
Igual que algunos frecuentan los parques temáticos, en todas las elecciones se puede votar por los partidos temáticos. Contra las preocupaciones generales, del quien mucho abarca poco aprieta, ellos proponen centrarse en un asunto e ir al fondo.
La derrota está asegurada de antemano, que no el fracaso, pero ¡y lo bien que se te queda el cuerpo cuando has defendido tus convicciones! Este carácter nuclear, además, funciona mejor en el formato reducido de las municipales, que en algunos pueblos son poco más que unas elecciones a presidente de escalera. Puede que a algunos la idea les resulte quijotesca, pero estos partidos confirman, cuando menos, la pluralidad democrática y se acercan a esa vieja teoría según la cual, más que un voto, cada persona es un partido (igual que en el fútbol todos llevamos un entrenador dentro). Como el aforo de la piscina parlamentaria es limitado, estos partidos raramente ponen los pies en el agua, pero en la red, a mar abierto, nadan a sus anchas. Leer más