de mi mochila.&lt;/P&gt;@MORE@ 
&lt;P&gt;Ahora bien, esta mañana los he odiado más que nunca. En su huir el gato ha dejado atrás la cabeza de un ‘gueco'. Aquí los gatos, son gatos de verdad, no de esos que sólo beben leche y comen pan. No, aquí ratones y lagartos salen como alma que lleva el diablo al ver a unos de esos felinos maulladores y sucios. Particularmente, estoy encantado de que se coman a las ratas pero ¡los ‘guecos' no! Son unos lagartos enormes, de un palmo o más, de colores diversos que hacen un ruido asombroso por las noches y, gran cualidad por la que son apreciados, se comen mucho, pero que muchos insectos. Y los gatos, lo siento hermanita, no se comen mosquitos.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;Tras el disgusto del ‘gueco' de cabeza azulada me he ido al gimnasio. Como cada mañana, hay una mujer vestida en su pijama y no es que no se cambie si no que esa es su ropa de "deporte". Escribo "deporte" entre comillas porque ella lo entiende como caminar en la cinta a 4 km/h, que es la velocidad normal a la que uno camina. Cada vez que la veo (a ella y otros mucho "deportistas pijameros") pienso: "¿No crees que si fueses caminando de casa al gimnasio ya habrías hecho más deporte que en la cinta de correr?". Luego está el señor que camina hacia atrás (en realidad, un par de ellos), el que al caminar zarandea los brazos al doble de velocidad que mueve las piernas pareciendo un personaje de la época del cine mudo y el que corre apoyando casi todo su cuerpo en las barandillas, lo que es muchísimo más fácil. Cuando a éste le dije, viendo su cara de satisfacción por correr a 8 km/h, que probase a correr sin apoyarse en las barandillas casi sale disparado de la cinta. En fin, aún no me explico como en ese gimnasio hay una tabla de estiramientos ¡en castellano!&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;Tras la ducha, me dirijo al banco. Están apareciendo sucursales bancarias como setas a medida que el país se desarrolla. Es el mejor sitio para estar de toda la ciudad: tienen aire acondicionado. Llevo sólo la cartilla. El pasaporte lo he dejado en casa pues jamás me han pedido identificación. Relleno el papel correspondiente y me pongo....¿a la cola? Hay un pasillo creado con postes y cintas, como en los aeropuertos, un moderno cartel de ‘wait here' y una ralla pintada en el suelo ante tres mostradores. Enfrente de ellos somos unos nueve, apelotonados unos con otros y divididos más o menos por igual.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Rozándome la cara aparece un brazo y una mano que entrega la libreta a la oficinista. ¿Para qué sirve la línea? ¿No será que los que están detrás nunca serán atendidos? Allí todos juntos pruebo, en vano, a mantener mi privacidad. Todo el mundo intenta mirar el saldo de tu libreta y el importe que quieres retirar. De nada sirven mis esfuerzos porque una voz en alto dice "¿Quién ha pedido cuatro mil dólares?" Todas las miradas se dirigen al único extranjero que está allí. Es decir, a mí. "¿Es que alguien más ha pedido esa cantidad?", piensas sulfurado y con la cabeza gacha. Intentas hacerles ver que los extranjeros no somos ricos (porque siempre te ven como un billete andante) y el tipo echa tus esperanzas por el suelo. Es inútil explicarles que el dinero no es para ti.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;Recuperado ya de esa irritación momentánea y por un día (ya van unos cuantos, la verdad) decido desayunar a la manera camboyana. No, no me comeré sopa de menudillos con fideos de arroz y verduras tal vez mal lavadas. Es un desayuno especial, &amp;nbsp;que he asumido muy bien: pan con leche condensada. ¡Qué recuerdos! Al primer contacto del paladar con la untuosa leche dulce me sobreviene el comentario de rigor que me hacen muchos: "Javi, ¡qué mal debes de comer en Camboya!" Cierto, cierto, pienso apurando el final del bote con mucha más leche condensada que pan, haciendo caso omiso de las recomendaciones que me daba mi abuela. Todo ello, comido en el coche, por supuesto, pues a pesar de salir media hora tarde, ya son las ocho, no hemos tenido tiempo de desayunar.&lt;BR&gt;&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Me sorprende sinceramente que no haya manchado la tapicería del coche con tanto bote. Sé que es reiterativo, pero estoy convencido de que si probasen a hacer una carretera más bacheada serían incapaces de hacerlo mejor que lo que lo hacen las lluvias y esos camiones tan cargados que hacen que los ejes crujan antes de romperse. Si llueve así tres días seguidos en Catalunya se acaba la sequía.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Se acabó el calor seco agobiante (¡qué gusto!) para dar paso a una humedad que te pega la camiseta y con este tiempo temo los enjambres nocturnos de insectos de todos los tamaños y zumbidos contra los que no hay insecticida suficiente. ¡Y yo sin ‘gueco'! Malditos gatos.&lt;BR&gt;&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;En el coche vamos cinco: Sor, mutilado de mina en ambas piernas que conduce la moto como Sito Pons en sus mejores tiempos; Path, mutilado de mina en ambos brazos y algo sordo por la explosión y al que un día tendré que preguntar cómo consigue manejar esa radio tan pequeña con tantos botones; Kimlieng, afectada de polio que no llego a entender como camina sin que le revienten las rodillas por lo que las flexiona lateralmente; Theara y yo, que somos, en minoría, los únicos enteros. A Path, al que llevamos a casa para que pase unos días, lo hemos de atar con el cinturón porque con tanto bache el pobre no para de botar y no tiene con qué agarrarse. De golpe y porrazo, tras casi 50 kilómetros y en medio de la nada aparecen 10 kilómetros perfectamente asfaltados. ¿Por qué aquí si no hay ningún pueblo? "Javi" me digo " no hagas preguntas de extranjero".&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;Al llegar a su casa, a la de Path, a la que hace cinco meses que no va, lo primero es bajar los 250 kilos de arroz de buena calidad que ha comprado como regalo (como los chocolates que uno trae de suiza para la familia), los 30 kilos de fruta y el pequeño árbol del mango. Vamos, lo primero que yo llevaría a casa. Lo siguiente es que nadie, absolutamente nadie, saluda. Él llega al porche y se sienta. El que va a comprar el pan cuando vuelve suele gritar un "ya he vuelto" bien claro, por lo menos, pero esto es más como el que se ha ido a la habitación de al lado y ha vuelto, aunque haga cinco meses que se fue. Los perros salen a merodear, canes escuálidos y pulgosos que parecen todos iguales (aquí no hay gatos porque aquí los perros sí persiguen a los gatos) y que hacen de gallinas lamiendo y comiendo todo lo que cae al suelo. Su número, en una casa cualquiera, es casi siempre una incógnita pero no suele bajar de tres.&lt;BR&gt;&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Tras sentarme veo escrito en las vigas de la casa en tiza y con letras grandes "E-mail" y su correspondiente traducción en jemer como para no olvidarte de enviar un mensaje a alguien la próxima vez que vayas al cibercafé. Sólo falla un detalle: en varias decenas de kilómetros a la redonda no hay cable de teléfono ni electricidad. Es costumbre muy camboyana anotar todo tipo de indicaciones con tiza en los muros y vigas de la casa. Particularmente los números de teléfono. No los anotan en ningún lugar más y cuando, estando en otro lugar, te piden llamar a su madre les preguntas "¿Te sabes el número?" y ves que empiezan a rumiar y rumiar. Te piden el teléfono y hacen el primer intento. Luego, un segundo y un tercero (así entiendes que te llamen tantas veces al móvil gente que no conoces). Finalmente, acabas preguntando: "¿Te sabes el número de teléfono de tu madre"? "Lo olvidé. Pero me sé el del jefe del pueblo, que conoce al vecino de mi tío". ¿Ha quedado claro? Horas más tarde, en nuestra ronda de visitas tendremos que localizar así a uno de los chavales a los que queremos ver. ¿Se habrá comido la agenda telefónica el gato? ¡Malditos gatos!&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;Aunque antes paramos a comer. Ya es la una y es tardísimo. La elección del restaurante es bastante sencilla en estos casos: el primer local que ves con las características sillas de plástico (los restaurantes de sillas de madera maciza de diez kilos sólo en la capital, por favor). Desde el coche preguntas si tienen comida (ya se sabe, es la una). Si la respuesta es afirmativa te bajas, vas a los fogones y abres las tapas de todas las cacerolas a ver si te gusta lo que ves. Sólo que esta vez no está mi madre, mi abuela o la cocinera de turno para darme una bofetada en la mano y decirme lo de "no metas la nariz". Para desgracia nuestra en el primer restaurante no hay arroz y como en los anuncios de La Casera, "si no hay arroz, nos vamos".