sábado, 19 de julio de 2008 16:58
Josep Iborra
Carlinhos
Brasil, por un lado tan moderno y desarrollado y, por otro lado, sorprendentemente precario, con situaciones de pobreza humana y de medios, que te hacen sentir muy impotente. Uno ya sabe que hay rincones, como la gente de nuestro Río Guaporé, con indigencia total. Sectores de gran marginación y pobreza. Pero uno se asusta de ver cómo están las cosas también en las ciudades con productos de consumo de primera línea, como Porto Velho, la capital de Rondônia.
La semana pasada, el día 11 de julio, hubo un grave un accidente de autobús en la carretera principal del estado, la carretera BR 364. Quedó malherido un compañero y amigo de Porto Velho. Su mujer y su hijo murireron carbonizados. Con un grupo de maestros y profesores iban para un curso de alfabetización y educación popular. De madrugada, sin que se sepa el motivo, en una recta, el autobús se salió de su lado de la carretera y embistió de frente un camión cargado de gasolina. El camión explotó y todo el autobús se incendió. Hubo 14 muertos.
Tragedias así aparecen cada día en los periódicos y en la televisión, pero cuando le tocan a un conocido uno lo siente más. Carlinhos es compañero nuestro en la Pastoral de la Tierra de Porto Velho, hacía poco más de un mes que estaba trabajando contratado. Y su mujer era hermana de un cura joven de nuestro obispado, el padre William.
El problema es ahora el duelo de los que han perdido a sus parientes más cercanos y después los gastos de hospital de los supervivientes. Los hospitales públicos no tienen capacidad para atender las delicadas operaciones que algunos heridos necesitan para sobrevivir o para no quedarse paralíticos.
El obispado de Porto Velho y las comunidades y movimentos populares han ido de un lado a otro pidiendo dinero prestado para ayudarles, y ya tienen unas deudas enormes. Ahora hemos lanzado una campaña pidiendo ayudas espontáneas: a los compañeros de la Pastoral de la Tierra del resto del país, a conocidos y amigos. Es todo lo que podemos hacer. Los abogados están detrás de las compañías de seguros del autobús, del camión, pero de momento, nada.