Históricamente el nacionalismo catalán ha admirado y envidiado a Israel, un pequeño David que, en palabras del vicepresidente del Govern, Josep Lluís Carod-Rovira, merece la admiración por su "tenacidad" expresada durante dos mil años para conseguir "un Estado y el reconocimiento de su identidad". Carod, que ha vuelto a Israel después del lamentable episodio de la corona de espinas ocurrido en el 2005, ha sido recibido por le presidente de aquel país, Simón Peres, y los dos destacaron la importancia del diálogo y la negociación cuando se trata de "gestionar la diversidad cultural, lingüística y religiosa, y resolver conflictos", según el resumen del encuentro que hizo el vicepresidente catalán.

         Sin ninguna duda, tienen toda la razón, pero en el caso de Israel, la práctica no acompaña a la teórica. Sin necesidad de remontarse al origen y a la historia de la creación de aquel Estado y al conflicto palestino-israelí que ha generado, en estos mismos días, el Tribunal Supremo de Israel ha dado muestras de lo que entiende por diversidad cultural y religiosa al permitir la destrucción de parte del cementerio musulmán más antiguo de Jerusalén para construir un museo judío de la tolerancia promovido por el Centro Simon Wiesenthal y proyectado por el arquitecto Frank Gehry, el autor del Guggenheim bilbaíno.

         El cementerio es tan antiguo que allí fueron enterrados muchos soldados de Saladino, el guerrero que conquistó Jerusalén y expulsó a los cruzados en el siglo XII. Si bien hace 50 años que ha dejado de ser utilizado, sigue siendo visitado por familiares de difuntos cuyos restos descansan allí.

         El argumento dado por el alto tribunal para permitir la construcción del museo sobre el cementerio es el de que en una parte del mismo hay un aparcamiento desde 1960 y que entonces nadie puso ninguna objeción. El Centro Simon Wiesenthal aseguró que trataría respetuosamente cualquier resto encontrado durante las obras. Estas ya han empezado en un ángulo del cementerio y por el momento han sido desenterrados numerosos huesos sin que se sepa qué hacer con ellos, según informaba la BBC. El cementerio está situado en Jerusalén oeste y su desaparición se añade a la de otros vestigios árabes en esta parte de la capital jerosolimitana.

         La tolerancia no es moneda corriente en estos días en Jerusalén. La presencia cada vez mayor de judíos ultraortodoxos con sus estrictas normas religiosas está ahuyentando a muchos israelís laicos. Pero la intolerancia tiene también otros protagonistas. Como las varias comunidades cristianas con derechos históricos sobre distintas partes de la basílica del Santo Sepulcro. Hace escasos diez días, monjes griegos y armenios se liaron a tortas y patadas en el interior del templo, uno de los más importantes de la cristiandad. Ni era la primera vez, ni parece que vaya a ser la última.

                   

 

La misma semana en que dos activistas birmanas recibían el Premi Catalunya que otorga la Generalitat, la dictadura militar que rige aquel país asiático condenaba a más de 60 ciudadanos a penas en algunos casos de hasta 65 años de cárcel por haber participado en las manifestaciones de protesta registradas el pasado año. Algunos de los condenados son miembros de la Liga Nacional por la Democracia (LND), el partido que lidera Aung San Suu Kyi, Premio Nobel de la Paz, cuya lucha ha sido reconocida aquí ahora.

         Suu Kyi no pudo recoger el premio catalán. En 1990 su partido ganó con un 80% de los votos las primeras elecciones multipartidistas en 30 años, resultado que desde entonces hasta hoy ha sido ignorado por la junta militar. En los 18 años pasados desde aquella cruel burla de la democracia, la activista ha permanecido casi ininterrumpidamente en la cárcel o bajo arresto domiciliario. La otra galardonada en Barcelona, Cynthia Maung, sí pudo recoger el merecido galardón. A diferencia de Suu Kyi que no puede salir de Birmania, a esta doctora que dirige una clínica para refugiados birmanos en la localidad fronteriza tailandesa de Mae Sot, lo que le está prohibido es entrar en su país.

