Dibujo de 'Supernadie'

La primera vez que alguien me habló de Arrels, me dijeron que era una ONG que trataba con pobres, gente de la calle.  Después, cuando empecé como voluntaria en el centro abierto, lo que más oía era que "atendíamos" a personas sin hogar. A mi, de entrada, me pareció un nombre muy largo. De hecho, me pareció un eufemismo. ¿Por qué no decir simplemente pobres o mendigos?  Sea como fuere, me pareció una realidad dura y desconocida. Me atrapó.

Siguiendo con el dichoso tema del nombre, Miquel, el educador de calle,  quiere insitir en el tema. Le parece que las palabras tienen carga y que justo por eso debemos andarnos con cuidado. Su tesis es la siguiente: lo esencial es que somos personas y que somos personas a las que les pasan cosas. Para él, no hay "drogadictos", "alcohólicos" o "sidosos", sino personas con problemas de drogoadicción, de alcohol y personas con el VIH.  O sea, que para él, existen personas en situación de sin hogar. Este ejercicio de reflexión lo ha descrito como "Metalingüística del pobre", de la que habrá más entregas.

Pero un día asomó por aquí Andreu Buenafuente que a mi, sinceramente, me pareció muy buena gente. Presentaba, junto a más gente, una colección de camisetas de kukuxumusu en beneficio de Arrels. Y se le ocurrió lo de "Supernadie". Me encanta. De hecho, es lo que somos: supernadies.