TokioLa primera cena en Tokio, en casa de unos amigos, consistió en un refrescante surtido de pescado crudo acompañado con varias ensaladas. Habíamos estado soñando con esta comida durante algunas semanas: sabores perfectamente definidos que dejan el paladar limpio, que lujo!

Desde entonces, nos hemos hartado de comidas así, de perfectas tempuras, 'soba' (fideos de grano) hechos a mano, anguilas caramelizadas y galletas con pasta de judías, entre otras cosas. Todas ellas deliciosas comidas delicadamente preparadas y espectacularmente servidas.

Llegamos a Tokio a tiempo para disfrutar de los cerezos en flor y las celebraciones que esto conlleva para los japoneses, el 'hanami'. Esta celebracion consiste en comilonas acompañadas de sake/cerveza/champán, en el parque, preferentemente sobre un plástico azul tendido en el suelo bajo los árboles en flor. Con el viento a veces parece que esté nevando pétalos, y tanto jóvenes como mayores lo celebran, reuniéndose en grupos que llenan los parques.

Este sábado todos estaban llenos, y si alguien no estaba celebrando el 'hanani', seguramente estaba asistiendo a una espectacular boda en otro parque o visitando un templo u otro. Durante el día hacia mucho sol y supongo ha ayudado a sacarnos a todos a la calle, aunque al atardecer cuando el sol baja, vuelve el frío,  ya que aqui acaban de salir del invierno y aún se agradece el abrigo. Entonces es el momento de buscar refugio y subir a uno de los muchos rascacielos para contemplar el festival de colores que ofrecen los carteles luminosos. Desde las alturas, esta ciudad parece no terminar nunca. Por ahora, Tokio es lo que dice en el paquete y eso que sólo acabamos de sacar el envoltorio...