          Birmania ha sido un país cerrado a cal y canto durante décadas. Solo la destrucción causada por el ciclón Nargis en mayo pasado, con más de 100.000 muertos, entreabrió a duras penas la puerta para que pudiera entrar ayuda humanitaria y poder paliar en algo los efectos del desastre que la junta militar era incapaz de atender.

         El anuncio de unas elecciones en el 2010 que la junta presenta como parte de su hoja de ruta hacia la democracia, permitían albergar alguna esperanza, igual que la puesta en libertad en septiembre de Win Tin, de 79 años, uno de los opositores más reconocidos después de pasar 19 años entre rejas.

            Las duras condenas impuestas la semana pasada a los más de 60 disidentes parecen indicar todo lo contrario, que el régimen se está preparando para que los comicios anunciados para dentro de dos años sean, con la oposición en la cárcel, un nuevo escarnio.

         La ayuda desde el exterior a la promoción de la democracia en dictaduras siempre es difícil. En Birmania la vinculación de ayuda humanitaria a la democratización nunca ha funcionado. El acoso desde instituciones internacionales, tampoco. La actitud crítica de países occidentales solo ha servido para que la junta estrechara lazos con su gran vecino, China, necesitado de los recursos energéticos que el país posee en la costa. A su vez, esta vinculación ha sido el mayor obstáculo a una acción de Naciones Unidas.

En enero del pasado año, por ejemplo, China y Rusia vetaron en el Consejo de Seguridad un proyecto de resolución que condenaba la represión de la junta contra las minorías y la oposición. Ahora EEUU desearía que el Consejo decretara un embargo de armas, pero el veto de aquellos dos países está asegurado. Desde 1962, cuando los militares se hicieron con el poder, todos los llamamientos al diálogo han caído en saco roto. 

 

"El mundo no debería tener expectativas exageradas sobre lo que va a ocurrir en Washington", declaraba el presidente ruso Dmitri Medvédev, y tiene toda la razón. ¿Cómo se puede crear un nuevo orden económico o, menos aún, encontrar una solución aunque sea temporal a una crisis financiera global en una reunión de menos de 24 horas, con una presidencia estadounidense inoperante en plena mudanza, y con opiniones tan distintas sobre cuáles deben ser los principios sobre los que refundar el sistema?

         La cumbre habrá servido para poner sobre el tapete la idea que tienen los participantes sobre la reforma, planteamientos e intereses que por otra parte son muy dispares, sobre los que trabajar cara a la próxima reunión prevista a finales de invierno o principios de la primavera. Lo que si permite hacer esta cumbre es un rescate político de sus participantes. Leer más

 

De bien nacido es ser agradecido, reza el refrán y José María Aznar, como buen caballero español, acaba de saltar a la palestra para romper una lanza en defensa de quien le dejó poner los pies sobre la mesa en el rancho de Crawford y le permitió posar en la foto de las Azores, cuando la realidad de los desastrosos dos mandatos de George W. Bush le convierten según una opinión cada vez más amplia en el peor presidente de la historia de EEUU.

Haber heredado de su antecesor Bill Clinton un país en superávit y en paz y dejar la Casa Blanca en medio de una crisis económica de alcance mundial gracias a la desregulación absoluta reclamada por el ultraliberalismo imperante en estos años, con dos largas guerras abiertas, una erosión de las libertades y los derechos humanos (Guantánamo, los vuelos de la CIA, etc.), sin haber resuelto los conflictos que ya existían y con un desgaste del papel de superpotencia mundial, no es un balance que merezca ningún aplauso Leer más

 

Gane quien gane la carrera presidencial estadounidense el próximo 4 noviembre, la sombra de un Roosevelt se paseará por la Casa Blanca. Si el vencedor es John McCain será la de Theodore Teddy Roosevelt (1901-1909). Si es Barak Obama, será la de Franklin D. Roosevelt (1933-1945). En cualquier caso, son dos sombras, como los propios aspirantes, totalmente distintas, por carácter y por creencias políticas.

