jueves, 15 de mayo de 2008 10:41
Olga García
Mil Lázaros

"En estos días ha llegado una multitud de desnudos y desamparados. Una muchedumbre de cautivos está llamando a las puertas de cada uno. No nos faltan forasteros y desterrados, y por todas partes podemos ver manos que se nos tienden. La casa de estas gentes es el cielo raso. Su techo son los pórticos y las encrucijadas de los caminos y los rincones más desiertos de la plaza pública.
Su mesa son las rodillas encogidas, su lecho el santo suelo, su baño el río...Y llevan esa vida errante y agreste no porque así lo hayan querido desde el principio, sino por imposición de la desgracia y la necesidad.
Socórrelos con tu ayuno. Sé generoso con estos hermanos víctimas del infortunio. Dale al hambriento lo que quitas a tu vientre. Modera con sabia templanza dos pasiones que son contrarias entre sí: tu hambre y la de tu hermano...No consientas que otros socorran al que está cerca de ti y se lleven el tesoro que estaba guardado para ti. Abraza al afligido como al oro. Estrecha con tus brazos al enfermo como si de ello dependiera tu salud y la de tu mujer y tus hijos. No desprecies a esos que yacen tendidos como si no valieran nada.
¡Qué crueldad! El hombre ve al hombre necesitado de pan, y privado del necesario calor que da el alimento, y ni le socorre de buena gana ni se le da nada de que se salve. Así como la corriente de una sola fuente puede fecundar llanuras extensas de campo, así también la opulencia de una sola casa puede sacar de la miseria a muchedumbres de pobres. Sólo es preciso que no se interponga en ello un espíritu avaro y miserable, como una piedra que tapona la corriente...
Que mientras hay todos esos lujos dentro de casa, ahí a la puerta están tendidos mil Lázaros..."
Yo, como comprenderéis, poco más tengo que decir. El texto es de San Gregorio de Nisa (335-394). Ya hace mucho que pienso no tanto en qué hacen las administraciones, las entidades, los voluntarios, los profesionales..., sino en qué hago yo para que "algunos alguien" vivan mejor. ¿A quién abro yo las puertas de mi casa? Este texto llegó a mi por casualidad hace unos días y me interpela, me interpela mucho.