<?xml version="1.0" encoding="UTF-8" ?>
<?xml-stylesheet type="text/xsl" href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/utility/FeedStylesheets/atom.xsl" media="screen"?><feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom" xml:lang="es-ES"><title type="html">Kanimambo Afrika</title><subtitle type="html">José Luis García Barahona, desde el sur de África</subtitle><id>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogafrica/atom.aspx</id><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogafrica/default.aspx" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogafrica/atom.aspx" /><generator uri="http://communityserver.org" version="2.1.61019.2">Community Server</generator><updated>2008-06-17T16:53:00Z</updated><entry><title>Tanto esfuerzo... para tan poco</title><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogafrica/archive/2008/11/14/tanto-esfuerzo-para-tan-poco.aspx" /><id>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogafrica/archive/2008/11/14/tanto-esfuerzo-para-tan-poco.aspx</id><published>2008-11-14T09:55:00Z</published><updated>2008-11-14T09:55:00Z</updated><content type="html">&lt;P&gt;&lt;A href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/blogafrica/picture23716.aspx" target=_blank&gt;&lt;/A&gt;&lt;A href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/blogafrica/picture23725.aspx" target=_blank&gt;&lt;IMG title="Mujeres en la machamba" alt="Mujeres en la machamba" hspace=10 src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/blogafrica/images/23725/original.aspx" align=left border=0&gt;&lt;/A&gt;Siempre me ha llamado la atención las palizas que la gente se pega a trabajar en África, y lo poco que recogen a cambio. Probablemente, &amp;nbsp;uno de los tópicos más injustos es el pensar que los africanos son vagos, pasivos, conformados con su destino y cosas parecidas.&amp;nbsp;&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Cuando uno sale de Quelimane, en el norte de Mozambique, a las 5 de la mañana de viaje, ve a cientos de personas yendo a los campos a trabajar. A veces, están a más de una hora de camino. Cargan un azadón y poco más. Y si son mujeres, muchas veces también llevan un bebé a la espalda. Luego trabajan durante horas y horas, labrando campos de varias hectáreas, bajo el sol a 40 grados de temperatura. La tierra está dura y la única herramienta con la que cuentan es una azada. Un trabajo físico muy fuerte realizado por personas que, en muchos casos, cuentan con una alimentación muy limitada.&lt;/P&gt;@MORE@ 
&lt;P&gt;Casi siempre son las mujeres, quiénes realizan esta tarea, después de haber acarreado el agua hasta su casa y preparado la comida para la familia.&amp;nbsp;&amp;nbsp;Cansa solo de verlas trabajar. A eso de las 8 de la mañana, cuando uno ya no consigue ni andar por la calle del calor tan sofocante que hace, allí están ellas, sin parar, levantando el azadón una y otra vez.&amp;nbsp;Y así semanas y meses. Siempre hay algo que hacer en la ‘machamba' (cosecha). Prepararla, quitar hiervas, sembrar, cuidarla...&amp;nbsp;&amp;nbsp;Finalmente, llega la cosecha, lo que supone otro palizón de trabajo. Siempre y cuando no haya sido un año de sequía, la crecida del río no se haya llevado todo lo plantado o algún intruso (hipopótamo, elefante o monos) no se haya comido la mayor parte de la ‘machamba' días antes de cosechar. Se pasan horas y horas agachadas, recogiendo arroz o mandioca, o cortando las cañas de maíz. No hay burros, y aunque algunos afortunados tienen bicicletas, normalmente a quién le toca transportar los sacos en la cabeza es a la mujer. &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;La mayor parte de lo cosechado, y hasta a veces todo, se guarda para consumo de la familia durante el año. Una pequeña cantidad se guarda como semilla para la próxima temporada y, si hay suerte, otra parte se vende y con el dinero obtenido se compran algunos productos básicos. Eso es todo. Eso es todo lo que se obtiene después de&amp;nbsp; meses y meses partiéndose el espinazo con un calor abrasador.