&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;&lt;A href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/blogcamboya/picture13274.aspx" target=_blank&gt;&lt;IMG title=Cucarachas alt=Cucarachas hspace=10 src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/blogcamboya/images/13274/original.aspx" align=left border=0&gt;&lt;/A&gt;Tras recorrer varios kilómetros y ver un par más de restaurantes hemos volvemos al primero (casi las dos, ya) a esperar a que hiervan el arroz. Sobre una parilla reposa un pollo con muy buena pinta. Se parece mucho a los pinchos morunos y está delicioso, si no fuese por una pequeña e incómoda salvedad: los huesos. Es su costumbre machacar y desmenuzar el pollo de tal manera que los huesos quedan reducidos al tamaño de guijarros o de pequeñas piedras. Mejor evitas pegarle un buen mordisco pues el cartel del dentista del otro lado de la calle no inspira mucha confianza. Cuando te quejas de ello, se miran entre ellos y dicen: "Es verdad, que es extranjero: no le gustan los huesos". Pues no, no me gustan los huesos. Al final, cansado de separar carne y huesos como si estuviese comiendo pipas y no atraído por esa sopa picante de curry verde y hierba limón, mi plato acaba lleno hasta arriba de arroz y de salsa de soja. Hoy no hay grillos, cucarachas o saltamontes con qué sazonarla. &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Tengo que hacer un inciso sobre estos insectos. Otra vez mentaré la decepción que tendrá un miembro de mi familia: lo siento, mamá, pero sí, he comido cucarachas. Son exactamente crujientes como el ruido que haces al pisarlas, sólo que esta vez no es con los pies, como cuando vas descalzo en casa, sino con las manos. He comido insectos de varios tipos: largos, grandes y menudos. En resumen, una crujiente y aceitosa....decepción. Voy a desmitificarlo: ¿Quién no ha comido gambas? Pues casi, casi igualito: los pelas, les quitas las alas y te los comes. Con ajo y especias, como las gambas al ajillo (y no estoy pidiendo que me sirvas sofrito de hormigas con ajo, mamá, cuando vaya a verte) pero es tan y tan aceitoso todo que al final no tiene más gusto que el aceite de palma mil veces refrito.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Estando en la mesa asisto a otra conversación puramente camboyana. Me pruebo las gafas de sol de mi compañero Sor y se oye un "loi" a un par de metros. "Loi" se traduce como "que bien te queda, que guapo estás", pero también significa dinero. Como "saat" es limpio y a su vez bonito y "acró" es sucio y feo. En este caso vengo a entender que, en el fondo, hay una relación entre tener dinero y ser guapo: que quien tiene dinero es guapo. Entre que soy extranjero, lo que es igual a ser rico, y soy blanco seguro que soy "loi", "loi", "loi".&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;Tras una brevísima sobremesa (costumbre española que se echa mucho en falta) nos detenemos en nuestra última parada en un templo para visitar a una chica de 18 años mutilada de mina. Aparece cargada de unos pequeños y sabrosísimos plátanos y la frente tan sudada que ni siquiera hace ademán de secársela con la manga de su camisa de franela (increíblemente). Un par de monjes, vestidos en sus llamativas y casi fluorescentes túnicas naranjas nos saludan, un hombre ya mayor construye cestas de mimbre, una abuela despioja a su nieto y un par de niños revolotean alrededor jugando con los mangos rotos de un paraguas a modo de espadas, mientras las vacas pacen y un par de pájaros pían. Miro en derredor y, capturado por tanta tranquilidad y belleza, me resulta casi inconcebible el infierno en la Tierra que fue este paraíso. Sin embargo, al recordar como Sor, antiguo soldado, ayudaba a Path, antiguo jemer rojo, mutilado con mutilado, sé que al menos algo se está haciendo bien.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;A la vuelta de nuestro paseo por el fin del mundo, pues así me he sentido con el barrizal continúo que son estos caminos entre colinas de bosques y palmerales aún por talar (cosa de que aún quedan minas), todos duermen con este brusco masaje que es la carretera y el silencio del traqueteo incesante. Mi teléfono suena una vez, sólo una vez. "Alguien se ha vuelto a equivocar", pienso mientras observo al sol, filtrándose entre los resquicios que dejan unas voluptuosas nubes de algodón, caer sobre unos arrozales empapados de agua tímidamente verdeantes.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;"No quiero más que otro día en Camboya", sonríen mis labios.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;&amp;nbsp;&lt;/P&gt;&lt;img src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/aggbug.aspx?PostID=13278" width="1" height="1"&gt;</content><author><name>javierm@elperiodico.com</name><uri>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/members/javierm%40elperiodico.com.aspx</uri></author><category term="Camboya" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/Camboya/default.aspx" /><category term="coche" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/coche/default.aspx" /><category term="gatos" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/gatos/default.aspx" /><category term="palmeral" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/palmeral/default.aspx" /><category term="bosque" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/bosque/default.aspx" /><category term="bache" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/bache/default.aspx" /><category term="cucaracha" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/cucaracha/default.aspx" /></entry><entry><title>La vida en un microcr&#233;dito</title><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/2008/05/05/la-vida-en-un-microcr-dito.aspx" /><id>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/2008/05/05/la-vida-en-un-microcr-dito.aspx</id><published>2008-05-05T10:50:00Z</published><updated>2008-05-05T10:50:00Z</updated><content type="html">&lt;P&gt;&lt;A href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/blogcamboya/picture13198.aspx" target=_blank&gt;&lt;IMG title="Salit y marido" alt="Salit y marido" hspace=10 src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/blogcamboya/images/13198/original.aspx" align=left border=0&gt;&lt;/A&gt;Sentado bajo un pobre cobertizo de madera y paja descubro el valor de nueve vidas: un microcrédito de 207 euros.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Abrazando una de sus piernas por la rodilla y la otra colgando, moviéndola a ratos nerviosamente y a ratos meciéndola, Salit me cuenta, entre palabras entrecortadas y risas nerviosas, su proyecto. Ella, Salit, de una apariencia que ronda la cuarantena, es madre de siete hijos: Salit, Salí, Salat, Salay, Salam, Saley y otro más cuyo nombre olvidé por haber escapado a esa tradición de nombres tan seseantes. Me explica que por 1.000 baths tailandeses podrá alquilar una hectárea y media durante tres años. Un vecino suyo, propietario de ésta y muchas más tierras, le ha hecho una muy buena oferta. Mas, ¿con qué financiar ese proyecto&amp;nbsp;si apenas tienen para comer y comprar ropa?&lt;/P&gt;@MORE@ 
&lt;P&gt;Mientras hablamos y calculamos, aparece el marido y siento vivir como en un sueño la respuesta de porqué casi todos los créditos son concedidos a mujeres: el hombre, inseguro en un caminar zigzagueante y dejando un fuerte rastro oloroso de alcohol&amp;nbsp;a pesar de tan temprana hora, hace acto de presencia intentando tomar las riendas de una conversación que no le corresponde entre los ojos ya llorosos de su mujer. Sus pretendidas suaves caricias no hacen más que aumentar la desazón de la mujer. Molesto no puedo evitar hacer un par de preguntas que cortan su verborrea, tan falta de claridad como de comicidad: Señor, usted ¿de qué trabaja?¿cuántos días a la semana trabaja? Hechas las mismas preguntas a la mujer, la respuesta es demoledora: todos los días de lo que puedo para alimentar a mis hijos.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Volvemos a hacer números y me asusta pensar que puedo quedar atrapado en un trampa de tan bajo precio, 207 euros, y tan alto valor, nueve vidas. Una hectárea y media, añadida a la hectárea que ya poseen, les permitirá producir alrededor de 5.000 kilos de arroz bruto (con la cáscara), que quedarán reducidos a unos 2.500 ya limpios. Si calculamos que una persona adulta consume unos 180 kilogramos (ciento ochenta escribo para que no quede dudas del número) de arroz por año, les quedarán 1.000 kilos, 20 sacas de 50 kilos, con los que pagar&amp;nbsp;las deudas y compras de todo un año.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Son 20 sacas que dan para 600 dólares con los que pasar un año.Veinte sacas para alimentar ocho bocas. Es Salay, el noveno, un magnífico chaval con dos piernas de trapo, víctima de la polio, que vive conmigo en el centro de discapacitados.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Son 207 euros para mejorar&amp;nbsp;diez vidas: las de Salit, su ebrio marido, y los seis hijos de nombres seseantes, la de Salay por saber&amp;nbsp;a&amp;nbsp;su familia mejor y la mía por verle sonriente.