miércoles, 16 de julio de 2008 9:57
Olga García
La vida transformada
"Es bien sabido que la vida, desde el origen, se forma, malforma, conforma, reforma, deforma y recompone sin un ritmo acompasado, pero si con un compás pautado. Sigue un proceso lineal (infancia, adolescencia, juventud, edad adulta, vejez) de línea sinusoide con picos emotivos que suman o restan (amistad, desengaños, enamoramiento, óbitos esperados o no, bonanzas económicas, salud o no, prole o no y crisis financieras). Todo, al fin y al cabo, siguiendo el guión del devenir animal y previsible en nuestra condición humana.
La transformación es otra historia; es la ruptura total, la quiebra absoluta de la línea, el vértigo abisal de la materia y la emoción. Lo inesperado y lo imprevisible. Comienza con el hundimiento de todo soporte rígido, con el precipicio al acecho del siguiente paso, al filo de la nada y en el límite del infarto espiritual. La catarsis, a veces definitiva.
Es entonces cuando aparece la transformación positiva, cuando la persona ya nada espera y ha sucumbido. Algo o alguien empieza a construir a sus pies un puente sólido obra, por un lado, de ingenieros de lo material (salud, nutrición y cobijo) y, por otro, de imagineros de lo espiritual (orgullo, estima, serenidad y fe). Un triángulo de materia, formación y alma, que hay que cerrar."
Para la memoria de actividades de Arrels, pedí a mi querido señor Virto que escribiera algo sobre él mismo, sobre cómo se transformó su vida y esto que habéis leído es el resultado. Quería compartirlo con vosotros.