&amp;nbsp;Antes de la cosecha, cuando lo almacenado del año anterior se acaba es la época en la que se pasa más hambre. &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Una vez, un campesino me contó su odisea para conseguir algo de comer. Tenía seis niños en la casa, uno de ellos ya no podía andar por efectos de la malnutrición. Cada día, de madrugada, este hombre pedía prestada la bicicleta a su vecino y pedaleaba 50 quilómetros. hasta llegar a Mocuba. Con el estómago vacío, cargaba un saco con unos pocos mangos (todavía no era la época y era difícil encontrarlos maduros). Al llegar a la ciudad, los vendía en el mercado y con el poco dinero que obtenía, compraba seis trozos de mandioca seca (yuca). No le llegaba para más. Regresaba de nuevo a su pueblo, otros 50 quilómetros, en la bicicleta por caminos de tierra. Llegaba por la tarde, devolvía la bicicleta al vecino y le pagaba el favor dándole tres trozos de mandioca. Finalmente entraba en su casa agotado, hambriento y con tres míseros trozos de mandioca seca. Serían la cena de toda la familia durante dos días. Después... vuelta a empezar. &amp;nbsp;Tanto, tantísimo esfuerzo, para tan poco.&lt;/P&gt;&lt;img src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/aggbug.aspx?PostID=23715" width="1" height="1"&gt;</content><author><name>jlgarcia@elperiodico.com</name><uri>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/members/jlgarcia%40elperiodico.com.aspx</uri></author><category term="Mozambique" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogafrica/archive/tags/Mozambique/default.aspx" /><category term="interm&amp;#243;n oxfam" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogafrica/archive/tags/interm_26002300_243_3B00_n+oxfam/default.aspx" /><category term="sequ&amp;#237;a" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogafrica/archive/tags/sequ_26002300_237_3B00_a/default.aspx" /><category term="machamba" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogafrica/archive/tags/machamba/default.aspx" /><category term="desarrollo" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogafrica/archive/tags/desarrollo/default.aspx" /><category term="yuca" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogafrica/archive/tags/yuca/default.aspx" /></entry><entry><title>Hipop&#243;tamos, 'machambas' y metralletas</title><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogafrica/archive/2008/09/30/hipop-tamos-machambas-y-metralletas.aspx" /><id>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogafrica/archive/2008/09/30/hipop-tamos-machambas-y-metralletas.aspx</id><published>2008-09-30T10:28:00Z</published><updated>2008-09-30T10:28:00Z</updated><content type="html">&lt;P&gt;&lt;A href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/blogafrica/picture20418.aspx" target=_blank&gt;&lt;IMG title="Reunión comunidad Mozambique" alt="Reunión comunidad Mozambique" hspace=10 src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/blogafrica/images/20418/original.aspx" align=left border=0&gt;&lt;/A&gt;En agosto del 99 llevaba en Mozambique poco menos de tres semanas. Trabajaba en el distrito de Marracuene. Junto a otros miembros del equipo, realizábamos consultas en las comunidades donde trabajamos para diseñar el plan de actividades del año siguiente.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;La metodología consiste en reunirnos con una comunidad, separar grupos de hombres y mujeres y, en cada grupo, uno de nosotros facilita las discusiones: primero, hacer una lista de los problemas que afronta la comunidad, intentando llegar a las causas; segundo, fijar las prioridades de los problemas según el orden de importancia; y tercero, la comunidad nos tiene que decir cómo quieren que les ayudemos a resolver cada uno de los problemas indicados.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Siempre me ha encantado asistir a esas reuniones. Uno tras otro, todos los conceptos intelectuales de la cooperación, tan coherentes y obvios en las teorías, se hacen añicos ante la aplastante lógica de los campesinos de &lt;I&gt;"2+2 son 4 y déjate de historias"&lt;/I&gt;.&lt;/P&gt;@MORE@ 
