Gabriel

Ayer este periódico publicaba Los indigentes toman los jardines de la Biblioteca de Catalunya dando una visión bastante calamitosa del ambiente. No digo que irreal. He querido preguntar a Gabriel qué opina.

Gabriel ha sido marinero toda su vida y ha pasado sus malos tragos en la calle. Conoce los jardines de los que habla el artículo y me ha dado un papel en el que había escrito a mano lo siguiente:

"Que vivimos en mundos diferentes, dentro de uno mismo, los sin techo y la "sociedad normal" es un hecho y, por tanto, cada uno tiene sus matices. Uno de ellos es que no todos los sin techo son drogadictos, como tampoco todos los adictos son sin techo.

Lo que sí es cierto es que a los dos mundos, por ser de la misma especie ambos, les gustan las mismas cosas: la tranquilidad de un lugar donde sentarse a tomar el sol. Es justo que haya quien controle la convivencia de ambos mundos, pero sin que sean objeto de persecución aquellos que con su conducta tan sólo se diferencien por los bolsillos vacíos".

No sé, a mi me da qué pensar. El Gabriel que hoy escribe esto es bastante diferente al que corría por los jardines de la escuela Massana. Ha habido un cambio, una transformación. Igual es que un día a alguien se le ocurrió no llamar a la Guardia Urbana y perder un tiempecito buscando un poco de ayuda para él.

A mi tampoco me gusta la suciedad ni el ruido y me molestaría vivir en según qué ambiente. No pienso hacerme la fuerte ni la hipercomprensiva, pero he visto tantos cambios en la gente que a veces pienso que se tarda igual llamando a Servicios Sociales que a la Policía y este simple gesto puede dar finales de película muy diferentes.