El candidato republicano es un ferviente admirador del impetuoso, enérgico e hiperactivo presidente que construyó el canal de Panamá después de fomentar la rebelión de los habitantes del istmo contra Colombia. Leer más

 

Derrotada por Silvio Berlusconi, desorientada y desaparecida durante los últimos seis meses, la izquierda italiana ha reaparecido y lo ha hecho en la calle con una multitudinaria manifestación. Tenía que hacerlo. Dejar el campo libre al Gobierno, a este o a cualquier otro, por duro que hubiera sido el batacazo electoral y fría la vida en la oposición, daña la calidad de la democracia, calidad por otra parte muy severamente comprometida en Italia. Hubiera sido también suicida para el partido que lidera Walter Veltroni, el Partido Democrático (PD). En estos seis meses de silencio del centroizquierda el mundo ha dado un vuelco que era impensable cuando los italianos acudieron a las urnas el pasado 14 de abril. Hoy la crisis financiera que ha trastocado todos los dogmas neoliberales en los que, sin ir más lejos, cree Berlusconi, y cuyas consecuencias últimas están todavía por ver, exigía una presencia y una respuesta de esta izquierda. Leer más

 

En el año de los grandes fastos olímpicos el Parlamento Europeo ha querido recordar al mundo que debajo de la espectacular brillantez de aquella cita mundial la situación de los derechos humanos en China sigue siendo muy deficitaria. Lo ha hecho concediendo el Premio Sajarov a la Libertad de Pensamiento a Hu Jia, desoyendo las nada veladas amenazas proferidas por el Gobierno de Pekín si los europarlamentarios otorgaban el premio a este disidente, encarcelado desde el pasado año. En la persona de este activista, la Eurocámara reconoce la lucha de todos aquellos defensores de los derechos humanos en el país asiático. Coincidiendo casi con el anuncio del premio, Reporteros sin Fronteras (RsF) daba a conocer la clasificación mundial de la libertad de expresión en el mundo. De un total de 173 países analizados, China aparece en el furgón de cola en el puesto número 167. Leer más

 

Como informaba el colega Ernest Alós en las páginas de este diario dedicadas a los libros, Christian Salmon acaba de publicar un ensayo, Storytelling (Península), dedicado a explicar cómo nos cuentan cuentos o, como diría Ignacio Ramonet, cómo nos venden la moto. El libro lleva por subtítulo La máquina de fabricar historias y formatear las mentes. Según el autor, vivimos en una gran mentira en la que es más importante la percepción de las cosas que la misma realidad. No hay debate político -o económico o de cualquier otro tipo- y en su lugar se crea un teatro virtual, una historia, un cuento. Aunque a veces no funcione, como el cuento de la niña de Rajoy o el de Joe el fontanero, de McCain. Leer más

 

En plena vorágine financiera y a pocas semanas de las elecciones presidenciales en EEUU, el Premio Nobel de Economía ha sido concedido a un crítico del neoliberalismo --cuyas consecuencias estamos conociendo muy a pesar nuestro--, y del presidente George W. Bush y la banda neocon que le aupó y le arropó en la Casa Blanca. "Creo en una sociedad relativamente igualitaria, fundada sobre instituciones que limiten tanto la riqueza como la pobreza extremas. Creo en la democracia, en las libertades civiles y en el imperio de la ley". Esta es la carta de presentación de Paul Krugman en su último libro publicado aquí, Después de Bush. El fin de los neocons y la hora de los demócratas (Crítica), un demoledor ataque a la política económica seguida por el presidente republicano en los dos mandatos que ahora están llegando a su fin. Leer más

 

La marcha atrás dada por el presidente francés al no autorizar la extradición de la exbrigadista italiana Marina Petrella reavivará el debate que ve a la izquierda de ambos países en posiciones totalmente opuestas. Para la francesa, el derecho de asilo es primordial, mientras que la italiana recuerda que la propia izquierda fue en gran medida víctima de la violencia terrorista.

