Pedro Delgado retransmite el Tour. Gante, en el corazón de Flandes, es una ciudad radiante con el ciclismo. De aquí parte, en el mes de marzo, la Vuelta a Flandes, considerada como un monumento dentro de las clásicas, junto a la Milán-San Remo, la París-Roubaix, la Lieja-Bastogne-Lieja y el Giro de Lombardía.

Os contaré que el Tour de Francia es algo así como una ciudad ambulante. Cada día traslada su estructura de un lado a otro. Instala sus oficinas, normalmente, en centros de congresos, polideportivos, ferias y hasta en estadios de fútbol. Deben ser lugares con espacio suficiente para acoger a la familia ciclista. Y, entre todos los miembros, a los periodistas, más de un millar que jornada a jornada deben escribir y enviar las crónicas a los distintos diarios y otros medios informativos a los que representan en la prueba.

La sorpresa de hoy en Gante ha sido extraordinaria. La sala de prensa ha sido habilitada en el salón Pedro Delgado del Centro de Exposiciones. Yo, por mucho que le dé vueltas, no me imagino que en mi ciudad, que es Barcelona, bautizaran con el nombre de un deportista -ni siquiera el de Ronaldinho-uno de los salones del recinto ferial de Montjuïc. No me entra en la cabeza, y menos todavía que, una vez tomada la decisión, la sala se dedicase a un ciclista belga. ¿Se imaginan en Montjuïc la sala Van Impe? Ni siquiera que llevase el nombre de Eddy Merckx, considerado como el mejor corredor de todos los tiempos.

Bélgica es un país distinto. El ciclismo es el deporte rey, que mueve masas de gente a las carreteras y los corredores que están de moda gozan de mucha más popularidad que los futbolistas. Tom Boonen, sin ir más lejos, campeón del mundo en el 2005, es un ídolo nacional. Por eso no resulta raro, aunque sí chocante, que hoy escriba desde una sala en honor a Pedro Delgado, una circunstancia que hasta ha sorprendido al propio homenajeado. "No tenía ni idea. Jamás me consultaron. Pero estoy y estaré agradecido por la iniciativa". Perico, comentarista de TVE en el Tour, la prueba que ganó en 1988, recibió la noticia como un regalo. Eso sí, en su Segovia natal, el polideportivo de la ciudad fue bautizado hace más de una década con el nombre de Pedro Delgado Robledo.