Pep GuardiolaMás allá del empate ante el Getafe, me quedo con el mes casi perfecto del Barça. Diez puntos de 12 posibles, por los siete del Madrid, Sevilla y Villarreal, y los cuatro del Valencia. ¿No era este un mes fácil?

La no victoria ante el Getafe tiene dos lecturas. La negativa, muy del culé, que este equipo ya no gana sin Messi. La positiva, que para mí gana por goleada, que el Barça cierra su pack de cuatro (los cuatro partidos previos a los enfrentamientos directos con el Sevilla, Valencia, Madrid y Villareal) habiendo ganado la partida claramente a sus rivales. ¿Noviembre no era un mes para que todos los de arriba lo ganasen todo? El único que ha estado a punto de completar el 12 de 12 puntos ha sido el Barça. Y gracias a ello es ahora primero. Y sí, de haber ganado al Geta, las diferencias de puntos serían mayores. Y sí, los de Guardiola tuvieron un mal día. Se lo podían permitir. Porque son los que menos han fallado.
No hay premios en noviembre, como tampoco los hay en diciembre. Lo digo por si las cosas van muy ante Sevilla, Valencia, Madrid y Villareal. Es más, si el Barça sale reforzado de sus enfrentamientos directos con los de arriba, a Guardiola le espera un trabajo durísimo en enero: meter en la cabeza de los suyos que tampoco hay premios al arrancar el año. Una cosa es situarte bien y otra muy distinta, pararte para levantar el trofeo cuando no los dan.
Cara al calendario de Liga, hasta Navidad solo hay una verdad absoluta: que sales con más puntos que los demás. A partir de ahí, puedes distanciarte más, puedes quedarte igual o puedes perder empuje, que no crédito. Lo bueno del caso es que todo depende del propio Barça... y de lo que sume o deje de sumar la competencia en sus enfrentamientos directos.

Un mes de notable alto
Llegar como se llega al próximo partido ante el Sevilla tiene un mérito enorme. Haber superado el mes de noviembre como se ha hecho es de notable alto, porque es un mes muy, pero que muy peligroso. Y más si vienes de un verano con Eurocopa o Mundial. Porque empiezas a trabajar muy fuerte desde julio. Y cuando arrancas muy fuerte muchas piernas dicen basta precisamente en noviembre. Si no fuera por el ay, ay, ay que seguro que ha despertado el descanso prescrito a Messi ante el Getafe --y si los médicos no lo ven claro, que descanse ante el Sporting de Lisboa--, las bajas por lesiones musculares hasta hoy han sido pocas. Y todos los que tienen algo que ver --médicos, técnicos y jugadores-- pueden sentirse orgullosos por lo hecho hasta la fecha. Pero queda mucho, por no decir todo.
Ahora bien, tanto hablar del mes de diciembre y resulta que el Barça ha rozado el pelotazo en noviembre. Los de Guardiola, 10 de 12. Triple empate entre Villareal, Sevilla y Madrid (7 de 12) y muy discreto el Valencia (4 de 12). Tanto esperar a ver qué pasa en diciembre, tanto desdeñar noviembre por fácil y resulta que ha marcado diferencias. Al terminar octubre, el Barça ni siquiera era el líder. Lo era el Valencia, y entre el primero y el quinto solo había tres puntos. Cuatro partidos más tarde --esos que me daban más miedo que los de diciembre--, el líder es otro y saca de tres a cinco puntos a la competencia. Sí, por una vez, me gusta el mes de noviembre.

Malas comparaciones
El fútbol, donde dos más dos suelen sumar cinco, ha demostrado que no todo empieza y acaba en los choques directos. Porque además está el importantísimo Sporting-Bar-
ça de esta semana. Con o sin Messi, el Barça no ganará ni perderá la Champions en Lisboa, pero sí puede situarse bien cara al cruce de octavos. Que el último partido de la liguilla ante el Shakhtar sea o no de trámite depende exclusivamente del Barça. Cada detalle es importante. Y si ganando en Lisboa te aseguras acabar primero y no arriesgar piernas ante los ucranios, no te compliques. Yo, si hay una ventaja que puedo coger, la quiero siempre para mí.
Todos los ciclos empiezan y acaban. Le pasó a Rijkaard y le pasará a Guardiola. Como antes nos pasó a otros. La cuestión es lograr que el ciclo vigente dure lo máximo posible. Lo dije y lo mantengo. Para ensalzar a Pep no hace falta minusvalorar a Frank. Porque es injusto y porque en las comparaciones solo se incide en lo malo frente a lo bueno.
Yo no creo en las crisis y sí en los fallos sobre fallos. Y en el ciclo final de Rijkaard no hubo un único culpable, sino una fila entera. Todos los que pintan algo, los que están y los que ya no están, tienen algo de responsabilidad. Se tomaron decisiones importantes, rápidas y coherentes. Se volvió a un punto medio tras estar en un extremo y una de las decisiones fue otorgarle el mando a Guardiola. Ha puesto orden en el vestuario, pero afirmar que el Barça funciona ahora como una empresa porque cumplen unas normas básicas me parece exagerado si para ello se cae una y otra vez en la dichosa comparación método Rijkaard frente a método Guardiola. Uno dejó dos Ligas y una Champions y muchos elogios en su día. Pep no puede salir vencedor a día de hoy en este cansino cara a cara porque su andadura, simplemente, empieza.