&lt;P&gt;Pero volvamos a esa tarde de agosto del 99. Íbamos con el todoterreno por una mierda de camino bastante incómodo, hasta que llegamos a la comunidad de Xhixhale, a orillas del río Incomati. Como siempre, llegamos tarde, pero la gente no muestra cara de desagrado. Dividimos los grupos en hombres y mujeres, cada grupo se reúne bajo la sombra de un árbol, separados a unos 100 metros de forma que lo único que un grupo oye del otro son las continuas risas y los cánticos del final. Esa tarde estoy conversando con un grupo de hombres, con ayuda de un traductor. Yo hablo Portuñol (acabo de llegar al país y sé muy poco de portugués) y mi compañero traduce todo (lo que entiende y lo que no) al Ronga, idioma local en el que transcurre la discusión.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Haciendo la identificación de problemas, aparecen los hipopótamos. Quedan pocos en la zona, pero los que hay devoran las ‘machambas' (palabra bantú que se utiliza en muchas partes de África para referirse a los campos cultivados) de varias familias en una noche. Para gente que depende exclusivamente de la agricultura, eso es un desastre y suele suponer pasar hambre los meses siguientes.&amp;nbsp;Cuando llegamos al momento de fijar las prioridades, el problema de los hipopótamos queda en cuarto lugar de importancia.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Estamos en plena puesta de sol, esa hora mágica con la que África nos recompensa del calor, los mosquitos y la humedad sufrida durante el día. Esa hora en que siempre sopla una brisa y en la que cada día el cielo se pone un traje distinto.&amp;nbsp;Pues en ese maravilloso instante del día, nos toca discutir como les podemos ayudar con el asunto de los hipopótamos come--machambas. Un señor mayor pide la palabra, se pone de pie, saluda en Ronga, "lixhikane vapapae, lixhikane vamamae, lixhikane Tatana José" (ese soy yo), y expone la solución obvia para todos los presentes: les compramos dos kalashnikov y municiones y ellos se encargan de los animales. ¡Toma ya! Yo hacía dos días que estaba en la plaza de Sevilla la Nueva (mi pueblo) tomando unas cañas, y ahora aquí con una comunidad pidiéndome usar el dinero de los donantes para comprar metralletas y cepillarse a unos, ¿pobres?, hipopótamos.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Explico que eso no lo podemos hacer, que nuestros socios en España no van a entender ni a aprobar que compremos armas, que los ecologistas no entenderán que una ONG apoye el aniquilamiento de hipopótamos, que... hasta que otro señor mayor pide la palabra y dice:&amp;nbsp;&lt;I&gt;"Está bien, si ellos no entienden que queremos armas para matar a los animales que nos comen las machambas, ... ¿cómo se defienden los campesinos de España de los hipopótamos?"&lt;/I&gt; &lt;/P&gt;&lt;img src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/aggbug.aspx?PostID=20410" width="1" height="1"&gt;</content><author><name>jlgarcia@elperiodico.com</name><uri>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/members/jlgarcia%40elperiodico.com.aspx</uri></author><category term="Cultivos" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogafrica/archive/tags/Cultivos/default.aspx" /><category term="naturaleza" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogafrica/archive/tags/naturaleza/default.aspx" /><category term="hombre" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogafrica/archive/tags/hombre/default.aspx" /><category term="seguridad alimentaria" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogafrica/archive/tags/seguridad+alimentaria/default.aspx" /><category term="Mozambique" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogafrica/archive/tags/Mozambique/default.aspx" /></entry><entry><title>De vuelta a &#193;frica</title><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogafrica/archive/2008/09/16/de-vuelta-a-frica.aspx" /><id>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogafrica/archive/2008/09/16/de-vuelta-a-frica.aspx</id><published>2008-09-16T10:58:00Z</published><updated>2008-09-16T10:58:00Z</updated><content type="html">&lt;A href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/blogafrica/picture19393.aspx" target=_blank&gt;&lt;A href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/blogafrica/picture19393.aspx" target=_blank&gt;&lt;/A&gt;&lt;/A&gt;&lt;A href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/blogafrica/picture19393.aspx" target=_blank&gt;&lt;IMG hspace=10 src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/blogafrica/images/19393/313x480.aspx" align=left border=0&gt;&lt;/A&gt;Después de estar cuatro meses fuera, en los que he podido trabajar en centroamérica y pasar unas buenas vacaciones en Galicia y Euskadi, hoy he vuelto a África, a Burkina Faso. Es una maravilla volver a estar en este continente y quiero compartir con vosotros/as las primeras horas de sensaciones desde mi llegada y poder transmitiros alguna de las cosas que&amp;nbsp;me atrae tanto de esta tierra. 
