jueves, 17 de abril de 2008 16:52
Imma de Miguel
Cooperantes
Cada vez que vuelvo a España, me doy cuenta de lo mal comunicado que está el trabajo que hacemos los cooperantes o la cooperación en su conjunto.
La semana pasada vi que TVE estrenaba una nueva serie, precisamente, sobre cooperantes, que despertó mi curiosidad. Así que me dispuse a verla entre conversación i conversación con mi familia. Después de 15 minutos, cambiamos de cadena.
¿Me pregunto porqué aún hay profesionales de la comunicación que utilizan clichés estereotipados y desfasados para hablar de un sector en el que cada vez hay más personas que trabajan, se interesan y se implican? Solo se me ocurren dos respuestas: o ellos mismos desconocen la realidad o piensan que el público no puede entender o aceptar otra cosa diferente de la que ellos presentan. Tanto en un caso como en otro, la respuesta es preocupante.
Los medios de comunicación deberían asumir un rol de "educación" del público en general y valores como solidaridad y profesionalización tendrían que tomarse más en serio. E insisto en el binomio "solidaridad y profesionalización", ya que la solidaridad a partir de la buena voluntad puede hacer y ha hecho mucho daño.
Actualmente, existe en el ámbito de la educación una importante oferta de estudios especializados en las diferentes áreas de la cooperación y del desarrollo, una oferta que no existía hace 20 años en España.
Los cooperantes no somos ni héroes, ni misioneros, ni gente que huye de sus problemas, ni inadaptados, ni visionarios, ni.... Los cooperantes somos profesionales que trabajamos a favor del desarrollo, y en un mundo globalizado como el nuestro, yo diría que trabajamos por el desarrollo mundial y no sólo por el de los países del sur. Lo hacemos mejor o peor, como todos los profesionales de cualquier sector, y cada vez se nos juzga más por nuestros resultados, por la pertinencia y por la eficacia de nuestro trabajo.
Este derecho a la información, al seguimiento y a la evaluación de las oenegés o de la cooperación oficial me parece una buena señal. La interpreto como un reconocimiento de la sociedad por un sector profesional y como un interés por lo que el mundo de la cooperación consigue. Desgraciadamente, en la mayoría de los casos este interés únicamente cristaliza en un seguimiento financiero, que aunque esencial, no debería dejar de lado otras cuestiones relacionadas con el impacto real de las acciones que realizan, que es en realidad lo verdaderamente importante y lo más difícil de comunicar.
Yo soy cooperante desde hace muchos años, empecé aprendiendo y lo sigo haciendo ahora. Creo que mi trabajo cada vez tiene más valor añadido, fruto de mi experiencia y del contacto con profesionales de todo el mundo (del norte y del sur) con los que estoy constantemente en relación. Hay cooperantes del norte en el sur y en el norte, hay cooperantes del sur en el norte y en el sur. El mundo aprende, poco a poco, a ser "uno", uno diverso y solidario, y todos debemos aportar nuestro granito de arena. Suena ingenuo, pero ¿hay otra alternativa?
Desde esta perspectiva es importante la apuesta de ‘Blogs del mundo', que permite que personas que trabajamos en el ámbito de la cooperación podamos expresarnos desde diferentes perspectivas. Pienso que la lectura de los distintos blogs ofrece al lector una idea más amplia del mundo de la cooperación, con sus éxitos y sus fracasos, sus incoherencias y preguntas todavía sin resolver. Muchas gracias.