Poco después de su llegada al Elíseo, el presidente francés Nicolas Sarkozy quiso romper con la política que negaba la extradición a Italia de los miembros de las Brigadas Rojas y de otras organizaciones terroristas. Marina Petrella iba plasmar este cambio. Leer más

 

El Premio Nobel de la Paz nunca se concede a gusto de todos. El de este año al expresidente finlandés Martti Ahtisaari seguro que no gusta a los serbios. El plan que lleva su nombre desembocaba, como así ha sido, en un Kosovo independiente y para aquellos, la independencia de la provincia de mayoría albanesa es una herida difícil de cicatrizar. No satisfará a quienes ven el premio como el trampolín global para una causa, como la lucha contra el cambio climático que protagonizó la edición del pasado año en la persona de Al Gore y del grupo institucional ad hoc de la ONU, o la campaña para la prohibición de las minas antipersona en 1997. Leer más

 

Anna Politkovskaya fue una de las voces más críticas contra el entonces presidente ruso y ahora primer ministro, Vladimir Putin. Armada de valor y de ganas de hacer buen periodismo, explicó al mundo qué ocurría en Chechenia, cómo se vivía y moría en aquel rincón del Cáucaso, cómo actuaba allí el Ejército ruso y por qué aquella república se convirtió en el enemigo necesario de Moscú tras la guerra fría y en el trampolín de lanzamiento hacia el poder de un autoritario Putin. Hace exactamente dos años, la periodista fue asesinada en la puerta de su casa. Estaba a punto de publicar un reportaje en el que explicaba cómo los servicios de seguridad del primer ministro chechén, Ramzan Kadirov, habían presentado como rebeldes que habían muerto en combate con las fuerzas leales al Gobierno a unos civiles que habían sido secuestrados, torturados y asesinados. Leer más

 

La hoy Unión Europea (UE) y su antecesora, la Comunidad Económica Europea (CEE), nunca cerraron el debate de si esta amalgama de países europeos muy distintos debe aspirar a ser solo un mercado común, como lo fue en sus inicios, o aspirar a algo mucho más ambicioso como es una unión política. En este debate, la llamada Europa de los mercaderes por la que han circulado libremente los capitales desde 1990 (además de personas, bienes y servicios), ha tenido las de ganar. Ahora, con la crisis financiera iniciada en EEUU, pero con repercusiones globales, tampoco parece que esta Europa mercantil que se suponía sólida y mucho más compacta que su vertiente política, esté muy bien avenida. Leer más

 

Violencia contra las mujeres en Ciudad Juárez. Violencia entre narcotraficantes en estados como el de Sinaloa, o entre aquellas bandas de delincuentes y las fuerzas del orden. Y ahora, en un paso más hacia no se sabe donde, violencia narcoterrorista contra todos, como ocurrió hace tres semanas en Morelia, en el estado de Michoacán, cuando ocho personas que festejaban la independencia en la plaza de la ciudad, murieron víctimas de un atentado. En este clima, la gente de bien salió a calle el pasado 2 de octubre para recordar a decenas de víctimas de otra violencia, la del Ejército que 40 años atrás aquella tarde disparó contra varios miles de estudiantes que se manifestaban pacíficamente en la plaza de las Tres Culturas de la capital. Leer más

 

En medio de la agitación, los nervios y la alarma creadas por la crisis financiera, se empieza a hablar de ética. Es la respuesta al modo de operar avaricioso y codicioso de dirigentes de instituciones de crédito en su alegre y desregulada marcha hacia el abismo, con consecuencias funestas para los pobres mortales que viven de su trabajo y no de un juego de monopoly llevado al extremo en un casino global.

        Los sueldos y bonificaciones de estos especuladores no son la causa inmediata de la crisis, pero sí han contribuido a ella en cuanto forman parte de una concepción que prima el máximo beneficio individual al margen de consideraciones de riesgo, por ejemplo. El que la moderación de estos sueldos, blindajes, bonos y demás retribuciones sea uno de los puntos del debatido plan de rescate de la Administración Bush para salvar los muebles de Wall Street es indicación suficiente de su peso en la crisis financiera. Es también uno de los puntos que mayor indignación suscita. Leer más

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