&amp;nbsp;&lt;/P&gt;&lt;img src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/aggbug.aspx?PostID=13049" width="1" height="1"&gt;</content><author><name>javierm@elperiodico.com</name><uri>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/members/javierm%40elperiodico.com.aspx</uri></author><category term="Camboya" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/Camboya/default.aspx" /><category term="ayuda" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/ayuda/default.aspx" /><category term="desarrollo" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/desarrollo/default.aspx" /><category term="microcr&amp;#233;dito" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/microcr_26002300_233_3B00_dito/default.aspx" /><category term="arroz" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/arroz/default.aspx" /></entry><entry><title>Quisiera ser un ni&#241;o camboyano</title><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/2008/04/28/quisiera-ser-un-ni-o-camboyano.aspx" /><id>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/2008/04/28/quisiera-ser-un-ni-o-camboyano.aspx</id><published>2008-04-28T14:57:00Z</published><updated>2008-04-28T14:57:00Z</updated><content type="html">&lt;P&gt;&lt;A href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/blogcamboya/picture12598.aspx" target=_blank&gt;&lt;IMG title="Niño camboyano" alt="Niño camboyano" hspace=10 src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/blogcamboya/images/12598/original.aspx" align=left border=0&gt;&lt;/A&gt;En medio de una atronadora tormenta de este estío que no acaba, ducha fría acogedora, he sentido envidia de quien nada tiene y tanto posee. En soledad, el agua resbalando por sus largos cabellos, la tela pegada a la piel tersa a pesar de sus minúsculos huesos, los pies descalzos semienterrados en el rojizo barro arcilloso de lo que fue un camino y las manos alzadas a un cielo que no se ve con la boca bien abierta clamando en silencio por un poco más, sus ojos, sin pronunciar palabra, me han hablado de lo que tuve y olvidé.&lt;/P&gt;@MORE@ 
&lt;P&gt;¿Te acuerdas cuando en cualquier botella vieja de plástico no veías más que un coche al que sólo le faltaban las ruedas? ¿Recuerdas las espadas hechas con palos tan torcidos, pero que en tu imaginación eran dignas de Camelot? ¿Recuerdas que, no tan sólo eras capaz de pensar, sino que estabas convencido de que un limón era una rueda y un tapón un volante?&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Quisiera recorrer los campos embarrados con mi tirachinas para matar gigantes en mi bolsillo. Quisiera poder meter mis manos en el fango o en la olla de la comida y limpiarme en mi camisa, pues no puede ser que ese pedazo de tela fuese sólo para cubrirme. Quisiera volver a sentir que un camisón de segunda, tercera o cuarta mano es el más bonito de los vestidos que un cuento de hadas pudiera regalarme. Quisiera volver a hacer maravillas con latas, papeles y cuerdas y pensar que los adultos son estúpidos por desechar tales tesoros. Quisiera, descalzo, darle puntapiés a un balón mil veces roto y mil y una remendado. Quisiera, en mis meriendas, con la mejor compañía posible de amigos conocidos hoy y despreocupado de padres y abuelos, masticar hojas de banano como el más dulce de los manjares. Quisiera que esta lluvia que con su boca clama me empape de la inocencia perdida. Quisiera, a veces, ser un niño camboyano.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;&amp;nbsp;&lt;/P&gt;&lt;img src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/aggbug.aspx?PostID=12599" width="1" height="1"&gt;</content><author><name>javierm@elperiodico.com</name><uri>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/members/javierm%40elperiodico.com.aspx</uri></author><category term="Camboya" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/Camboya/default.aspx" /><category term="recuerdo" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/recuerdo/default.aspx" /><category term="ni&amp;#241;o" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/ni_26002300_241_3B00_o/default.aspx" /><category term="tormenta" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/tormenta/default.aspx" /><category term="deseo" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/deseo/default.aspx" /></entry><entry><title>Soy neoliberal, paternalista y neocolonialista</title><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/2008/04/22/soy-neoliberal-paternalista-y-neocolonialista.aspx" /><id>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/2008/04/22/soy-neoliberal-paternalista-y-neocolonialista.aspx</id><published>2008-04-22T15:38:00Z</published><updated>2008-04-22T15:38:00Z</updated><content type="html">&lt;P&gt;&lt;A href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/blogcamboya/picture12330.aspx" target=_blank&gt;&lt;IMG title=Camboya alt=Camboya hspace=10 src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/blogcamboya/images/12330/original.aspx" align=left border=0&gt;&lt;/A&gt;Soy neoliberal, si es por creer que este país saldrá adelante si las empresas vienen aquí y llenan sus fábricas de trabajadores. Si este país carece de dinero propio con el que montar sus negocios, ¿de dónde saldrá la inversión necesaria si no es del extranjero? ¡Qué malvados los empresarios que sólo buscan su beneficio y que de paso dan empleo a miles de personas! ¿Quién no quiere que su negocio prospere y conseguir mayores beneficios? Otra cosa será el modo de invertir dichos beneficios.&lt;/P&gt;@MORE@ 
&lt;P&gt;Sólo por decir que es necesario que vengan empresas a este país se me tilda de neoliberal. Pienso en Suecia y veo un país que de neoliberal no tiene nada, pero cree en la empresa. ¿Acaso alguien me ha preguntado sobre mi posición en cuanto a la fiscalidad y a la regulación de los mercados, puntos central en las políticas ‘neoliberales'? Hay un perniciosa tendencia&amp;nbsp; generalizada a ligar ideas que no necesariamente van unidas, como son creencia en el mercado y las ideas neoliberales. No soy ningún ingenuo que cree en la perfección de la mano invisible del mercado, pero tampoco creo en sistemas estatalistas y completamente intervencionistas ya caducos.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Soy neoliberal si es por creer en la globalización. No se trata de darles caridad, si no de darles oportunidad de desarrollar y estar en igualdad con nosotros. Seamos sinceros: si queremos dar una oportunidad realmente a estos países abolamos nuestras tasas arancelarias a sus productos y eliminemos una política como la Política Agraria Común, que se lleva el 60% del presupuesto de la Unión Europea. Hablamos mucho del comercio justo y de que los intermediarios se llevan la gran parte del pastel y que los productores reciben poco, de acuerdo, pero seamos realmente justos y eliminemos los aranceles que impiden que sus productos agrícolas se vendan en nuestros países y abandonemos las subvenciones agrícolas que hacen que inundemos con leche europea mercados africanos, americanos y asiáticos con precios más baratos que los suyos.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Nos quejamos de la globalización y del sistema mercantilista,&amp;nbsp; pero a la vez pretendemos desarrollar proyectos que ayuden a campesinos y artesanos a vender sus productos. Sabemos bien que si no hay comercio (ya sea con intercambios pecuniarios o mediante trueques) no hay desarrollo. Justa y regulada, sí, pero globalización.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Soy paternalista si es por creer que es necesario el trabajo de organismos y agencias internacionales y organizaciones no gubernamentales para el desarrollo de este país, para suplir lo que no hacen ellos mismos o sus gobiernos. Han tenido errores e implementado políticas equivocadas, pero ¿quién está construyendo escuelas en Camboya? ¿quién está financiando la construcción de carreteras y del tendido eléctrico? ¿quién ha llevado políticas eficaces para frenar el avance del sida? Defenderé ayudarles si no pueden hacerlo por sí mismos. ¿Caridad? &amp;nbsp;Sí, quiero caridad bien entendida como el amor que su etimología indica (‘Caritas' ), como actitud solidaria con el sufrimiento ajeno y no como limosna. &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Soy paternalista por hacerles sentirse orgullosos de su cultura jemer, como no lo han hecho sus padres, como hemos hecho durante una gira de bailes tradicionales de dos semanas por Australia y como haremos con otra de cinco semanas por España.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Soy paternalista, si es por defender que somos nosotros los que hemos de alzar la voz ante los abusos que provocan los camboyanos más ricos ante los más pobres. No está de más recordar que el Gobierno (cuya lista de corruptelas daría para escribir un libro) está formado por camboyanos y nada más que camboyanos y que no es un ente etéreo al que poder criticar dejando a los camboyanos fuera de la crítica. &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Soy neocolonialista, si es por decir en voz alta lo que considero que no es correcto y por reírme sanamente de circunstancias graciosas. Actualmente, tal es el complejo en Europa por todo lo que nuestras naciones hicieron en estos lugares en el pasado que nos impide ser críticos con todo lo que nos rodea. El pasado está ahí y no es posible cambiarlo. A partir de ahí ¿qué hacemos? ¿fustigarnos o aceptarlo e intentar ayudar? Yo digo alto y claro que no, que no todo es culpa nuestra. Como un padre marca a un hijo con la educación que le inculca éste no siempre le puede echar la culpa a aquél de todas sus acciones y sus errores. Además ¿acaso no es adecuada una crítica objetiva en algunos momentos? Yo denuncio su suciedad, su individualismo, su falta de valores de igualdad.