&lt;P&gt;Llego al aeropuerto de Ouagadougou, y se confirma mi temor de que voy a tener problemas con inmigración: todos los extranjeros que bajan conmigo ya tienen su visado (yo no) y los pocos que están en la cola para obtenerlo llevan en la mano dos fotos (yo no tengo ninguna), 10.000 Francos CEFA (yo solo tengo euros) y el carnet de vacunación internacional (no lo tengo, me lo robaron en Mozambique el año pasado). Todos esos documentos figuran como imprescindibles para poder entrar en el país. Tengo todos los números para que me embarquen de vuelta a París en el mismo avión con el que he viajado.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Pero afortunadamente, el funcionario que me atiende, sólo me pide el pasaporte. A cambio, me entrega un recibo y el visado, advirtiéndome que debo regresar mañana con los 10.000 Francos CEFA y las dos fotos (ni media palabra sobre el carnet de vacunación). He pasado inmigración en menos de cinco minutos, sin problemas. No puedo dejar de comparar esta situación con&amp;nbsp;las reacciones en Europa cuando falta algún papel para hacer algo: "lo siento", "las normas son claras", "el ordenador no me deja", "yo no puedo hacer nada"...&lt;/P&gt;@MORE@ 
&lt;P&gt;En el corto trayecto del aeropuerto a la ciudad, uno ya se siente en casa otra vez: la carretera viva, llena de gente andando a ambos lados, pequeños negocios, vendedores, bicicletas, motos, mujeres vestidas de colores llevando algo en la cabeza. Pero lo mejor es ver hordas de niños y niñas jugando solos, sin que ningún adulto a su alrededor les esté diciendo todo el rato cosas tipo: &lt;I&gt;tened cuidado, comed la merienda, no os manchéis, a la casa que ya es tarde...&lt;/I&gt;&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Circulo por una carretera asfaltada, pero todas las calles que desembocan en ella son de tierra, una tierra rojiza que caracteriza la zona. Dejo mi equipaje en el hotel, y como todavía es de día, me lanzo a darme una vuelta por la calle, para seguir disfrutando de las sensaciones del reencuentro con este continente. &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Veo gente sentada hablando o paseando muy despacio, sin prisas. Pájaros de muchos tipos rebuscan su alimento entre las basuras. Pequeños negocios ambulantes de todo tipo: esmalte de uñas, ropa, CD's, hasta una peluquería montada en un hueco de 2 metros...&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Veo mujeres y hombres que viajan en los "chapas" o "matatus", unas pequeñas &amp;nbsp;furgonetas que se encuentran en todas las ciudades africanas; veo mujeres cargadas con cosas que han comprado en el mercado (o con lo que no han podido vender) esperando taxis compartidos; veo camiones destartalados que andan de milagro, echando un humo negro horrible. &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Veo una puesta de sol increíble. La puesta de sol en África es un espectáculo diario y gratuito. Por la noche, de vuelta al hotel, me quedo un rato en un bar, donde unos músicos ensayan con un yembe y una Kora (un instrumento de cuerda de África del Oeste). ¡Que más podía pedir!&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Los Europeos que vienen a África siempre me dicen "es que África es otro mundo". Bueno, creo que "el mundo" debía ser algo muy parecido a esto, donde la gente pasea, conversa, se busca la vida, enferma, se cuida y vive en contacto con la tierra. Nosotros en Occidente somos los que hemos creado "otro mundo" un poco esquizofrénico.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;No todo es tan bucólico. No voy a negar que al final los músicos me sacaron unas cervezas por la gorra (el blanco paga, ya se sabe) y esta noche me han acribillado los mosquitos por haber dejado la ventana abierta.&lt;/P&gt;&lt;img src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/aggbug.aspx?PostID=19390" width="1" height="1"&gt;</content><author><name>jlgarcia@elperiodico.com</name><uri>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/members/jlgarcia%40elperiodico.com.aspx</uri></author><category term="cooperaci&amp;#243;n" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogafrica/archive/tags/cooperaci_26002300_243_3B00_n/default.aspx" /><category term="&amp;#225;frica" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogafrica/archive/tags/_26002300_225_3B00_frica/default.aspx" /><category term="burkina faso" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogafrica/archive/tags/burkina+faso/default.aspx" /></entry><entry><title>El declive de Zimbabue</title><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogafrica/archive/2008/07/03/el-declive-de-zimbabwe.aspx" /><id>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogafrica/archive/2008/07/03/el-declive-de-zimbabwe.aspx</id><published>2008-07-03T09:25:00Z</published><updated>2008-07-03T09:25:00Z</updated><content type="html">&lt;P&gt;&lt;A href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/blogafrica/picture15990.aspx" target=_blank&gt;&lt;IMG title="Billete Zimbabue" alt="Billete Zimbabue" hspace=10 src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/blogafrica/images/15990/original.aspx" align=left border=0&gt;&lt;/A&gt;He estado en Zimbabue varias veces desde el año 2000. He podido ver la decadencia de un país magnífico, que no hace mucho era la segunda potencia del África subsaharina después de Suráfrica.