martes, 22 de abril de 2008 12:47
Sergi López-Egea
La Titan y Lluís Llach
Martes, 22 de abril del 2008
A 5 días de la Titan Desert
Cómo añoro a mi bicicleta, seguramente, a estas horas, ya ha pasado el Estrecho y se dirige con 200 amigas más hacia Ouzarzate. Ya queda menos, ahora, tal como me indica mi compañero Miquel Àngel Iglesias, El Maestro, y preparador físico, ya solo es cuestión de efectuar entrenamientos estilo descanso activo; es decir, coges la bici reserva, pedaleas dos horas y pico, tratas de no superar las 125 pulsaciones. Y en esto estoy. Hoy mismo, antes de las 9 de la mañana, ya estaba surcando la ruta del Maresme, desde Barcelona en dirección a Premià de Mar.
Ya lo tenemos todo listo. Solo faltaría. El sábado, antes de que salga el sol, ya debemos estar en el aeropuerto de El Prat. Dos aviones, que parten en horas distintas, nos conducen hasta la puerta del desierto. Los deberes ya están hechos; o deberían estarlos. En mi caso, más de 4.000 kilómetros en bici de montaña, muchos de ellos --hoy os cuento un secreto-- en compañía de Lluís Llach, y no es porque mi cantautor preferido, ahora que se ha retirado, le haya dado por la bici, sino porque la mp3 sirve de compañía cuando vas por senderos, bosques o caminos solitarios, y es entonces cuando llegan a mis oídos los temas de siempre desde Venim del nord, venim del sud, un núvol blanc o hasta L’estaca, que cada vez que suena, no sé por qué será, queda interrumpida por una más que agradecida llamada al móvil, otra de mis compañías, que ayuda a superar las horas en las que mi añorada bicicleta y yo formamos una pareja sólida, sin fisuras, a no ser que me eche al suelo, como sucedió la semana pasada.
Ahora solo hace falta acabar de ordenar la bolsa de viaje; las camisetas, los maillots, los coulottes, el mini saco de dormir, el cortavientos, los chalecos, las cremas para protegerse del sol, para tratar que no se corten los labios con los bruscos cambios de temperatura, para evitar que salgan llagas por el calor y el roce con el sillín… En fin, que hay que ir preparado lo mejor posible.
Nos esperan 500 kilómetros en el desierto, donde anuncian temperaturas más altas que hace un año. Habrá que tratar de no dormirse demasiado, puesto que cada día partimos a las 6 de la mañana, con temperaturas suaves, un clima que se mantiene agradable hasta el mediodía. Por eso, si te descuidas, a partir de la 1 de la tarde, el ambiente se vuelve más que tórrido y todo indica, según la previsión, que se pueden superar los 40 grados centígrados. Mejor, por lo tanto, no pensar en ello e intentar que a esa hora uno ya pueda estar descansando en el hotel o los campamentos. El trabajo ya está hecho, ahora solo hace falta esperar la aventura.
Buen desierto… y buena suerte