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;¿Por qué puedo escribir divertido, sin problemas, de la costumbre germana de que el camarero pida la cuenta por separado a cada uno de los veinte comensales de una mesa cuado estás muerto de frío y de sueño para ganar así más dinero con las propinas y no puedo hacerlo de que en Camboya vayan nueve personas en un coche de cinco plazas más un décimo en el maletero y un undécimo en el capó?&amp;nbsp; &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Soy neoliberal, paternalista y neocolonialista si es por defender que estas gentes tengan trabajo y dignidad, que se les ayude a desarrollarse económica, social y moralmente, estando orgullosos de sus tradiciones y por criticarles cuando es necesario sin tener que refrenarme para ser políticamente correcto.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Soy provocador si es por hablar claro. &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;&lt;A href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/blogcamboya/picture12330.aspx" target=_blank&gt;&lt;/A&gt;&lt;/P&gt;&lt;img src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/aggbug.aspx?PostID=12326" width="1" height="1"&gt;</content><author><name>javierm@elperiodico.com</name><uri>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/members/javierm%40elperiodico.com.aspx</uri></author><category term="Camboya" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/Camboya/default.aspx" /><category term="educaci&amp;#243;n" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/educaci_26002300_243_3B00_n/default.aspx" /><category term="globalizaci&amp;#243;n" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/globalizaci_26002300_243_3B00_n/default.aspx" /><category term="cultura" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/cultura/default.aspx" /><category term="Occidentalizaci&amp;#243;n" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/Occidentalizaci_26002300_243_3B00_n/default.aspx" /><category term="desarrollo" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/desarrollo/default.aspx" /></entry><entry><title>13 de abril, 18.05 horas, &#161;Feliz a&#241;o nuevo! </title><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/2008/04/20/13-de-abril-18-05h-feliz-a-o-nuevo.aspx" /><id>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/2008/04/20/13-de-abril-18-05h-feliz-a-o-nuevo.aspx</id><published>2008-04-20T05:46:00Z</published><updated>2008-04-20T05:46:00Z</updated><content type="html">&lt;P&gt;&lt;A href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/blogcamboya/picture12329.aspx" target=_blank&gt;&lt;IMG title=Yangon alt=Yangon hspace=10 src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/blogcamboya/images/12329/original.aspx" align=left border=0&gt;&lt;/A&gt;Es trece de abril y son las 6:05 horas de la tarde. En este Año Nuevo que empieza habré de ser bendecido por un monje de pelo rapado y túnica naranja esparciendo agua bendita contenida en un bol de plata lleno de pétalos de flores aromáticas. ¡Qué bucólico!, pienso mientras sostengo entre mis manos una de las más famosas guías de Camboya que en su portada ilustra a uno de esos monjes con un frondoso y verde bosque como fondo. @MORE@&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Sin embargo, levanto la cabeza empapado. El silencioso y venerable hombre ha sido sustituido por pandillas de chavales y no tan chavales cargados con pistolas de agua, cubos de plástico (la plata es muy cara) y bolsas de plástico anudadas con una goma a falta de globos. Es como una verbena de San Juan, en la que en vez de fuego todo es agua. Este año es el año cuatro de un ciclo de doce. Atrás ha quedado el año del cerdo dorado (un año especial por ser dorado) para ser sustituido por el de la rata (diculpen pero tal vez ande equivocado pues no me manejo muy bien con su calendario animal). &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Han sido cinco días, pues coincidió con el fin de semana, en los que el país se ha quedado paralizado. Son cinco días en los que circular en moto se convierte en un deporte de riesgo (bueno, de riesgo aquí lo es siempre, pero en estos días es particularmente peligroso), porque no hay mayor diversión que hacer puntería con un blanco móvil como es un moto, y más si es un extranjero blanco. Pero claro, una cosa es una pistola de agua o un cubazo y otra, muy diferente, que te lancen una bolsa anudada con una goma. No sé si habrán dado cuenta, ya de que los globos de agua son de fino grosor pues están pensados para reventarse, pero una bolsa de plástico está concebida para resistir.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Yendo en moto lo piensas una y otra vez. "¿Cuánto demonios puede resistir una bolsa antes de romperse?", te preguntas mientras intentas adivinar si esta vez te saldrá un morado. También te preguntas cómo has sido tan estúpido de subirte en una moto cuando has oído que en la capital ya han prohibido el tiro al motorista y que el hospital está a rebosar de accidentados que cayeron ante la fina puntería de una bolsa de plástico (estos días veo más cascos que nunca, no para protegerse en caso de caída sino para evitar que te den en la cara y perder el equilibrio).&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Una vez llegado a mi destino, empapado y dolorido en algunas partes del cuerpo, me bajo de la moto sin tiempo para reaccionar ante la avalancha de polvos de talco que me viene encima. Es la segunda parte de la bendición, que en realidad se asemeja a un rebozado: en vez de huevo, agua, y en vez de harina, talco. Sólo falta que me frían para sentirse como una croqueta, aunque algo se andará. &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;De perdidos, al río. Salgo a la calle dispuesto a ser mojado y polvoreado y a aprovechar esta magnífica oportunidad de conocer gente con la que de sólito uno no cruza ni una palabra. Es incluso agradable ante un calor sofocante y bajo un sol inmisericorde. Los espasmos te los provoca el agua que te cae por la espalda y que alguno que otro ha refrescado con cubitos de hielo. No hace falta que sepan español o inglés para entender mis gritos de sorpresa y sus risas denotan que lo han entendido.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;De vuelta en casa empapado, con la piel más pálida, alguna rojiza roncha más, el cabello canoso y unos labios contagiados de sonrisa ajena te vuelves a dar cuenta de que Camboya baila, ríe y llora al son del agua.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Por cierto, ¡Súasudei Chenam Tmei! (n.d.t: ¡Feliz año nuevo!) &lt;/P&gt;&lt;img src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/aggbug.aspx?PostID=11987" width="1" height="1"&gt;</content><author><name>javierm@elperiodico.com</name><uri>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/members/javierm%40elperiodico.com.aspx</uri></author><category term="Camboya" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/Camboya/default.aspx" /><category term="agua" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/agua/default.aspx" /><category term="A&amp;#241;o Nuevo" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/A_26002300_241_3B00_o+Nuevo/default.aspx" /><category term="extranjero. moto" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/extranjero.+moto/default.aspx" /></entry><entry><title>Monzones de vida</title><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/2008/04/14/monzones-de-vida.aspx" /><id>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/2008/04/14/monzones-de-vida.aspx</id><published>2008-04-14T09:41:00Z</published><updated>2008-04-14T09:41:00Z</updated><content type="html">&lt;DIV align=justify&gt;Lo he vivido en cada minuto pero ha pasado sin darme cuenta. El largo camino que al principio veía ha quedado atrás. He pasado los monzones y los festivales, el calor y el sofoco para que todo se vuelva a repetir. Ha sido intenso como jamás lo fueron los demás. Han sido 365 días que resultan escasos para entender pero que como un soplo de viento han variado inexorablemente mi rumbo. Ha sido un año en Camboya. @MORE@&lt;/DIV&gt;
&lt;DIV align=justify&gt;&amp;nbsp;&lt;/DIV&gt;
&lt;DIV align=justify&gt;Mi memoria evoca recuerdos a una velocidad que mis dedos son incapaces de seguir. Mis palabras son parcas para explicar lo sentido y vivido en esta tierra que ya forma parte de mí. Al recorrerla ya no me asalta el asombro y la perplejidad a cada instante, pero una sonrisa se abre paso en mis labios. He pasado del alborotado y primerizo enamoramiento a un más profundo y sereno entendimiento. Cuando, a miles de kilómetros, reine el silencio echaré de menos los despertares ruidosos de monjes y muletas, las bodas de gigantescos altavoces y el calor húmedo que me asfixia.&lt;/DIV&gt;
&lt;DIV align=justify&gt;&amp;nbsp;&lt;/DIV&gt;