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Siempre me llamaba la atención la cantidad de productos "made in Zimbabwe" que había. Mermeladas, leche, champú, salsa de tomate... infinidad de cosas que podías comprar en un supermercado estaban hechas en Zimbabue. En Mozambique, Malaui o Tanzania casi la totalidad de los productos, con alguna excepción, están hechos en Asia, Oriente Medio y, sobre todo, en Suráfrica.&lt;/P&gt;@MORE@ 
&lt;P&gt;La primera vez que fui en el año 2000 las tiendas y supermercados estaban llenos, Harare era una ciudad efervescente, los transportes funcionaban bastante mejor que en otros países de la región donde había estado. Otra cosa que me llamaba la atención de Zimbabue, viniendo de Mozambique, era el nivel académico tan alto de la gente. Se podían tener conversaciones muy interesantes con mucha gente culta y en cualquier bar o autobús te encontrabas con varias personas instruidas.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;A partir de la segunda visita, en septiembre del 2002,&amp;nbsp; las cosas fueron cambiando. Primero, fue el ambiente político convulso, luego las colas en las gasolineras, donde la gente se pasaba casi un día entero para poder poner combustible. La devaluación empezó a tomar carrerilla y la diferencia entre el cambio oficial y el cambio en la calle era abismal. La siguiente vez recuerdo que ya las colas en las gasolineras podían llegar a varios días.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Estuve al inicio del periodo de Navidad, cuando todo el mundo va a visitar a sus familias, horas y horas en la estación central de Harare esperando un autobús que no llegaba por falta de gasolina. Había un caos enorme, lleno de gente en andenes donde apenas había autobuses. Cuando finalmente aparecía uno, era una batalla para poder subir. Todo esto donde solo un año y medio antes todo funcionaba ordenadamente, la gente hacía cola para subir a los autobuses y si se llenaba no tardaba en aparecer otro. &amp;nbsp;En Harare, a las 18.00, hora de acabar la jornada laboral, en las paradas de los autobuses urbanos se agolpaban decenas y decenas de personas esperando buses para volver a casa. Estuve una hora y media esperando uno al que tuve que subir a empujones. Me costaba imaginar como alguien tenía que pasar por eso todos los días para ir y volver a su trabajo.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Las siguientes veces que volvía, cada vez era todo más caótico. Recuerdo en el 2005 pagar un yogurt con un fajo de billetes. En 1995, un dólar americano eran 10 dólares de Zimbabwe, hoy un dólar americano equivale a 11.378 millones. Hace ya algunos años que los billetes solo se imprimen por un lado. Los precios cambian varias veces al día. &amp;nbsp;La última vez que estuve fue el pasado mes de septiembre. La tasa de cambio ya era ridículamente alta. Cuando cambié un billete de 100 dólares americanos me trajeron el equivalente en dólares zimbabueses... ¡¡en una caja de zapatos llena de billetes con muchos ceros!!. Los autobuses interurbanos solo circulaban cuando había gasolina, por lo que la gente se tira días en la carretera a la espera de que pase uno. Los supermercados estaban vacíos y se hacía cola cuando llegaba un camión. Y algo muy preocupante: había miedo y la gente ya no daba su opinión sobre la situación sin antes mirar a los lados para ver quién le estaba oyendo.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Lo peor de todo es el desánimo de la gente. En estos últimos siete años, cada vez parecía que ya nada podía ir a peor... pero en la siguiente visita todo iba mucho peor. Cada vez parecía que se había tocado fondo, pero no, la caída continuaba y continua hoy en día. Ahora el riesgo no es ya la quiebra económica, que es un hecho, sino el inicio de conflicto civil provocado por Mugabe y sus allegados aferrados al poder, quienes han exigido a Oxfam y al resto de oenegés que paremos nuestros trabajos en el país hasta nueva orden.&amp;nbsp;Seguiremos hablando de Zimbabue estas semanas, de por qué ha recibido tanta atención, de por qué tanta dureza (al menos aparente) con Mugabe y tanta complacencia y tanto mirar para otro lado con &lt;A href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/blogafrica/picture15973.aspx" target=_blank&gt;&lt;/A&gt;otros dictadores de su calaña.