Thursday, June 12, 2008 12:11 AM
Johan Cruyff
La enorme experiencia de Guardiola
Pep Guardiola domina ya los conocimientos que debe tener un técnico de un club como el Barça: qué representa el club, qué espera la hinchada del equipo, cómo quiere jugar, conoce el vestuario y el entorno.
No hay club igual como no hay público igual. El aficionado inglés quiere un tipo de fútbol que le es propio. Y lo mismo el alemán, el italiano o el holandés. A partir de ahí, entran las diferencias, los detalles. Por ejemplo, Liverpool y Manchester. Ciudades y público inglés en ambos casos, pero lo que quieren sus tribunas de fútbol solo coincide en el objetivo final: títulos, resultados. La forma de lograrlos ya no tiene tantas coincidencias. Amsterdam y Rotterdam. Ciudades y público holandeses, pero, como en el caso anterior, el gusto de sus aficiones y, por tanto, la apuesta futbolística del propio club, son muy distintas.
En Italia, paradigma del resultadismo, su gente acepta el llegar a él aunque sus estadios no se llenen nunca. Aún así, también tienen sus diferencias. Hay detalles que se ven en el césped que provienen de la grada. Y esta no es la misma en el norte que en el sur. En España, quitando el Barça y el Madrid, también podríamos cortar el país en dos. Históricamente, los equipos andaluces han tenido un estilo distinto a los del norte. Y esto está ligado a la forma de ser de unos y otros. ¿Qué quiero explicar con ello? Que en el fútbol hay un montón de matices a tener en cuenta.
Cosas por saber
Qué representa tu club, a quiénes representa, cómo te presentas tú al frente, cómo manejas a la prensa, al vestuario- Hay tantas cosas que debe saber y dominar el entrenador de un club de talla mundial, que, sinceramente, el apartado puramente futbolístico igual ni llega al 40%. El a qué quiero jugar y cómo quiero hacerlo, para quién estoy jugando, quiénes me estarán viendo, qué se supone que esperan de mí y de los míos- Sin darte cuenta, ya entras en el 60% restante de aquellos conocimientos que ha de tener un entrenador en según qué clubes, más allá de la elección de un once titular.
Doy por entendido que a Guardiola difícilmente le cogerá por sorpresa este 60% de cosas no tan futbolísticas. En cuanto al otro 40%, el que incluiría el apartado más técnico --cómo entreno, a qué juego y con quién juego--, yo no caería en el error de sentenciarle de entrada.
Sus pecados, parece ser, son juventud e inexperiencia. Muy bien. ¿Alguien me puede explicar qué es experiencia y qué no? Experiencia de vestuario, qué es presión, qué es un partido importante, de qué pie pisa el entorno- Si has vivido todo esto como jugador, tu experiencia es enorme. De Rijkaard y Van Basten decían lo mismo cuando llegaron para dirigir a la selección holandesa. De Van Gaal, no. ¿Y sabéis qué? Los dos jóvenes e inexpertos clasificaron a Holanda para la fase final a la que optaban. El veterano y experto dejó a Holanda fuera del Mundial.
Cambio de entrenador- ¿cambio de estilo futbolístico? ¿Por qué llevas dos años sin ganar nada? ¿Y los dos años anteriores? Dos Ligas, una Champions. Si hablamos de forma de jugar, aquello fue de fábula. ¿Quién se quejaba entonces? Nadie. ¿Y si probamos a cambiar? Y yo me pregunto por qué. ¿Por probarlo sin más? Una cosa es la forma de jugar y la otra, la táctica. Táctica es hacer una variación un día. Pongo a Messi o Iniesta de extremo izquierdo. Son tan distintos que, aun jugando con un extremo izquierda en ambos casos, elegir uno u otro ya condiciona todo mi equipo usando la misma forma de jugar.
Prestigio y respeto
¿Cambiar de forma de jugar? ¿Por dos años sin nada? En los últimos 20 años se han ganado más títulos que en los anteriores 40. En los últimos 20 años te has ganado un prestigio y un respeto muy superior al que tenías antes. Y lo has hecho con un estilo que te hace reconocible y admirado. Mal aplicado es ineficaz, previsible, vulnerable y hasta tedioso. Bien aplicado combina diversión y rendimiento.
¿Lo mandamos todo al garete por dos años malos? Rijkaard llevó el vestuario de una manera, a su manera, y funcionó tres años- y dos no. ¿Todo horroroso? No, por lo que sea, la gente se ha pasado en estas últimas dos campañas. Rijkaard sigue siendo el mismo de hace cinco años. Es el único en el vestuario que se ha mantenido fiel a sí mismo. Muchos de sus futbolistas no pueden decir lo mismo. Solo hay que mirar qué hacían hace tres años y qué han hecho después.
Todo entrenador necesita una plantilla en la que todos trabajen juntos en todos los sentidos. Rijkaard no ha cambiado para mal. Pero sí que lo han hecho muchos de los que ha tenido a sus órdenes. Peor para ellos. Han perdido crédito y respeto. Rijkaard, no. Lo que despierta su persona es una mezcla de respeto y admiración. Dudo que nadie pueda hablar mal de él. Ha respetado, respeta y respetará a los contrarios. Ni una mala palabra mala para nadie. Ha representado al club de forma impecable. Y eso, siendo simplemente fiel a sí mismo. A pesar de todo, más pronto o más tarde, acaba pasando una cosa: hay un final.