&lt;DIV align=justify&gt;En mis tranquilos y suaves desplazamientos extrañaré sorprendido el cansancio y la diversión de caminos con baches imposibles en el fango más pegajoso y me preguntaré porqué sólo vamos cinco en un coche con cinco asientos. Meteré la pata al preguntar la edad a toda señora cincuentona que vea, cuando es tan importante hacer aquí en Camboya. Añoraré el griterío de cientos de niños de mirada incrédula y sonrisa ingenua, las risas de dientes negruzcos de vendedores sorprendidos ante un blanco hablando jemer y el verde, el amarillo, el naranja, el gris y el azul saturado de color en arrozales, atardeceres, nubes y cielos.&lt;/DIV&gt;
&lt;DIV align=justify&gt;&amp;nbsp;&lt;/DIV&gt;
&lt;DIV align=justify&gt;Sin matrícula alguna he estado yendo a diario a la escuela. He aprendido aquí y allí de ellos y de mí. La pobreza, cruda y parca en excusas, me ha hecho comprender el significado de las palabras paraíso e infierno en una misma habitación. No somos nosotros tan infelices en nuestras comodidades, ni ellos tan felices en su falta de todo.&lt;/DIV&gt;
&lt;DIV align=justify&gt;&amp;nbsp;&lt;/DIV&gt;
&lt;DIV align=justify&gt;He vuelto a mi infancia al dejar que la inocencia y la ingenuidad vuelvan a formar parte de mi, borrando la desconfianza y el alejamiento que yo creía propios de la madurez. No me avergüenza más decir “guapo, guapa” cientos de veces, jugar al corro de la patata y hacer el ridículo a mis treinta años para arrancar una sonrisa de aquellos a los que muchas veces nada más puedo dar.&lt;/DIV&gt;
&lt;DIV align=justify&gt;&amp;nbsp;&lt;/DIV&gt;
&lt;DIV align=justify&gt;Son mi casa ya estos campos de arroz infinitos que he visto nacer y morir para resucitar tras las primeras lluvias como cada año. Dicen los camboyanos que estar feliz es tener el corazón lleno de agua como lo está un coco. El mío rebosa.&lt;/DIV&gt;
&lt;DIV align=justify&gt;&amp;nbsp;&lt;/DIV&gt;
&lt;DIV align=justify&gt;Es el mío ya el mismo latir de este país que vive con el batido de los monzones: mis monzones de vida.&lt;/DIV&gt;&lt;img src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/aggbug.aspx?PostID=11606" width="1" height="1"&gt;</content><author><name>javierm@elperiodico.com</name><uri>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/members/javierm%40elperiodico.com.aspx</uri></author><category term="Camboya" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/Camboya/default.aspx" /><category term="ni&amp;#241;os" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/ni_26002300_241_3B00_os/default.aspx" /><category term="aniversario" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/aniversario/default.aspx" /><category term="vida" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/vida/default.aspx" /><category term="alegr&amp;#237;a" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/alegr_26002300_237_3B00_a/default.aspx" /><category term="monz&amp;#243;n" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/monz_26002300_243_3B00_n/default.aspx" /></entry><entry><title>Occidentalizaci&#243;n o desarrollo</title><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/2008/03/13/occidentalizaci-n-o-desarrollo.aspx" /><id>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/2008/03/13/occidentalizaci-n-o-desarrollo.aspx</id><published>2008-03-13T00:26:00Z</published><updated>2008-03-13T00:26:00Z</updated><content type="html">&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;TEXT-ALIGN:justify;"&gt;De vez en cuando alguien, con buenas intenciones, me dice “Javi, muy bien por ayudar, pero, por favor, no los occidentalicéis”. Entonces no puedo evitar pensar qué es lo quiere decir con lo de occidentalizar. Y su comentario siempre tiene que ver con beber Coca-cola, como si esta bebida fuese la cúspide de la cultura occidental. @MORE@&amp;nbsp;&lt;/P&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;TEXT-ALIGN:justify;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/P&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;TEXT-ALIGN:justify;"&gt;¿Qué narices significa 'occidentalizar'? Si con ello se refiere a no interferir para nada en su cultura entonces dejaremos que coman con las manos (nada de palillos, que son una importación china); que siga el servilismo de las mujeres; que no se respete a los más débiles, como se ha hecho durante siglos; que siga habiendo explotación infantil, laboral y sexual, y&amp;nbsp;en algunos países de África seguiremos permitiendo la ablación y no les enseñaremos valores democráticos, pues la democracia nació en Grecia, cuna de la cultura occidental.&lt;/P&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;TEXT-ALIGN:justify;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/P&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;TEXT-ALIGN:justify;"&gt;Tal vez me respondan que ellos hablan de su cultura y yo estoy hablando de derechos humanos. Yo les responderé que nuestros famosos derechos humanos nacen de la Revolución Francesa y Francia tiene, al menos ligeramente, una pincelada de cultura occidental. Uno de los motivos argumentados por China para rechazar la firma de la Carta Universal de los Derechos Humanos es que está basada en valores occidentales. Por consiguiente, firmarla sería occidentalizar el país.&lt;/P&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;TEXT-ALIGN:justify;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/P&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;TEXT-ALIGN:justify;"&gt;Puede que por occidentalizar se refieran entonces a que en vez de ir&amp;nbsp;en motos y coches todoterreno debiesen seguir yendo en burro, que no tengan aire acondicionado en sus casas cuando estamos a más de cuarenta grados, que se sigan comunicando por escrito porque el teléfono lo inventó Graham Bell y cambió radicalmente los modos de comunicación, que les prohibamos el acceso a cualquier canal de televisión occidental y sus películas para evitar influencias externas, y&amp;nbsp;que se olviden del hielo y las bebidas frescas pues aquí era costumbre servirlo todo caliente.&lt;/P&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;TEXT-ALIGN:justify;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/P&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;TEXT-ALIGN:justify;"&gt;Miro a Japón, Corea del Sur y China y veo países con un gran nivel de desarrollo, con teléfonos móviles en todos los bolsillos, con ordenadores que lo controlan todo, con hombres y mujeres repeinados y a la moda saliendo del cine, con casas con todas las comodidades inimaginables y veo países desarrollados pero muy orientales. Tras haber compartido comidas y fiestas con chinos, coreanos y japoneses y ver sus películas, que me resultan insoportables o exóticas por ser tan diferentes, es imposible decir que son occidentales.&amp;nbsp;Han sido muchas las empresas occidentales&amp;nbsp;que han intentado implantarse en Oriente y han fracasado estrepitosamente a la hora de imponer sus gustos, como hay tantas cosas asiáticas que en&amp;nbsp;Occidente no&amp;nbsp;gustan ni gustarán.&lt;/P&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;TEXT-ALIGN:justify;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/P&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;TEXT-ALIGN:justify;"&gt;¿No será que confundimos el desarrollo con los valores occidentales? Las sociedades occidentales alcanzaron antes en la historia los niveles actuales de desarrollo y sus comodidades. Ello ha conllevado cambios y hemos confundido dos conceptos: desarrollo y Occidente. En cualquier lugar del planeta la gente quiere vivir mejor y tener acceso a todo aquello que le proporcionará comodidad y felicidad, ya sea la moto, el agua caliente o unos altavoces potentes para sus fiestas.&lt;/P&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;TEXT-ALIGN:justify;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/P&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;TEXT-ALIGN:justify;"&gt;Por supuesto que hay un intercambio de ideas, tecnologías e incluso actitudes, pero ningún país del mundo que ha querido desarrollarse ha cerrado sus fronteras al comercio. O lo ha intentado pero al final ha fracasado en su intento. Hay cosas que gustarán más o menos, que supondrán una mayor o menor ruptura, pero al final depende de nosotros aceptarlas o no. Las sociedades evolucionan como evolucionamos las personas y ello implica tensión con el pasado, especialmente cuando se refiere a valores.&lt;/P&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;TEXT-ALIGN:justify;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/P&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;TEXT-ALIGN:justify;"&gt;¿Qué sucede con aquellos valores que importamos y que son orientales y que modificarán nuestra cultura? Se expande el budismo y el islam, el 'feng shui', el sushi, los kebabs, los cómics y el manga y&amp;nbsp;se imponen fiestas en el calendario que no eran nuestras hace tantos años.&lt;/P&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;TEXT-ALIGN:justify;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/P&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;TEXT-ALIGN:justify;"&gt;España no es la misma ahora que hace cien años y mucho es debido a ideas que importamos, como el voto para la mujer.&amp;nbsp;&amp;nbsp;¿Acaso tendríamos que desechar tal idea por considerarla foránea? ¿Acaso tendrían que desecharla las mujeres en Camboya?