miércoles, 11 de junio de 2008 10:58
Olga García
El antes y el después

Hablar de que hay gente que cambia cuando se le echa una mano tiene su importancia, pero mostrarlo... !qué maravilla! Pensando en ello, inauguro hoy la sección 'el antes y el después' en la que periódicamente os contaré transformaciones y, además, las veréis. La primera es la de Víctor Manuel, el que sonríe con esta tripa tan redondita de la foto. Aquí está cerca de las fotos que tiene colgadas en su habitación de la Llar Pere Barnés (besos para todos!!), un equipamiento que Arrels acaba de poner en marcha para personas sin hogar.
Éste es Víctor Manuel cuando le conocí. Bueno, mentira, porque cuando le conocí iba un poquito peor vestido, sus piernas eran como de elefante por diversas infecciones mal curadas y la gente en el metro nos apartábamos de él por cuestiones que no entro a detallar. Estuvo años rondando las calles del barrio de Horta de Barcelona y su campamento base era la plaza Eivissa. Es un mal hablado incorregible como incorregible es su ternura y su facilidad para emocionarse. Él dice que es un bala perdida. Siempre le ha costado mantener los trabajos y su familia no acaba de entender sus años en la calle. Él explica los motivos por encima, pero me huelo que debe haber algo más hondo que nunca acaba de contar. En Arrels lo conocemos hace muchísimo tiempo. El Equipo de Calle lo iba a ver todas las semanas a Horta y venía por el Centro Abierto a ducharse, cambiarse de ropa y a pasar la tarde.
Cuando abrimos la Llar Pere Barnés pensamos que él sería un buen candidato a entrar, pero no las teníamos todas...Cuando las personas llevan tanto tiempo en la calle cuesta que acepten una invitación como ésta, pero SORPRESA!!, no es así!!! "Ellos quieren estar en la calle". Ay...qué gran tópico!! Lo que hace que las personas decidamos dar un paso es el tipo de propuesta y quién nos hace esa propuesta. Víctor Manuel nos tiene confianza porque nunca le hemos fallado y siempre hemos respetado sus decisiones, a pesar de no comprender o de no compartirlas. Siempre ha habido cariño y afecto y por eso, cuando ha llegado el momento LA CONFIANZA ha hecho posible que:
- sea uno de los residentes de la Llar.
- que tenga derechos y obligaciones
- que tenga una habitación con una pared para colgar fotos!!
- que pueda ducharse y asearse
- que coma caliente tres veces al día
- que esté rodeado de compañía día y noche
- que haya cambiado de gafas
- que se cuida más las piernas
En definitiva, que nos alegramos de este antes y después, aunque la vida nunca se cierra y pueden pasar muchas cosas.