viernes, 21 de diciembre de 2007 19:07
Blanche
Un impacto de sensaciones
Para mi la Navidad consistía en ver mujeres abrigadas, niños con la nariz roja por el frío y yo misma con guantes, además de noches más largas, calles iluminadas que te desean felices fiestas y villancicos que conoces desde hace años y que, aunque no quieras te pones a cantar.
Este año resulta un poco distinto. El mes de noviembre lo pasé en Australia con pantalón y camiseta de manga cortas, en lugares con aire acondicionado y en la piscina. Su salía de estos sitios notaba que me deshacía y que acabaría siendo como una gota de de sudor. Soportar estas temperaturas y, al mismo tiempo, ver luces de navidad colgadas en las palmeras y de fondo el mar se me hacía extraño. Ahora estoy en Madagascar y para mi sigue siendo una situación quizá más extraña. Madagascar es un país muy pobre y la mayoría de la gente que he visto vive en la calle. ¿En estas circunstancias creéis, de verdad, que esas personas piensan en la Navidad? Puede que algunas ni siquiera sepan lo que es la Navidad y que su máxima preocupación sea si tendrán algo que comer por la noche.
Ayer, se puso a llover muchísimo y por un instante sentí como si estuviera en Barcelona, cuando volvía a casa con los pantalones empapados y con ganas de tomarme un chocolate caliente. Pero entonces miré a mi alrededor y vi las caras de las personas que esa noche dormirían bajo la lluvia. Pensé que se levantarían mojados y con más frío que nunca, pero que seguirían adelante como si fuera lo más normal. Esta Navidad va a se distinta, pero creo que será una de las mejores navidades que pasaré en mi vida.