lunes, 01 de septiembre de 2008 0:10
Johan Cruyff
Nadie está exento de perder
El que quiera empezar a hacer sonar las alarmas que lo haga. Yo no. Por más que se haya perdido el primer partido de Liga. Precisamente por esto, porque es el primer partido y porque nadie está exento de perder, no uno, sino más partidos. Por pequeño que sea el rival, tú ya sabes que ellos tendrán al menos una ocasión. Y que puede entrar, como ayer entró. Y en un campo pequeño, con 10 atrás, cuesta horrores ver espacios.
En el debe del Barça, dos evidencias: abusar en exceso de querer entrar por el centro, haciendo todavía más pequeño y superpoblado el campo, y no aprovechar ni una de las ocasiones que tuvo. Ahora, 15 días sin fútbol de Primera. Dos semanas para darle vueltas y más vueltas a este primer tropiezo. Tiempo suficiente para hablar, ver, analizar y ajustar piezas y movimientos. Nada se gana ni se pierde en los primeros 90 minutos de competición.
El Barça, o mejor dicho, el vestuario del Barça, a lo suyo. Intensidad, buena ejecución y rendimiento. Ese es el objetivo, independientemente del resultado de ayer. Aquí todo bascula muy rápido. Buenas sensaciones en la pretemporada, clasificados con solvencia en la previa de la Champions y un sorteo benévolo para la liguilla de esta competición. Al día siguiente de dicho sorteo ya se palpaba ese ambiente tan de aquí, por lo extremo. Ni hemos perdido la Liga por caer en Los Pajaritos, ni hemos ganado la Champions por un sorteo de grupo.
El caso de Robinho
Si el Shaktar ha cogido el relevo del Dinamo de Kiev no significa que sea de otra galaxia, es cierto, pero sí que nos da la pista de que no será un rival fácil. Ni el Sporting de Lisboa. Juega sin intensidad, como en la vuelta contra el Wisla, e incluso el Basilea te puede complicar la vida. No por sus méritos, sino por tus propios deméritos.
La historia no es nueva. Un jugador (Robinho) tiene contrato con un club (Real Madrid) y aparece otro club (Chelsea) que pretende llevárselo. Y el jugador, encantado de irse --haré y diré lo que sea para lograrlo-- porque la nueva novia, aparte de guapa, me paga más. Estos casos se solucionan por las buenas o por las malas. Por las buenas, con un acuerdo entre clubs por el traspaso; por las malas, pagas la cláusula y compras tu libertad o te quedas y pasas medio año sin jugar. Y luego ya veremos. Alguno igual le perdonaría sin más. Yo no.
En el caso Madrid-Robinho-Chelsea no hay ni buenos ni malos. Y sí la consecuencia de anteriores comportamientos nada honestos. Los años te sirven para darte cuenta de muchas cosas. Por ejemplo, que los modos importan, y mucho. Tanto, que según como tú trates a los demás, estos te tratarán a ti. ¿Por qué se atreve el Chelsea con el Madrid mareando primero al jugador? Porque exactamente así ha visto actuar al Madrid con Cristiano Ronaldo y el Manchester United. Si tú te comportas con los demás con normalidad difícilmente nadie se atreverá a ser deshonesto contigo. Es una cuestión de calidad humana por parte de los dirigentes.
Llegar a día como hoy, con la Liga en marcha, pendiente de si se te va o no el jugador de marras, se llame como se llame, solo se entiende si antes se han hecho mal muchas cosas. Sobre todo si hablamos de clubs grandes. Los clubs pequeños siempre están más expuestos a que pase algo.
El Espanyol, por ejemplo, se ha quedado sin dos jugadores (Zabaleta y Riera) a pocas horas de iniciarse la Liga. Como ya se lo veía venir, ha reaccionado rápido y ha incorporado no menos de dos futbolistas. ¿Cómo quedan sus equipos de procedencia? No lo sé, pero no es difícil de imaginar que si los futbolistas eran allí importantes, quedarse sin ellos a estas alturas no es ninguna buena noticia.
El periodo de fichajes entre temporada y temporada ronda los tres meses y, como he dicho, si eres un club pequeño corres riesgos, pero si eres un club grande las entradas y salidas has de tenerlas claras nada más acabar la última campaña. Eso de lanzarte a fichar en la última semana te delata. Y te deja en muy mal lugar si encima te dan calabazas (Cazorla y Villa). Quedas mal en lo deportivo --si los quieres es porque crees que los necesitas-- y quedas mal por lo dicho antes: la poca calidad humana de los dirigentes. Si tienes tres meses para llamar a una puerta, no vayas a última hora.
Respeto al rival
Un amigo muy culé me comentaba el otro día que le alegraba mucho lo que él llamaba las miserias --¿o eran desgracias?-- del Madrid. Que los que quería fichar le decían que no y uno que tienen se quiere ir. Lo entiendo como opinión de aficionado. Ahora bien, mucho ojo con reírte del contrario. Al rival hay que tratarlo con máximo respeto. Siempre. Si le humillas, le haces más fuerte. Porque los que están ahí no son cojos. Nadie gana dos ligas seguidas con una sola pierna. Y seguro que tienen amor propio. Llevan dos años demostrándolo.