viernes, 16 de mayo de 2008 10:36
Javier Merelo,
De Camboya a Birmania: 800 kilómetros y un mundo
Sentado frente a mi pantalla leo abrumado la cada vez mayor cifra de muertos que un ciclón ha causado en Birmania. Más apesadumbrado, si cabe aún, leo sobre el tiránico ciclón del general Than Shwe que en su indiferencia y opresión sobre sus paisanos y con su paranoia ante la ayuda extranjera puede causar muertes que se cuenten por cientos de miles o millones de personas.
Han pasado ya dos semanas y lentamente, como en tantas otras ocasiones sucedió y sucederá, Birmania va dejando su lugar en la primera página de los periódicos para caer olvidada en un rincón cada vez menor de las páginas de la sección Internacional hasta acabar desapareciendo. Me levanto de mi silla necesitado de conversación. Me cruzo con Theara y le pregunto acerca de Bumía, pues así llaman aquí a Birmania, y me contesta con un "no sé nada". Asombrado pregunto bruscamente a otra chica que acaba de entrar en la oficina: la misma respuesta. Me escriben desde España preguntándome si, por nuestra cercanía, conocemos algo más, pero yo tan sólo sé lo que leo en los periódicos. Negándome a pensar que es siempre así me dirijo a los hombres que guardan la entrada al recinto y me responden: "No tenemos radio. Se ha ido a casa quien la tenía". Es decir, desconocimiento absoluto.
De Battambang, ciudad en la que yo estoy, a Rangún tan sólo hay 800 kilómetros en línea recta, la misma distancia que desde Barcelona hasta Badajoz. ¿Sería posible que en Badajoz estuvieran muriéndose bajo el agua y en Barcelona la gente no supiera nada? Al final consigo encontrar a alguien que sí, que escucha lo poco que se comenta por la radio y a quien le interesa saber lo que sucede más allá de los fronteras. Pero, sencillamente, los dos sabemos que es una excepción. A pesar de ello, ¿quién soy yo para criticar? Para entender este aislamiento no hay más que darse una vuelta por cualquiera de los pueblos en los que reside el 80% de la población camboyana y saber que el 40% sobrevive por debajo del nivel nacional de pobreza. ¿Por qué preocuparse de lo que sucede más allá si ellos ya tienen suficiente con sobrevivir?
Mi siguiente pregunta es saber qué pasaría en Camboya si las mismas aguas inundasen sus extensas planicies. Pregunto a uno, a otro y otro más y siempre escucho la misma respuesta: "El gobierno ayuda. Poco, somos pobres, pero ayuda repartiendo dinero y arroz". Camboya ya sufrió graves inundaciones en el 2002, que dejaron sin comida a cerca de 670.000 camboyanos, y la ONU tuvo que acudir en su ayuda. Sin embargo, en Camboya entraron sin problemas. ¿Será que la apertura al mundo, el comercio internacional y una democracia, débil y corrupta cierto pero democracia al fin y al cabo, es lo que le falta a Birmania? Aquí todos los camboyanos admiten que sus gobernantes son corruptos, pero también están convencidos de que no serían un ciclón de indeferencia y opresión si un desastre, esta vez natural, la arrasase. Son 800 kilómetros y un mundo.