Etoo celebra el segundo gol del Barça, ayer, ante el Almería. JORDI COTRINAHa llegado la hora de la verdad. Ya no hay excusa que valga. La cuestión está en el compromiso que veamos en los jugadores de aquí al final, tanto en la Liga, como en la Copa o en la Champions.

Dos meses y temporada liquidada. Y el próximo mes, final de Copa y cuartos de final de la Champions. Todo esto sin olvidar la Liga que, evidentemente, no está sentenciada gracias a los fallos de unos y otros, aunque cada jornada que pasa da la sensación que se aleja un poco más, aunque habrá que seguir peleando.
Dos meses empezando desde ya para estar atentos al orgullo de los jugadores del Barça. Podrás jugar mejor o peor, podrás tener más o menos fortuna en esa jugada o acción puntual, pero si no demuestras orgullo, motivación en mayúsculas, las decisiones a tomar serán sencillísimas.

La hora de la verdad
Ahora sí, llega la hora del reparto de premios. Llega la hora de demostrar si estás por la labor de querer ganar algo, mucho o nada. Diez jornadas de Liga y un cara y cruz en la Copa y Europa. Tres opciones abiertas, aunque insisto en que hacer un tres de tres es, sino un milagro, sí improbable. Porque influyen mil detalles. Solo espero ver ese punto de orgullo. Con tantos años juntos, la gran mayoría de los jugadores del Barça saben cuáles son sus obligaciones.
Ellos saben a qué y cómo se juega. Aquí todos se conocen. Para lo bueno y para lo malo. Llega la hora de subirse al tren o de bajarse definitivamente. Ni soy médico ni piso el vestuario del Barça, pero me extraña que, a estas alturas, a las puertas del reparto de premios, se haya de completar una lista de convocados con tres chavales del filial. Ni soy médico ni piso el vestuario del Barça, pero de aquí al final me gustaría que las molestias físicas no fueran un obstáculo insalvable para sumar esfuerzos. Dos meses y temporada liquidada.

Primera final
Cronológicamente, la primera final es la del jueves en Mestalla. Te sabes el argumento de la película y solo de ti depende el final que le pongas. Sabes que el Valencia no está bien. Y que eso le hace más peligroso. Sabes que ahí irán todos a una aunque no sea estrictamente durante los 90 minutos, porque no les queda nada más. Tienen su oportunidad porque salen con la ventaja de un empate en el Camp Nou (1-1). Por lo tanto, de entrada, los que están clasificados son ellos y no tú. Pero eso también aclara el panorama. O así tendría que ser. Sabes que no te puedes ir de Mestalla sin marcar, al menos, un gol. O uno más que el Valencia. Se jugará en Mestalla, sí, pero con el Barça ejerciendo de local y el Valencia de visitante. Es decir, de salida, idéntico partido al de ida. El que tendrá que ir a por el partido es el Barça.

Pecado doble
¿Qué la Copa no interesa? ¿Cómo que no interesa? Sería un torneo distinto a todos de disputarse a partido único. Distinto a la Liga y distinto a la Champions. Pero el torneo, en sí, es de un valor tremendo. En los países en que se disputa a un solo partido, la emoción y el interés es mayúsculo. Aquí, el pecado es doble. Añadimos partidos innecesarios al calendario y desmotivamos al personal. Al espectador y al futbolista. Aquí, el pensamiento es éste: si me queda el partido de vuelta, ¿por qué voy a darlo todo en la ida? Ya lo arreglaré en la vuelta. Y si no lo hago, no pasa nada. Total, es la Copa... Pues no. La Copa es fantástica. Lo que falla es el formato.
Y tras la Copa vendrán dos partidos de Liga (Valladolid y Betis) antes de regresar a la Champions. El sorteo de cuartos ha sido bueno, sin duda, pero a mí no me dice nada que el rival pueda parecer más o menos asequible. Futbolísticamente, los cuartos de final están descaradamente en manos del propio Barça. Respeto al rival: todo, faltaría más, pero siempre con la máxima implicación. Es la historia de siempre. Dime cómo ejecutas tu fútbol y te diré si vas a sufrir o no. Dime cómo de rápido mueves el balón y te diré si logras o no mandar en el campo. Si juegas lento irás al choque. Y al choque siempre ganarán ellos. Y lo más importante. Que tus seguidores se alegren por el sorteo me parece lícito y lógico. Pero tú no puedes caer en esta trampa.

Compromiso de Touré
¿De qué se trata aquí? ¿De pasar simplemente ronda o de llegar a la final para intentar ganar el trofeo? Si es lo segundo, más tarde o más temprano te tendrás que enfrentar a los teóricos huesos, así que volvemos a lo explicado anteriormente. La cuestión estriba en el compromiso que veamos en los jugadores de aquí al final, tanto en Liga, como en Copa, como en Champions. Compromiso como el que ha demostrado tener uno de los nuevos: Touré. Está para operarse, pero ha optado por retrasar su operación para sumar esfuerzos. Igual lo consigue, igual no. Lo dirá su espalda. Pero la decisión inicial del marfileño debería de ser un ejemplo para todos. Para el que esté sano y para el que arrastre según qué tipo de molestias.