lunes, 20 de octubre de 2008 1:29
Johan Cruyff
¿Por qué no Iniesta Balón de Oro?
El extraordinario gol conseguido por Iniesta con la selección española ante Bélgica nos recordó que la base del fútbol no es el físico, sino la técnica. El talento es fundamental para distinguir a los equipos.
El fútbol es de los técnicos. Y no me refiero a los entrenadores, sino a los futbolistas que dominan la técnica. Pase y control del balón. Con la derecha y con la izquierda. ¿Por qué marcó la diferencia Iniesta en su celebrado gol ante Bélgica? Porque su gol fue pura técnica.
En un pispás, control, finta, izquierda-derecha y la guinda final: toque suave, preciso, levantando el balón. Pura técnica. En un pispás,
Iniesta nos recordó que la base del fútbol es la técnica, no el físico. Lo segundo es importante. Lo primero es imprescindible. A partir de ahí, la ley de la compensación. A menos técnica, más resalta el físico. Pero el fútbol no es atletismo. Aquí no se trata ni de ser el más rápido ni de ser el más resistente. Si el baremo único fuese el músculo, los tipos como Iniesta estarían muertos.
Sin embargo, es a partir de la proliferación del músculo donde acaba destacando la clase, el talento, la técnica del individuo. Porque éste domina lo que no domina la mayoría. Hay jugadores que en algunas ocasiones son capaces de hacer una virguería con el balón y muchas de estas jugadas son recordadas durante mucho tiempo por su belleza.
Sin embargo, lo de Iniesta es otra historia, porque la jugada del otro día se cansa de hacerla una y otra vez. Sin ir más lejos, ayer, en San Mamés, la prodigó varias veces en un palmo de terreno y eso deja al contrario en evidencia cuando ve que todo el empuje y el músculo no sirve de nada y que prácticamente da patadas al aire porque no encuentra ni al balón ni a
Iniesta.
Suma de talentos
Volviendo a la selección española, si a Iniesta, que es pura técnica, le sumas a Xavi, Cesc, Cazorla, Xabi Alonso e incluso a Marcos Senna, el resultado final es el que es: un equipo nacional español futbolísticamente distinto --por atractivo y brillante-- a todo lo que hay ahora mismo en el panorama mundial. Y todo gracias a la suma de talentos en el centro del campo.
Puedes tener al mejor portero, a los mejores defensas y al mejor nueve del mundo. Sumados, son más de la mitad de un equipo, pero no los más importantes. Todos ellos serán mejores o peores- en función de cómo vistas el centro del campo. Dime qué les organizas allí y cómo se mueven y te diré el rendimiento que unos y otros pueden acabar dando. El centro del campo es para mí el auténtico baremo de un equipo de fútbol.
Antaño, la técnica se aprendía en la calle. Ahora los niños han perdido esa costumbre de jugar de forma improvisada y autodidáctica. Lógicamente la técnica se ha resentido a nivel colectivo. Sin embargo, los pequeñitos de ahora siguen siendo pequeñitos como antaño. Y los flacuchos son menos, pero los que quedan, los que llegan, conservan una virtud: la técnica. Y ésta, más allá de que tengas un don de base, la trabajas por narices. Por puro instinto de supervivencia.
Si eres el sardinilla del partido, el pequeñajo, solo tienes una forma de evitar la entrada o el choque con un contrario infinitamente más fuerte: la habilidad. Habilidad para soltarla rápido. Habilidad para driblar y largarte. Y eso no es posible si no dominas el pase y el control del balón mejor que el resto de grandullones con los que juegas.
Entre grandullones
A los Iniesta y a los Xavi de hoy, como todos los menudos grandes futbolistas del pasado, hay que recordarles que no se hicieron a sí mismo a los 30. Ni a los 20. Con 11 y 12 años, y en medio de grandullones, solo podían defenderse de una forma: con la técnica. Por cierto. En unos días --el parón de Liga tiene eso-- en que unos y otros presentan sus preferidos al Balón de Oro, ¿por qué no Iniesta? Campeón de Europa como otros y gol de ensueño conseguido dentro del año hábil. Sobre todo, tras haber oído algo así como que Cristiano Ronaldo había perdido enteros en la carrera por el Balón de Oro tras el 0-0 del Portugal-Albania. Menudo pecado. Por esta regla de tres también se puede matar la candidatura de Messi por haber perdido su último partido con Argentina. Puedo entender que uno tenga sus favoritos. Y más si son de casa, pero Iniesta debería estar en la lista.
Aspectos cuantificables
Pero de aquí a obviar todo lo hecho por otros en los últimos meses hasta el punto de sacar conclusiones por un partido de clasificación de selecciones dista un mundo. Para mí, el mejor jugador de todos no es el que más goles marca/evita o más títulos consigue. Además de eso, que ya es, para mí también suman otros aspectos menos cuantificables como ver cómo se mueve en el campo y, con ello, cómo consigue hacer mejores a sus compañeros. Xavi destaca aquí por su Eurocopa, un torneo corto, pero Cristiano Ronaldo también destaca por esto a su estilo y, durante muchos meses --no solo uno--, por mucho más.