jueves, 04 de septiembre de 2008 15:26
Sergi López-Egea
Mañana de saludos en la Vuelta
Mañana de saludos en la Vuelta. Cuando uno se incorpora con la prueba ya comenzada conviene no olvidar en presentarse a directores y corredores. Ciudad Real, calurosa como siempre, acoge al mediodía la salida de la etapa de la ronda española que finaliza en Toledo, la patria de Federico Martín Bahamontes, el primer gran corredor español, el primero en ganar el Tour, por allá 1959, cuando la televisión todavía no animaba las tardes de aburrimiento en los hogares de millones y millones de personas.
Que mejor que hablar de Bahomontes al aprovechar la llegada a su ciudad, donde montó su tienda de bicicletas al retirarse el día, subiendo el Aubisque, como no en el Tour, en que comprobó que sus piernas ya no podían derrotar con la finura de antaño las rampas más duras de los Pirineos o los Alpes. Bahamontes se retiró en 1965 y desde entonces jamás, jamás, se volvió a subir encima de una bicicleta. Ejerció como responsable de varios equipos, como el famoso La Casera. Hace pocos años abrió el museo de la bicicleta y siempre, siempre, exhibió un cariño entrañable, en temas futbolísticos, hacia el Barça, el club del que se enamoró en los tiempos de Biosca cuando se comenzó a formar como profesional en Catalunya en los inicios de la década de los años 50.
Nunca destacó demasiado en la Vuelta, una carrera que se le resistió como años más tarde le sucedió a Miguel Induráin. Considerado uno de los mejores escaladores de todos los tiempos, Bahamontes era derrotado por Loroño en las carreteras españolas. En 1959, Fausto Coppi, unos meses antes de morir, se convirtió en el patrocinador principal de Bahamontes. Siguiendo sus consejos, serenó los ánimos y se anotó en París el triunfo en la ronda francesa de ese año. Para la historia quedó su imborrable ascensión al Puy de Dôme.
Cuando se contempla Toledo es imposible no acordarse de uno de los vecinos más famosos, ya en la barrera de los 80 años. Casi dos décadas llevaba la Vuelta sin acercarse a esta ciudad cargada de piedras y monumentos. En Ciudad Real, en la salida, ya se pensaba en los Pirineos. Mañana toca jornada de descanso. El sábado comienza la montaña, primero Andorra y después Pla de Beret. Son territorios también comunes con el Tour. A Pla de Beret llegó la grande boucle en el 2006, año Pereiro. A Andorra se acercará el próximo Tour procedente de Barcelona. Pero esto será fruto de otra historia. La Vuelta busca un triunfador de mérito en el año más grande del ciclismo español. La Vuelta ha llegado tras unos Juegos que Samuel Sánchez y Joan Llaneras han cubierto de oro. El jersey dorado, el de la ronda española, circula ahora en las espaldas de Levy Leipheimer, compañero de Contador. A la Vuelta también ha llegado Johan Bruyneel, el mánager del Astana. Ellos van en serio. La Vuelta no está para bromas.