Después de nuestra estancia en Moolamattom viajamos al norte en tren, esta vez con menos confort y con mas gente en el vagón, sin cortinas ni ninguna separación entre los pasajeros., pero con las mismas ofertas culinarias por parte de los diversos vendedores que suben i bajan al tren en cada estacion.
Como el viaje de Kerala a Orissa es bastante largo e implica dos noches viajando, decidimos partirlo en dos, haciendo una parada en una pequeña ciudad del Andra Pradesh, Rajah Mundry. Ésta es una población de unos 300.000 habitantes donde hay un par de templos y un mercado local muy concurrido que visitar. Es una muestra de la India que tampoco ven los turistas, donde la pobreza de unos convive con negocios que funcionan, como la joyería a la que nos invitaron a entrar al pasar por delante y en la que trabajaban más de 20 personas en la tienda y otras tantas en el taller, donde vendían todo tipo de ornamentos en oro y plata y montones de brazaletes, anillos y collares repletos de diamantes. Además de toda la gente trabajando la tienda, parecía estar llena de clientes, lo que nos hizo sospechar que la economía local, aunque solo fuera para unos, iba bien.
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