&lt;/P&gt;&lt;img src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/aggbug.aspx?PostID=15974" width="1" height="1"&gt;</content><author><name>jlgarcia@elperiodico.com</name><uri>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/members/jlgarcia%40elperiodico.com.aspx</uri></author><category term="Zimbabwe" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogafrica/archive/tags/Zimbabwe/default.aspx" /><category term="democracia" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogafrica/archive/tags/democracia/default.aspx" /><category term="crisis" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogafrica/archive/tags/crisis/default.aspx" /></entry><entry><title>   &#191;Qu&#233; ha pasado en Sur&#225;frica?</title><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogafrica/archive/2008/06/20/qu-ha-pasado-en-sur-frica.aspx" /><id>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogafrica/archive/2008/06/20/qu-ha-pasado-en-sur-frica.aspx</id><published>2008-06-20T11:00:00Z</published><updated>2008-06-20T11:00:00Z</updated><content type="html">&lt;P&gt;&lt;A href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/blogafrica/picture15448.aspx" target=_blank&gt;&lt;IMG title="Vertedero Soweto" alt="Vertedero Soweto" hspace=10 src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/blogafrica/images/15448/original.aspx" align=left border=0&gt;&lt;/A&gt;Hace unas semanas la noticia de que en Suráfrica la población andaba a la caza y captura de los emigrantes más pobres nos pilló a todos por sorpresa (incluido al propio Gobierno surafricano). Vimos imágenes de casas ardiendo, cuerpos marcados, caras de miedo, refugiados en comisarías y trenes llenos de gente huyendo de los linchamientos. Me preocupa que la gente piense "ya están otra vez estos africanos liándose a machetazos unos con otros". He estado varias veces en Suráfrica y es un país con una historia reciente admirable. El tema, como es habitual, es algo más complejo que un brote de xenofobia.&lt;/P&gt;@MORE@ 
&lt;P&gt;Se desconoce con exactitud el balance final de los linchamientos a emigrantes pero sabemos que hay más de 60 muertos, cientos de casas y pequeños negocios destruidos y decenas de miles de huidos. Aunque los ataques se extendieron por todo el país, la mayor parte tuvo lugar en los barrios más pobres de Johannesburgo.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Suráfrica es un país inmensamente más rico que sus vecinos. El sueño de millones de personas de Zambia, Zimbabue, Mozambique, Suazilandia o Lesoto es irse a trabajar allí. En el caso de Mozambique, en la frontera entre los dos países se encuentra el Parque Nacional de Kruger, y cada año varias personas arriesgan su vida atravesándolo a pie, con riesgo de ser comidos por los leones, cosa que a veces pasa. &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Pero Suráfrica, siendo más rico que sus vecinos, tiene sus problemas internos. Como herencia del ‘apartheid', se puede pasar aquí en pocos metros del primer al tercer mundo. El PIB, el volumen de la economía, el nivel de exportaciones, etcétera, es enorme, pero al mismo tiempo es el octavo país más desigual del mundo, el 56% de la población activa no trabaja y el 34% vive con menos de dos dólares al día. &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;¡Y en estas condiciones, tiene que recibir millones de inmigrantes de los países vecinos! Hay más de cinco millones de emigrantes. Solo de Zimbabue, empujados por el colapso de la economía, han llegado más de tres millones de personas en los últimos siete años. Imaginaros el choque que supondría en España que llegaran tres millones de marroquís en solo cinco o seis años, y eso que España tiene una economía infinitamente más capaz de absorber mano de obra que la surafricana. &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Una de las secuelas más negativas del ‘apartheid' fue el urbanismo racista. Hay barrios de chalets con jardines, alambradas electrificadas, centros comerciales, gimnasios, y parques, mayoritariamente blancos (Sandton). Luego están lo famosos guetos construidos durante los año del ‘apartheid' en las afueras de las ciudades, compuestos por miles de casas pequeñas iguales, con electricidad, agua y alumbrado público (Soweto). Por último, existen los asentamientos informales, de pequeñas chabolas amontonadas desordenadamente, sin alumbrado ni electricidad. Es aquí donde se producen la mayoría de los asesinatos, de las violaciones, de los robos. Es aquí donde viven las personas más pobres, los niveles más bajos de educación, donde llegan los emigrantes y los surafricanos que no han tenido suerte. Es aquí donde han ocurrido la mayor parte de los ataques.