&lt;/P&gt;&lt;o:p&gt;&amp;nbsp;&lt;/o:p&gt;&lt;img src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/aggbug.aspx?PostID=9797" width="1" height="1"&gt;</content><author><name>javierm@elperiodico.com</name><uri>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/members/javierm%40elperiodico.com.aspx</uri></author><category term="Camboya" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/Camboya/default.aspx" /><category term="cultura" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/cultura/default.aspx" /><category term="Occidentalizaci&amp;#243;n" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/Occidentalizaci_26002300_243_3B00_n/default.aspx" /><category term="desarrollo" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/desarrollo/default.aspx" /></entry><entry><title>La paz no distingue bandos</title><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/2008/03/07/la-paz-no-distingue-de-bandos.aspx" /><id>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/2008/03/07/la-paz-no-distingue-de-bandos.aspx</id><published>2008-03-07T10:20:00Z</published><updated>2008-03-07T10:20:00Z</updated><content type="html">&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;TEXT-ALIGN:justify;"&gt;&lt;A href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/blogcamboya/picture9257.aspx" target=_blank&gt;&lt;IMG title=Kumrieng alt=Kumrieng hspace=10 src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/blogcamboya/images/9257/original.aspx" align=left border=0&gt;&lt;/A&gt;Son 110 kilómetros de polvo en dirección oeste hacia la frontera con Tailandia por un paisaje que se va alegrando con colinas y bosques lejanos. Los últimos 20 son un martirio para los amortiguadores y nuestras espaldas, en un camino que en plena temporada seca está ya lleno de socavones que anuncian auténticos cráteres cuando la tierra, ablandada por las lluvias de mayo, ceda como plastelina bajo el peso de camiones de dos remolques.&lt;/P&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;TEXT-ALIGN:justify;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/P&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;TEXT-ALIGN:justify;"&gt;Nos rodean campos de árboles frutales y de patatas que se secan al sol antes de llevar al molino para hacer harina con ellas. Es Pailin, una zona eminentemente agrícola en la que el arroz es la excepción y en&amp;nbsp;que hasta hace no tantos años era conocida por sus espesos y altos bosques. La deforestación ha hecho mella aquí como el resto de Camboya, que ha pasado de tener un 60% de superficie forestal en los años sesenta a alrededor del veinte y pico por ciento hoy en día. @MORE@&lt;/P&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;TEXT-ALIGN:justify;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/P&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;TEXT-ALIGN:justify;"&gt;Al cabo de dos horas de trayecto llegamos a nuestro destino, Kumrieng. En la misma casa de siempre nos esperan dos de los tres jefes del pueblo con Sprite caliente, hielo que por precaución más vale no tomar y una fruta redonda y pequeña similar de textura al lichi y cuyo nombre soy incapaz de traducir pero que uno come compulsivamente como si fueran pipas. Tras saludarnos efusivamente empezamos a charlar y voy matando el hambre a medida que baja la cantidad de fruta de la bandeja (luego tendré que intentar explicar a mi madre que si pierdo peso es porque estoy sustituyendo las empanadillas y bocadillos del bar de Manolo por unos tentempiés de fruta y más fruta).&lt;/P&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;TEXT-ALIGN:justify;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/P&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;TEXT-ALIGN:justify;"&gt;Lo que nos trae aquí es la renovación anual del microcrédito de unos pocas decenas de miles de dólares. Me presentan&lt;SPAN style="mso-spacerun:yes;"&gt; &lt;/SPAN&gt;los datos en un papel con las palabras en jemer, que no puedo entender, y los números en caracteres arábicos que sí puedo comprender. Son poco más de 100 familias que se unen para cultivar una extensión que, dada la cifra, creo que&amp;nbsp;son &lt;EM&gt;rei&lt;/EM&gt;, una medida camboyana que equivale a un sexto de hectárea. Ando equivocado y tengo que preguntarlo dos veces: hablamos de casi mil hectáreas. Están todos muy bien organizados y ya es el séptimo año consecutivo que les ayudamos.&lt;/P&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;TEXT-ALIGN:justify;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/P&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;TEXT-ALIGN:justify;"&gt;Es a la hora del discutir el tipo de interés cuando recibo una lección en toda regla de lo que significa pensar en la comunidad antes que en uno mismo. Vienen a nosotros porque les ofrecemos unas condiciones mucho más ventajosas que los usureros, quienes fijan un interés que ronda el 8 ó 9 por ciento mensual. Les propongo una reducción de nuestro interés y su respuesta, la de los jefes y demás hombres, es tajante y definitiva: No. Yo me quedo sorprendidísimo y ahí viene la lección. Nosotros dividimos en dos partes el interés conseguido: la mitad para gastos que pueda tener la comunidad y la otra mitad para nosotros. Al reducirles la tasa de interés les reduzco la cantidad de dinero que la comunidad recaudará y que necesitan para pagar a los profesores, pagar medicinas, arreglar casas, etcétera. Se están imponiendo voluntariamente un impuesto. Finalmente arreglamos la situación aumentado la parte que les corresponde del interés y reduciendo la nuestra.&lt;/P&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;TEXT-ALIGN:justify;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/P&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;TEXT-ALIGN:justify;"&gt;Estamos en Pailin, dónde siguen explotando la mayoría de minas que quedan en este país. Estoy comiendo, riendo y ayudando a una comunidad en la que las familias comparten dos cosas: la mayoría de hombres son mutilados por mina, pues a Kumrieng les retiraban cuando caían heridos y puedo contar 50 personas y menos de 50 piernas, y todos sin excepción fueron jemeres rojos.&lt;/P&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;TEXT-ALIGN:justify;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/P&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;TEXT-ALIGN:justify;"&gt;Ellos vinieron a buscarnos pidiendo ayuda y les ayudamos pues la paz no distingue bandos.&lt;/P&gt;&lt;img src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/aggbug.aspx?PostID=9236" width="1" height="1"&gt;</content><author><name>javierm@elperiodico.com</name><uri>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/members/javierm%40elperiodico.com.aspx</uri></author><category term="Camboya" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/Camboya/default.aspx" /><category term="mutilados" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/mutilados/default.aspx" /><category term="Minas antipersona" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/Minas+antipersona/default.aspx" /><category term="ayuda" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/ayuda/default.aspx" /></entry><entry><title>A&#250;n estamos todos de resaca</title><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/2008/02/25/a-n-estamos-todos-de-resaca.aspx" /><id>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/2008/02/25/a-n-estamos-todos-de-resaca.aspx</id><published>2008-02-25T10:12:00Z</published><updated>2008-02-25T10:12:00Z</updated><content type="html">&lt;P&gt;&lt;A href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/blogcamboya/picture8606.aspx" target=_blank&gt;&lt;IMG title="La Reina, en Battambang" alt="La Reina, en Battambang" hspace=10 src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/blogcamboya/images/8606/original.aspx" align=left border=0&gt;&lt;/A&gt;&lt;/P&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;TEXT-ALIGN:justify;"&gt;Aún estamos de resaca. El jueves pasado, día 21, fue fiesta grande, de las que se recuerdan por mucho tiempo. Más de un año de espera consumido en un día. Vino a visitarnos nuestra reina, la Reina Doña Sofía.&amp;nbsp;&lt;/P&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;TEXT-ALIGN:justify;"&gt;&lt;BR&gt;¿Cómo hacer entender lo que significa, para estos niños mutilados y estas gentes pobres, que una reina venga a visitarlos? Aunque Camboya es también una monarquía parlamentaria el Rey, curiosamente con un papel aún menor que en España, tiene una imagen muy poderosa en la mente de la gente. Es un símbolo de máxima altura y respeto. Hay, incluso, un vocabulario propio bastante extenso que sólo se emplea en caso de dirigirse al Rey.&lt;/P&gt;@MORE@ 
