Existe un dicho que cuenta que cuando alguien llega a África, durante la primera semana escribe un libro, pasado un año solo un artículo, y más tarde... alguna carta.

Yo llevo más de 11 años viviendo en África y escribir un blog me supone un real desafío.

Estar en contacto con una cultura muy diferente a la tuya te obliga a aceptar la incomprensión y practicar la aceptación. El aprendizaje es continuo, no tiene fin y eso es lo que hace interesante la experiencia y a la vez... agotadora.

La cultura europea nos enseña a que todo tiene una explicación racional, la africana castiga a los niños que preguntan demasiado "porqué" y la mayoría de preguntas quedan sin respuesta y entran dentro del pensamiento mágico.

El mundo está cambiando, ya es difícil confinar a un pueblo a un espacio geográfico, y la felicidad de las generaciones futuras depende de la capacidad de comprensión, aceptación y solidaridad que cultivemos los unos con los otros. Mi hija de cinco años me regañó al ordenar unos muñecos en un mapamundi: yo le decía que los blancos no se colocaban en África y ella entre divertida y enfadada me dijo: "¿mamá, estás un poco tonta, eh? ¿Y tú, de qué color eres?"

En este blog no pretendo dar a conocer África, solo pretendo compartir con quien quiera leerme, sentimientos, experiencias vividas fruto de mi trabajo con Intermón Oxfam. Nuestra misión es luchar contra las causas de la pobreza. Cuando uno está muy cerca de ella, a veces se siente fuerte y con el coraje necesario, en otras uno se siente pequeño e incapaz, pero, sobre todo, alimenta la certitud de que este combate es la lucha de todos.

Biografía

Empecé como voluntaria en Benin en 1993, integrando un equipo de profesores del colegio de la Salle de Bohicon (una ciudad del centro del país), donde enseñé durante un año.

Dos años más tarde, volví como voluntaria para confrontar mis conocimientos de medicina tropical con la realidad. Durabte seis meses estuve en tres hospitales rurales haciendo prácticas de laboratorio.

 A mi vuelta, me disponía a ampliar mis estudios de Ayuda humanitaria cuando la oportunidad de trabajar para Intermón Oxfam en Burkina Faso se cruzó en mi camino. Allí llegué en diciembre de 1996 y, desde entonces, he vivido permanentemente en Africa: siete años y medio en Burkina y ahora, desde hace más de dos años en Benin.

Mi trabajo en Burkina fue un reto, abrir una oficina de Intermón Oxfam en el país. En un principio, Intermón se reducía a mi y a mi ordenador portatil instalado en una habitación de mi domicilio. Poco a poco, el programa se fue ampliando con más contrapartes (asociaciones locales) y se organizó un equipo local que nos permitió trabajar cada vez con más calidad y coherencia, fruto del conocimiento más profundo del contexto. Personalmente, esta etapa también marcó un cambio en mi vida, me casé y tuve dos hijas.

 Actualmente, en Benin mi actividad está menos cerca de las comunidades locales y más conectado con los procesos políticos y sociales de la región. Trabajo en la campaña por un comercio con justicia de Oxfam Internacional y apoyo a los equipos de Intermón Oxfam a integrar los temas políticos en los programas de desarrollo. Mi experiencia me ha enseñado que los cambios ceñidos a las prácticas de la gente no son duraderos si no hay también cambios estructurales en las políticas y en las creencias.