Martes, 29 de abril 

"En todos mis años de profesional jamás había hecho una etapa tan exagerada". Palabra de Claudio Chiappucci. "Qué duro es esto. Ha habido tramos en los que ha sido imposible pedalear un kilómetro seguido. Había tanta arena que los pies se hundían. No podíamos ni correr". Testimonio de Roberto Heras, el líder de una Titan Desert, la ronda marroquí en bicicleta de montaña, que este año ha adquirido una dimensión dantesca.

Baste un dato: ayer, 99 personas abandonaron. La temperatura no bajó nunca de los 38°. Si echabas agua al bidón, en apenas cinco minutos se convertía en un caldo que quemaba la garganta. No había un árbol en el camino. Cada 25 kilómetros tenías que parar, buscar la ranura del culotte y echarte crema para que el trasero no se convirtiera en un tomate ardiendo con el contacto con el sillín.

Escribo este reportaje desde el interior de una tienda de campaña, improvisada sala de prensa, con la arena del desierto a mis pies, sin otra posibilidad de conexión que un teléfono satélite. Y lo hago cansado, pero feliz, inmensamente feliz, porque he sido uno de los afortunados que ha podido terminar esta salvaje etapa de 131 kilómetros.

Acabo de volcar en mi ordenador los datos del pulsómetro. He consumido 1.200 kilocalorías más que Alejandro Valverde en la etapa reina de los Alpes del Tour del año pasado. Han sido 10 horas y 21 minutos sobre la bici y posiblemente una docena de kilómetros andando sobre la arena, donde resultaba imposible correr. Los labios están cortados, los brazos quemados y, según mis datos, aproximadamente he bebido como mínimo 12 litros de agua.

Durante la etapa he perdido la cuenta de las veces que he preguntado: «¿Estás bien?». Eran compañeros de la carrera, víctimas de la Titan, que permanecían sentados o tumbados sobre la arena, destrozados, sin fuerzas. Atroz, ha sido atroz. Es lo único que salía de la boca de Laurent Jalabert, que ha perdido más de dos horas respecto a José Raúl Hernández Silva, un cicloturista que ha tenido el honor de derrotar a los hermanos Heras en la llegada del Oued Grid, donde se ha montado un campamento de jaimas, en el que duermen los supervivientes de la Titan.

Estoy feliz porque soy uno de estos supervivientes. Hoy tocan otros 110 kilómetros. Casi es mejor no preguntar por el número de piedras y los montones de arena que se convertirán en otro obstáculo. Mañana termina la Titan, con una etapa que comienza atravesando unas dunas. La Titan ya está a la altura del Maratón des Sables en cuanto a sus condiciones extremas. Puede ser Chiappucci la persona que refuerza esta tesis: "La Titan empezó el domingo y los que peleamos por la victoria ni parábamos en los controles de avituallamiento para coger agua. En esta etapa hemos firmado una tregua. Todos hemos parado a beber".

En fin. Sigo vivo. Que ya es mucho. He de acabar el reportaje. Se avecina una tormenta de arena.