miércoles, 02 de julio de 2008 21:27
Anna Isern,
Hambre, crisis alimentaria y negocio
En la reciente Cumbre sobre la Seguridad Alimentaria convocada por la FAO en Roma en Junio pasado, los representantes de 181 países manifestaron estar muy preocupados por la falta de progresos en materia alimentaria.
Desafortunadamente, para los y las pobres y hambrientos del planeta, la Cumbre fue un fracaso. Los gobiernos, el Banco Mundial, la FAO, el Programa Mundial de Alimentos, evadieron las causas estructurales de la crisis e ignoraron la contradicción fundamental de que --según la FAO-- tenemos 1,5 veces más de alimentos necesarios para dar de comer a todo el mundo. E ignoraron, también, recientes estudios que plantean la re-campesinización del agro, la necesidad de reconstruir la agricultura en los países del Sur y advierten de que ni el complejo agroindustrial ni los transgénicos son la solución a la crisis alimentaria.
En consecuencia, el conjunto de recetas recicladas como solución fueron muy simples: más revolución verde, más libre mercado ....y más ayuda alimentaria. Perversamente, éstas tres medidas son las mismas que han caracterizado la evolución actual del sistema alimentario global durante medio siglo.
¿Cómo explicamos la facilidad con que los gobiernos apoyan los programas de emergencia alimentaria, pero se resisten a apoyar a la agricultura? Porqué la tendencia de la ayuda alimentaria (dominada por un modelo asistencialista) tiene como objetivo asentar las bases para la expansión permanente de las exportaciones agrícolas del Norte. Esta expansión es posible gracias a la sobreproducción de granos en el Norte y el desmantelamiento paulatino de los sistemas agroalimentarios del Sur.
En los años 70, los países del Sur aún tenían excedentes, después de 30 años de programas de ayuda alimentaria del Norte estos países han registrado un déficit comercial de alimentos. Al regalar alimentos subvencionados que se venden a precios por debajo de los costos de producción, los países del Norte han logrado quebrar a los pequeños productores de alimentos del Sur.
El fracaso de esta Cumbre, no solo refleja el fracaso del modelo de ayuda alimentaria, sino también el fracaso del sistema global alimentario.