
Al equipo de más calidad del mundo le faltaba ganar con algo de épica. Y ganó una semifinal europea, que no está nada mal. Y lo hizo, sí, en el minuto del más allá. Con gran zapatazo de
Iniesta, ese niño, ya no tan niño, que nos encanta a todos y por el que todos los barcelonistas sentimos un cariño especial. No nos engañemos, no nos salió el mejor partido del mundo, pero fue la victoria más trepidante, sí.
1 Los árbitros, los dos, peor imposibleEs cierto que cuando somos entrenadores, tratamos de no hablar de ellos. Es cierto que, cuando lo hacemos, no nos sirve de casi nada. Pero ahora, desde muy fuera, puedo decir que los dos árbitros de esta semifinal han sido, con diferencia, lo peor de los dos partidos. El noruego Henning Ovrebo estuvo anoche tan mal, tanto, como lo estuvo hace una semana, en el Camp Nou, el alemán Stark.
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