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;No es casualidad que estas cosas pasen en ambientes de miseria absoluta. No se justifica, y de hecho todas las asociaciones del país, incluidas las formadas por habitantes de estos barrios, han condenado los ataques, han recordado la solidaridad de los países vecinos con los surafricanos durante la lucha contra el ‘apartheid' y han defendido los derechos de los inmigrantes. Incluso hay que recordar que los ataques no han sido llevados a cabo por las masas, sino por pequeños grupos organizados.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Cuando ocurrieron los ataques xenófobos, la asociación de chabolistas de suráfrica Abahlali baseMjondolo emitió este comunicado, que para mí, describe acertadamente la situación:&amp;nbsp; &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;&lt;I&gt;&amp;nbsp;"Oímos a los analistas políticos diciendo que hay que educar a los pobres sobre xenofobia. La solución siempre es "educar a los pobres". Cuando enfermamos de cólera nos deben educar en cómo lavarnos las manos, cuando lo que realmente necesitamos es agua limpia. Cuando nos quemamos nos deben educar sobre cómo usar el fuego, cuando lo que necesitamos es electricidad. Se trata simplemente de culpar al pobre por su sufrimiento. Queremos tierra y vivienda en las ciudades, queremos ir a la universidad, queremos agua y electricidad. No queremos ser educados para sobrevivir con nuestra pobreza".&lt;/I&gt;&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Una vez más las raíces de la violencia en África no hay que buscarlas en razones étnicas sino en la insultante miseria en la que viven millones de personas. &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;&amp;nbsp;&lt;/P&gt;&lt;img src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/aggbug.aspx?PostID=15447" width="1" height="1"&gt;</content><author><name>jlgarcia@elperiodico.com</name><uri>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/members/jlgarcia%40elperiodico.com.aspx</uri></author><category term="inmigraci&amp;#243;n" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogafrica/archive/tags/inmigraci_26002300_243_3B00_n/default.aspx" /><category term="Sur&amp;#225;frica" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogafrica/archive/tags/Sur_26002300_225_3B00_frica/default.aspx" /><category term="miseria" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogafrica/archive/tags/miseria/default.aspx" /><category term="violencia" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogafrica/archive/tags/violencia/default.aspx" /></entry><entry><title>Burundi, un pa&#237;s normal</title><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogafrica/archive/2008/06/17/burundi-un-pa-s-normal.aspx" /><id>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogafrica/archive/2008/06/17/burundi-un-pa-s-normal.aspx</id><published>2008-06-17T15:53:00Z</published><updated>2008-06-17T15:53:00Z</updated><content type="html">&lt;P&gt;&lt;A href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/blogafrica/picture15294.aspx" target=_blank&gt;&lt;IMG title=Reunión alt=Reunión hspace=10 src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/blogafrica/images/15294/original.aspx" align=left border=0&gt;&lt;/A&gt;Estoy trabajando unos días en Bujumbura, capital de Burundi. Antes de venir he leÍdo lo que me ha dado tiempo sobre este minúsculo país en el centro de África. Gracias a Rwandair, que ha cancelado mi vuelo de Johanesburgo hasta aquí, he tenido 16 horas más para leer lo que tenía previsto. Así que he llegado cansado pero informado.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Burundi es un país con un pasado reciente trágico. Ha habido varias masacres entre hutus y tutsis, hermanos de la misma etnia, y una guerra civil que acabó en el 2005 (antes de ayer). En algunos de estos picos de violencia, decenas de miles de personas fueron asesinadas a machetazos: las élites hutus en 1965; 200.000 personas en 1972; 30.000 en 1988 y 100.000 en 1993. La mayoría de los presidentes han sido asesinados en golpes de estado, contragolpes, intentos de golpes... y siempre con sangrientas consecuencias: la casta del grupo del presidente asesinado se liaba a machetazos con la casta contraria. &lt;/P&gt;@MORE@ 
