lunes, 20 de agosto de 2007 12:44
Ella
Gente
Durante este viaje hemos conocido a gente muy diversa: algunos, de los lugares que visitamos, y otros, viajeros como nosotros. Cada uno con su ruta pero dispuestos a cambiarla y juntarse con otros. Muchas personas viajan solas, dicen que así están más tranquilas, ven lo que más les gusta, y conocen a más gente. Quizás. Tendré que reservarme un viajecito sola para más adelante. De momento, ya tengo suficiente.
Cuando me plantearon esta aventura, temía no poder hablar con nadie durante nueve meses, algo que se me hacía muy duro. Pensar que solo podría hablar con mis padres y mi hermana se me hacía una montaña. Pero, de momento, no ha sido así. Al principio nos costaba un poco entablar conversación con la gente, comenzamos conociendo a Pamela, una chica que nos llevó en su 'carro' desde Guatemala a Antigua. Ella nos invitó a mi hermana y a mí a una fiesta de cumpleaños, y aunque no pudimos ir, fue un detallazo por su parte.
En Perquín nos presentaron a Rommel, un joven que nos quería sacar a bailar, a Even, un chico que me dejó quedarme a su lado en su tienda mientras llovía, a don Manuel, el dueño de la posada donde nos alojábamos, y a Edwin, nuestro guardián, por así llamarlo, que decidió enseñarnos a tirar piedras a las guayabas para conseguir bajarlas de los árboles más altos. También conocimos a otro viajero, el primero, un joven francés. Ahora no sabemos por donde anda, seguramente en Nicaragua. Desde que le conocimos que no hemos parado de hacer nuevas amistades entre los viajeros, ¡Y aún nos quedan muchos! Todos están disfrutando de su ruta, y nos divertimos contándonos historias de nuestros viajes.