Campo en BeninEl viernes pasado estuve en una sesión de información y debate de la asociación de periodistas económicos de Benin, el tema era: "Comercio y seguridad alimentaria en África del Oeste". Como panelistas estaba un consultor especializado en temas de agricultura y de integración regional, y tres representantes del Ministerio de Comercio.

En el contexto actual de alza de precios, el tema era especialmente interesante. En Benin, por el momento, no ha habido manifestaciones violentas, pero no por eso los precios dejan de subir y los medios de comunicación dedican cada día numerosas líneas a comentar el fenómeno. Para el Estado, la paz social es la prioridad y para mantenerla toma medidas para paliar la crisis, como por ejemplo la venta de maíz a precio social, la reducción de las tasas a la importación o apoyos a la nueva campaña agrícola.... Difícil tarea para un Estado mantener la población tranquila en una situación como la actual, sobretodo si pensamos que su interés no es solo disminuir el impacto del alza de precios sino también mantenerse en el poder el mayor tiempo posible y con el mayor apoyo popular.

Así vemos medidas populistas como la promesa de semillas a los productores de arroz para que aumenten su producción en la próxima campaña, sin tener cuenta que en el país no existe una cantidad suficiente de estocs de semillas mejoradas y que lo que hacen los productores actualmente es vender la supuestas semillas como arroz normal, ya que no confían en su calidad y prefieren sembrar su propio arroz aunque no sea semilla mejorada.

En este contexto, el debate del viernes fue interesante, pero hubo dos intervenciones de los representantes del ministerio que me preocuparon profundamente y así lo hice saber a la sala. El representante del comercio interior se opuso a la propuesta del consultor de aplicar medidas orientadas a los más pobres, como, por ejemplo, víveres por trabajo. De acuerdo con su punto de vista, en esta situación todos los benineses sufren, así que son más pertinentes las medidas generalizadas. ¿Cómo se puede hablar de esta manera y por parte de una autoridad pública, en un país en el que más del 30 % de la población vive bajo el nivel de la pobreza? ¿Cómo es posible que en uno de los países más pobres del mundo la vulnerabilidad no se tome en cuenta de manera sistemática?

Si  en Benin, en una situación normal y en esta época, cuando los graneros empezaban a vaciarse, ya había gente que reducía el número de comidas diarias o la calidad de las mismas, en la crisis actual el margen de maniobra es mínimo y la hambruna llama sin piedad a la puerta.

Por su parte, el representante del comercio exterior relacionó las polémicas negociaciones comerciales con la Unión Europea (los Acuerdos de Partenariado Económico) con la situación actual. Una de las mayores amenazas de estos acuerdos en negociación es la pérdida de los beneficios que se derivan de los aranceles, como consecuencia de la apertura de los mercados a la Unión Europea y como numerosos Estados renuncian a estos beneficios para disminuir les precios de los productos básicos al consumidor, en su opinión este fenómeno podría disminuir el recelo de los Estados de África del oeste a los APE.

¡No podía dar crédito! ¿Cómo se puede comparar de una manera tan frívola una medida coyuntural con una medida estructural como los APE? ¿Cómo se puede hablar así sin tener en cuenta las causas profundas de la crisis actual, en gran medida ligadas a la obertura desmesurada de los países de la región al exterior, situación que los ha sumido en un estado de dependencia alimentaria sin igual a pesar de sus capacidades de producción?

Ahora más que nunca el término de soberanía alimentaria cobra todo su sentido. ¿Es soberano un Estado que depende de las políticas de los otros para alimentarse? La respuesta no es difícil.

En mi punto de vista es necesario analizar las causas de la crisis actual y intentar remediar la situación con un cambio de orientación económica profunda y, al mismo tiempo, en un contexto de vulnerabilidad como el de Benin, es necesario tomar medidas a corto plazo para reducir el riesgo sobre todo de los más vulnerables. Esas dos medidas, a largo y corto plazo, a menudo son contradictorias, ¿cómo hacerlas complementarias?