&lt;P&gt;Cuando las víctimas "reponían" el orden, era también para asesinar a sangre fría a miles de personas. Además, &amp;nbsp;Burundi ha sufrido una guerra civil de 12 años (de 1993 a al 2005) que ha segado la vida de otras 300.000 personas. Todo esto en un país pequeño, que en la actualidad tiene ocho millones de habitantes. Ahora hay un presidente electo y una relativa calma, pero la semana pasada había ataques a 30 kilómetros de aquí.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;La situación es complicada: prácticamente todo el mundo tiene algún familiar que ha sido asesinado en alguno de estos intentos de genocidio y mucha gente, muchísima, ha participado activamente en ellos. Hay decenas de miles de burundeses refugiados en Tanzania y Ruanda y hay miles de congoleños, con quién el país hace frontera, refugiados en Burundi, un país de los más pobres del mundo. &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Escribo esto para contar que, a pesar de todo, Burundi es un país normal, increíblemente normal. Desde que he llegado, paseo por las calles de Bujumbura, voy a los mercados, hablo con la gente en los bares... y veo lo que veo en el resto de África: personas comprando y vendiendo de todo, ayudándose, riendo, sonriendo, la música a todo volumen en algunos puestos del mercado, montones de niños y niñas haciendo ruido al salir y entrar de los coles e incluso dentro de ellos, el mismo respeto por los mayores... el caos, las ‘matatu' (furgonetas de transporte público), en definitiva el mismo buen rollo que he encontrado en todos los rincones de África en los que he tenido la suerte de estar.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;He estado trabajando con la sociedad civil local. ¿En qué trabajan en un país así las oenegés locales, con cientos de miles de muertos en diferentes y recientes masacres? Pues.... en lo que trabajan en todas partes, incluso en más cosas. Por ejemplo, he conocido a grupos de mujeres preocupadas por el acceso al poder local de la mujer. Hay una organización que se denomina a si misma "Observatorio de la Acción Gubernamental" (¡ole!) y que se encarga de eso mismo, de evaluar con un ojo crítico las políticas del Gobierno de Burundi. El primero en recibir una copia de sus análisis es el propio Presidente del Gobierno. He trabajado, incluso, con una oenegé que defiende los derechos de los prisioneros en las cárceles burundesas. &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Me hablan de los derechos de personas con sida, del proceso de descentralización, de los derechos de los trabajadores del café, del control de las violaciones de derechos humanos en las zonas rurales, del acceso gratuito a la educación, de la red sanitaria, del acceso a mercados de los campesinos. Es decir, exactamente de lo mismo que habla la sociedad civil de países que hace tiempo, mucho tiempo, que no saben lo que es una guerra.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Me dicen que en la vecina Ruanda la situación de normalidad es incluso más clara. Me parece que es un ejemplo sin precedentes en otras partes del mundo. Dos identidades (hutus y tutsis) intentando aniquilarse los unos a los otros durante años y en el momento que dejan de ser manipulados por sus líderes, se ponen a convivir con toda normalidad, o al menos con gran normalidad aparente, que no es poco. &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Una vez más África es capaz de lo peor (los intentos de genocidio que ha habido en Burundi por parte de hutus y tutsis) y de lo mejor (convivir pacíficamente con ese peso en la memoria de las personas). Y, una vez más, sólo nos llega por los medios de comunicación el ejemplo negativo, el de las masacres, y nada se dice de la capacidad de perdón, de reconciliación y de normalización que existe en África.&lt;/P&gt;
&lt;P&gt;Tengo la sensación que el Burundi que he leído es otro distinto del que estoy viendo. Sé que es el mismo, pero como siempre se escribe del otro, del de hutus y tutsis, del de los machetes y masacres, me apetecía escribir de éste, del de las risas, los mercados y la sociedad civil preocupada con el desarrollo de su país, que también existe. Había decidido titular esto "Burundi, un país &lt;I&gt;aparentemente&lt;/I&gt; normal", pero en honor a las personas con las que he trabajado estos días y el esfuerzo que hacen para que Burundi sea realmente un país normal, he decidido quitar el ambiguo &lt;I&gt;"aparentemente"&lt;/I&gt;. &lt;/P&gt;
&lt;P&gt;&lt;A href="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/photos/blogafrica/picture15294.aspx" target=_blank&gt;&lt;/A&gt;&lt;/P&gt;&lt;img src="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/aggbug.aspx?PostID=15292" width="1" height="1"&gt;</content><author><name>jlgarcia@elperiodico.com</name><uri>http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/members/jlgarcia%40elperiodico.com.aspx</uri></author><category term="Burundi" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogafrica/archive/tags/Burundi/default.aspx" /><category term="SIDA" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogafrica/archive/tags/SIDA/default.aspx" /><category term="Bujumbura" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogafrica/archive/tags/Bujumbura/default.aspx" /><category term="Ruanda" scheme="http://elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogafrica/archive/tags/Ruanda/default.aspx" /></entry></feed>