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;TEXT-ALIGN:justify;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/P&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;TEXT-ALIGN:justify;"&gt;¿Puedes entender que aquí, donde casi no vienen turistas, venga la reina de un país desarrollado? Las caras de nervios y alegría de todos los niños, adultos y ancianos lo decía todo. La mía también.&lt;/P&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;TEXT-ALIGN:justify;"&gt;&lt;BR&gt;Como el día anterior había habido una recepción en la capital para toda la colonia española me tocó pegarme el madrugón e ir con los periodistas. Salimos a las cinco de la mañana en un par de furgonetas. Son de las Mercedes-coreanas (coreanas de fabricación pero que ellos cubren con todo tipo de cueros, chapas y demás señas decorativas de Mercedes) que no suelen pasar de ochenta, pero que iban zumbando con un coche de policía delante. Íbamos en procesión, dos furgonetas y el coche abriendo paso. Volamos a 120 por hora. Mucho transmisor, pero cuando la furgoneta de atrás se paró los de delante no se dieron ni cuenta y tuve que sacar mi teléfono móvil para llamarles y decir que dieran media vuelta. Llegamos una hora y pico antes de la Reina, que vino en helicóptero. Ya a la puerta de la Prefectura el coche se para y no quería entrar porque querían llevarnos al aeropuerto a hacer las fotos de rigor con el gobernador. Para hacerles ver que no íbamos a ir (los periodistas españoles se negaban) hubo que hacer un conato de bajarse de los coches. Total, estábamos en el linde de la entrada.&lt;/P&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;TEXT-ALIGN:justify;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/P&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;TEXT-ALIGN:justify;"&gt;Doña Sofía fue recibida con cientos de banderas españolas y camboyanas, con vítores de “¡Viva la Reina!¡Viva Sofía! ¡Viva la Reina Sofía!” en perfecto castellano y con gran júbilo. Todo estaba reluciente como los paños del oro y los niños y empleados se vistieron con su traje de los domingos para la ocasión.&amp;nbsp; Vivas, cantos y bailes tradicionales para un día especial.&amp;nbsp; La Prefectura estaba preciosa, aún están las banderillas colgadas de los árboles.&lt;/P&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;TEXT-ALIGN:justify;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/P&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;TEXT-ALIGN:justify;"&gt;Anécdotas hay pocas. Ante la mirada atónita de los ministros camboyanos, la Reina decidió entrar a una típica casa camboyana hecha de madera, paja y bambú, subiendo por una paupérrima escalera de madera, y se sentó a charlar con sus moradores (para muchos de estos altos funcionarios camboyanos fue una sorpresa que una reina quisiera conocer la Camboya profunda y salirse del circuito tradicional) o el niño pequeño, de unos cinco o seis años, que acercándose a la Reina, le saca el teléfono móvil para hacerle una foto cuando ésta se acerca a saludarle. Entre los fotógrafos hubo codazos, más que en un carrera de atletismo, especialmente por parte de los camboyanos, enviados desde palacio. No quedó nada por fotografiar. Además, una mujer venida de palacio le indicaba a la Reina, como si ésta fuese ciega, donde pisar, dónde había un escalón, dónde estaba la silla, etcétera. Cuando la Reina se desviaba a la pobre mujer parecía que le daba un síncope.&lt;/P&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;TEXT-ALIGN:justify;"&gt;&lt;BR&gt;La comida, en el único restaurante con decorado decente de la ciudad, fue amena. Invitaba oficialmente el Rey de Camboya y la comida era privada. Por privada, los camboyanos quieren decir que no montaban la gran comida en la casa del gobernador, sino que toda la delegación camboyana junto a la española comerían en un restaurante privado. A nosotros nos hubiese bastado hacerlo en casa pero allá llevaron, otra vez de palacio, las sillas, la mesa, la cubertería, los vasos con el reborde dorado, los platos, los manteles, el vino, el champán y hasta las servilletas. Todo. La silla de la Reina era un pelín diferente a las demás en su mesa de siete personas. Los demás comimos en la terraza, encantados. Ha sido el único filete decente que he comido en Battambang desde que llegué. Me comí todo sin excepción pues había que aprovechar.&lt;/P&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;TEXT-ALIGN:justify;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/P&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;TEXT-ALIGN:justify;"&gt;Como la Reina decidió no descansar tras la comida salimos pitando, literalmente hacia Tahen, el pueblo que iría a visitar más adelante. A todo pastilla, con los intermitentes puestos, no hubo poli que nos parase. La próxima vez que vaya a Phnom Penh voy a probar lo de poner los cuatro intermitentes y no parar de pitar. Tal vez incluso me compre una sirena. Los bailes salieron muy bien en un encuentro de menos de una hora. La despedida fue, en un perfecto castellano, una salve rociera y un "Adiós Reina, nos veremos en octubre" (este año estaremos de gira en España).&lt;/P&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;TEXT-ALIGN:justify;"&gt;&lt;BR&gt;La visita fue fugaz, de tan sólo unas seis horas, pero lo que cuenta es el reconocimiento al trabajo humanitario que, aquí, Kike y su equipo llevan desarrollando durante 22 años y el apoyo y ánimo a esta comunidad que se siente revitalizada con la visita.&lt;/P&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;TEXT-ALIGN:justify;"&gt;&lt;BR&gt;Al final del día los camboyanos y los pocos españoles que estamos por aquí compartimos, como en el patio de vecinos, una charla en la que todos sonrientes nos contábamos una y otra vez como había ido el día y qué había hecho tal o cual persona.&lt;/P&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;TEXT-ALIGN:justify;"&gt;&lt;BR&gt;No sólo de arroz vive el camboyano pues también necesita sentirse hombre, notar que forma parte de una comunidad y que cuenta para los demás. Podrás estar a favor o no de la Monarquía pero visto desde aquí, a más de 10.000 Km. de distancia su visita nos acercó a casa y trajo alegría a quienes más lo necesitan. Difícil no apoyar esto.&lt;/P&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;TEXT-ALIGN:justify;"&gt;&lt;BR&gt;El sábado apareció un camboyano con un periódico en mano. Dijo ser periodista y tras enseñarnos el diario nos pidió dinero por haber publicado la noticia. Dijo que, además, traía fotos reveladas de la ocasión. ¡Cómo si no tuviéramos!&lt;/P&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN:0cm 0cm 0pt;TEXT-ALIGN:justify;"&gt;&lt;BR&gt;P.D.: El único que no tengo soy yo que estuve de asistente por si pasaba algo&lt;BR&gt;&lt;/P&gt;&lt;img src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/aggbug.aspx?PostID=8600" width="1" height="1"&gt;</content><author><name>javierm@elperiodico.com</name><uri>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/members/javierm%40elperiodico.com.aspx</uri></author><category term="Camboya" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/Camboya/default.aspx" /><category term="aduntos" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/aduntos/default.aspx" /><category term="nervios" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/nervios/default.aspx" /><category term="ni&amp;#241;os" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/ni_26002300_241_3B00_os/default.aspx" /><category term="Kike Figaredo" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/Kike+Figaredo/default.aspx" /><category term="Reina Sof&amp;#237;a" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/Reina+Sof_26002300_237_3B00_a/default.aspx" /></entry><entry><title>Un blanco en Camboya o como sentirse un marciano</title><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/2008/02/16/un-blanco-en-camboya-o-como-sentirse-un-marciano.aspx" /><id>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/2008/02/16/un-blanco-en-camboya-o-como-sentirse-un-marciano.aspx</id><published>2008-02-16T07:14:00Z</published><updated>2008-02-16T07:14:00Z</updated><content type="html">&lt;P&gt;Lo primero que experimentas cuando llegas a Camboya es que todo el mundo te mira. Te sientes observado y tras repasar toda tu ropa, incluyendo la bragueta, y mirarte al espejo por si tienes algo raro en la cara caes en la cuenta de que aquí el bicho raro eres tú. Al igual que te quedas mirando a un paquistaní paseando con su turbante por cualquier centro comercial de Barcelona, ellos te miran a ti. @MORE@ &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;He aquí una serie de situaciones cotidianas en las que sentirte un marciano: &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;1) Ir a correr. ¿Qué hace un blanco corriendo? A santo de qué corre uno se preguntan y te preguntan los camboyanos. De nada, respondes tú. Corro por correr. Esta es la mejor manera de sentirse como Forrest Gump: todos te saludan por la calle, hacen ademán de seguirte, los oyes que te dicen "Un, dos, tres", ya sea en inglés o en jemer, mientras saltan sobre sus pies como si corriesen, todos, absolutamente todos, los niños saben decir "hello", algunos te siguen en bici, otros en moto, las conversaciones se paran, las mujeres rien, los perros te ladran extrañados y te persiguen. Hasta la recepcionista del gimnasio cuando te ve correr deprisa (demasiado deprisa para su gusto) se acerca a ti abriéndose camino entre un corrillo de camboyanos expectantes, y te dice: "No hace falta que corras, te vas a cansar". "¿No se supone que estoy en un gimnasio y