viernes, 14 de noviembre de 2008 21:22
Rosa Massagué
Por servicios prestados
De bien nacido es ser agradecido, reza el refrán y José María Aznar, como buen caballero español, acaba de saltar a la palestra para romper una lanza en defensa de quien le dejó poner los pies sobre la mesa en el rancho de Crawford y le permitió posar en la foto de las Azores, cuando la realidad de los desastrosos dos mandatos de George W. Bush le convierten según una opinión cada vez más amplia en el peor presidente de la historia de EEUU.
Haber heredado de su antecesor Bill Clinton un país en superávit y en paz y dejar la Casa Blanca en medio de una crisis económica de alcance mundial gracias a la desregulación absoluta reclamada por el ultraliberalismo imperante en estos años, con dos largas guerras abiertas, una erosión de las libertades y los derechos humanos (Guantánamo, los vuelos de la CIA, etc.), sin haber resuelto los conflictos que ya existían y con un desgaste del papel de superpotencia mundial, no es un balance que merezca ningún aplauso
Sin embargo Aznar, pese a toda evidencia, no lo ve así. En un artículo de despedida a Bush publicado en el diario Le Figaro, asegura que el presidente estadounidense "ha marcado el camino" a seguir "en estos tiempos oscuros y difíciles, pero también de esperanza". Y añade como muestra del éxito de su defensa de la libertad el hecho de que dentro de unas semanas pueda entregar el poder a su sucesor "sin que Estados Unidos haya sufrido un ataque similar" al del 11-S. Tras este sofisma, el expresidente español concluye diciendo que Bush nos deja "su mejor legado: el legado de la libertad".
El profesor Carlos Taibo en su libro recién publicado Neoliberales, neoconservadores y aznarianos. Ensayos sobre el pensamiento de la derecha lenguaraz (Catarata) dedica un capítulo al expresidente español en el que queda reflejada la penuria analítica de Aznar y, a propósito de Bush, recuerda lo que el español escribió del estadounidense en Retratos y perfiles. De Fraga a Bush (Planeta): "Es republicano, lo cual es un inconveniente para todos los que viven encapsulados en el universo de lo políticamente correcto. Su amor a Texas tampoco le ayuda en esto; más bien resulta un defecto porque son muchos los europeos que preferirían ver en la Casa Blanca a un pura raza de la elite aristocrática de la Costa Este. Por si fuera poco, Bush dice lo que piensa. Así se explica la imagen negativa de Bush, sobre todo en Europa".
La preferencia de muchos europeos por un negro nacido en Hawai de padre africano y madre blanca que dice lo que piensa y encima lo dice con una oratoria rara y envidiable, y muy particularmente, la preferencia de los más de 63 millones de estadounidenses que votaron por el senador de Illinois para la Casa Blanca difícilmente cuadra con el limitado esquema de Aznar.