deberías estar acostumbrada?" piensas, jadeante en la cinta, cuando la escuchas. Ponerse a hacer series (repeticiones) de unos 200 metros es hilarante. Si no estuvieras ahogado por el esfuerzo te reirías de todo. Ver a un tipo correr , pararse, y volver corriendo en sentido contrario los desconcierta sobremanera. Hasta el punto que todo el vecindario sale a verte, sacan las sillas y se sientan a observar el paso del Expreso de Occidente. Y, bueno, si por cualquier motivo vas sin camiseta es el acabóse con tu piel blanca reluciente y tu vello en el pecho. Ya no eres de Marte, eres de Júpiter. &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;2) Caminar. Ya no se trata de ir a correr con tus ropas estrafalarias, sino de caminar simplemente. Se van acercando los moto-dops (moto taxis) y te preguntan, uno tras otro si quieres que te lleven. Les respondes que quieres caminar. Te miran extrañados por la respuesta, por habérselo dicho en jemer y porque, si miras alrededor, ves que es un jungla en donde las aceras o brillan por su ausencia o están saturadas de coches y grandes todoterrenos. &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;3) Comprar un coche y pedirle al vendedor que, un día antes de entregártelo, te diga el número de matrícula para informar al seguro y que te responda: "No tiene matrícula. Usted pidió un coche, no un coche con matrícula". &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;3.a) Intentar hacerle entender que necesitas la matrícula. Su respuesta es aún más contundente: "Pero si puede conducir sin matrícula. En Camboya mucha gente lo hace". Se ve que el concepto del seguro no está muy extendido. &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;4) Ponerte el cinturón de seguridad en el coche y pedirle a los camboyanos que se lo pongan. Su respuesta siempre es, con cara de sorpresa porque se lo digas y porque muchos jamás se han puesto uno ni saben cómo se utiliza, que no les gusta. La cara de marciano la pones tú cuando te subes a un taxi y ves que con lo holgado que va el cinturón podrían caber todos los que van el taxi (y hablamos de 9 personas). Al comentárselo al conductor, la respuesta es concluyente: "Así es más cómodo". &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;5) Intentar hacer comprender que en un coche caben cinco personas. Ése número queda auténticamente desfasado por las leyes de la física: en un coche caben tantas personas como volumen haya. En un taxi ése número varía entre ocho y nueve. Te subes a un taxi, te sientas en el asiento del copiloto y esperas a que el coche arranque (bueno, más bien que parta porque les encanta dejar el motor encendido durante horas sin necesidad alguna) cuando ves que otro individuo intenta sentarse donde estás tú. Tú, sorprendido, dices que nones, que has pagado por ese asiento. Pero no, estás equivocado, has pagado sólo la mitad del asiento. Resginado aceptas o pagas doble, pero como el tipo ya está ahí no puedes echarle, al menos a las buenas. No has acabado de digirir este cambio de planes cuando ves que una mujer se sienta en el asiento del conductor y piensas "¡Qué raro! una mujer conduciendo" (hay que tener en cuenta que es un país muy machista). Pero no, vuelves a estar equivocado pues esa mujer, de golpe, se estruja hacia ti cuando el conductor quiere entrar. Hete aquí como entran 4 personas adultas delante. Lo más divertido del caso es cuando el coche no es automático, que la mayoría de taxis lo son, y ves como la mujer, o persona correspondiente, ha de separar las piernas para que el conductor pueda cambiar de marcha. Y todo esto con cinco personas más en el asiento trasero, las que tú pensabas que cabían en un coche. &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;6) Pensar que una furgoneta no caben más cosas. Siempre, repito, siempre caben más cosas. Y más personas. No sé el tiempo que tardarán en montar todo lo que llegan a cargar para que no se caiga. No tendrán estudios y algunos serán cortos o muy cortos pero de verdad que los que montan eso podrían dedicarse a la logística. En una furgoneta, con la parte trasera abierta, pueden caber: Un par de motos, unas 15 personas, 10 sacos de arroz de unos 50 kg. cada uno y fardos y más fardos. Todo bien asegurado con cuerdas. Y digo todo y no todos porque las personas van como buenamente puedan. Fuera y dentro, pues dentro hay tanta gente como la norma explicada en el punto número cinco. Y ¿dónde caben más cosas o personas? ¡En el capó! He ahí la nueva campaña de la DGT. Un hombre sentado en el capó agarrándose con sus manos en cualquier rendija y, para velar por su seguridad, con un casco. Pero, hombre ¡¿no te das cuenta que ahí sentado por mucho casco que lleves si hay un frenazo o un choque sales disparado cual hombre bala?! &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;7) Hablar jemer. Eres como el loro que habla, el mono del circo, o un austronauta en medio de la playa en verano: eres la atracción. Muchas veces no te entienden la primera vez que te diriges a ellos. Se lo tienes que repetir un par de veces hasta que se dan cuenta que sí, que tú, el extranjero, les estás hablando en su lengua. Entonces la vendedora se lo dice a los demás y ellos le preguntan: "¿sabe jemer?". Y cuando eres tú el que responde "baat" (sí) se oyen risas. Sí, sí, el 'barran' (extranjero) habla jemer. Puedes tener a una decena de personas mirándote y preguntándote cosas. Otros no se atreven a hablar y tan sólo te observan.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;8) Decir que no quieres hielo. Es costumbre camboyana llenar con hielos los vasos hasta que rebosen. Luego verterán el líquido, pero primero va el hielo. Por favor, si no quieres hielo ¡no se te ocurra tirarlo al suelo! Aquí se servirá en el siguiente vaso. Y bueno, si ya lo has tirado ¿qué más da? Se le echa un poco de agua, se sacude con la mano y ya está, de vuelta a la nevera. &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;9) Perseguir a alguien porque te quieres gastar tú dinero en su empresa. Pero cuando hablo de perseguir, hablo de llamadas de teléfono durante meses. "¿Qué pasa?¿Mi dinero no te gusta?". Es que me iba mal, es que ya le llamaré,.....Pero no hay que creerse que sólo es cuando uno quiere entablar relaciones con una empresa. ¡Qué va! ¿Qué habías quedado con alguien para pagarle 20.000 dólares? Tranquilo, ya vendrá otro día. &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;10) El banco. El primer día que vas al banco a sacar dinero llevas tu pasaporte encima para poderlo sacar cuando te pidan que te identifiques. Ese pasaporte no saldrá del bolsillo. Rellenas el impreso, ya sea solicitando 1 ó 100.000 dólares, lo entregas junto con la libreta de la cuenta y te devuelven el dinero, después de haber pasado por 15 pares de manos diferentes. Mejor no preguntes y mejor no pierdas la libreta, ya que está visto que el nombre del titular no importa en absoluto. &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;11) Los fajos de billetes a la vista en las casas de cambio y en el banco. ¿Qué es eso de tener que avisar al banco con un par de días de antelación para cobrar un cheque de 4.000 euros? Aquí puedes tener a la vista 100.000 dólares. Miras alrededor extrañado hasta que ves a un aletargado policía (condición bastante habitual en los camboyanos) con una metralleta que asusta, no sólo por lo grande que es si no por lo oxidada y vieja que parece y porque has oido historias de que son de gatillo fácil. &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Para acabar, sólo una recomendación: tómate las cosas con calma. Si te estresas estás acabado. Estar visitando a una familia, a la que has ido a ver para recoger un papel que te piden en el colegio y acabar echándote una siesta, comer unos plátanos y asistir a una reunión en la que nadie dice nada durante minutos y más minutos es....el pan nuestro de cada día. Tus planes de ver a cinco familias en un par de horas saltan por los aires. Paciencia, mucha paciencia. &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Como paciencia para que pasen los mails. Por suerte hoy no llueve y no habrá problemas (eso creo) porque cuando sí llueve, se corta muy a menudo. Y al llamar a la compañía de teléfono (a la que pagas más de 200 dólares al mes por este servicio) te contestan: es que llueve. ¡Qué pasa! ¡Qué no llueve nunca en este país de monzones! &lt;/P&gt;&lt;img src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/aggbug.aspx?PostID=8025" width="1" height="1"&gt;</content><author><name>javierm@elperiodico.com</name><uri>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/members/javierm%40elperiodico.com.aspx</uri></author><category term="Camboya" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/Camboya/default.aspx" /><category term="banco" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/banco/default.aspx" /><category term="costumbre" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/costumbre/default.aspx" /><category term="blanco" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/blanco/default.aspx" /><category term="coche" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogcamboya/archive/tags/coche/default.aspx" /></entry></feed>