lunes, 10 de marzo de 2008 3:08
Johan Cruyff
El Barça ha resucitado al Madrid
Sin Messi, sus compañeros tenían la ocasión de demostrar que son jugadores de primer nivel, pero la enterraron en una sola noche. Si todo se acaba en el argentino es que el problema futbolístico es muy grave.
Yo no tenía ninguna duda. Si me daban a elegir, prefería estar en la piel de Frank Rijkaard a la de Bernd Schuster. El primero debía gestionar su vestuario para jugar, competir y rendir en tres competiciones. Al segundo solo le quedaba un partido a la semana para gestionar los egos y traducirlos en resultados. Con unas plantillas tan amplias, quedarte con una sola competición suele acarrear problemas. Pero la jornada donde unos y otros tenían que demostrar dónde querían ir se tiñó de blanco. El Madrid ganó con poco, pero el Barça pinchó con nada. La opción Liga ha vuelto donde estaba hace unas jornadas y de donde parecía que no se movería.
Parece increíble que el Barça, después de ponerle cerco al líder, lo haya dejado escapar. En el momento del desmoronamiento blanco, justo en el momento de poner a prueba la estabilidad emocional de todos los integrantes del Madrid, ha llegado el pinchazo blaugrana. De entrada, toda la presión era para los blancos. O ganaban la Liga o no ganaban nada. Y cuando te has puesto el listón muy alto de entrada, esta realidad no es ni agradable ni fácil de llevar. El sábado salvaron el primer escollo. Otra vez por los pelos y otra vez con polémica arbitral, pero lo salvaron. Si de lo que se trata es de sobrevivir como sea, y más tras el palo de verse fuera de la Champions cuando no había más favorito que tú en esa eliminatoria, objetivo de mínimos cumplido.
Ganar y agradar
Schuster se había metido en la boca del lobo. Por lo visto en público, por su manera de comportarse, parecía una complicación más. Para el madridismo supongo que no es ninguna gran sorpresa. Lo tuvieron como jugador y muy cerca del Bernabéu como entrenador del Getafe. Schuster no tenía y no tiene otra opción que ganar la Liga. El sábado parecía un reto como mínimo complicado, hoy todo ha cambiado. Quién sabe si ni tan siquiera le exigirán jugar bien, que fue el motivo verdadero del cambio de técnico. Una decisión que yo aplaudí: cambiar de entrenador aun ganando la Liga, en base no a los resultados, sino en base a una idea de fútbol distinta: más atractiva y en consonancia con lo que se supone que quieren ver sus aficionados. Para ganar sin más ya les valía Capello.
A favor de Schuster, una realidad incuestionable: todo cuesta en el primer año. Técnico nuevo, jugadores nuevos... Lograr que la máquina funcione a la perfección lleva tiempo. Y el tiempo que te dan de margen en un equipo grande autobligado a ganarlo todo nunca es generoso en cuanto se tuercen las cosas.
Dudas en el Madrid y dudas en el Barça. Mejor dicho, dudas en todo lo que rodea al Barça. Aquí, el ay, ay, ay ha sido mayúsculo por la lesión de Messi. No está Messi, cierto. Pues vamos a conseguir que cuando vuelva lo haga para sumar en un equipo enchufado. Messi se ha lesionado, pero se supone que tiene que volver para lo mejor, para el reparto final de premios.
Dije y repito que es muy poco probable que el Barça haga un tres de tres, pero si yo fuese jugador del Barça ahora mismo tendría un motivo extra para dar un plus. El orgullo. ¿Qué es eso de que sin Messi ya no somos nada? A demostrar lo contrario. Y con un plus mío más un plus de este y del otro, el que sale reforzado es el propio equipo. Sin Messi se pierde una opción de desequilibrio individual que solo puede compensarse de una forma: jugar con mayor intensidad. Es la única manera de enterrar el peor escenario futbolístico, en el que se mueve el equipo: lentitud a la hora de mover el balón y nula profundidad.
Falta de orgullo
Todos tenían una oportunidad única de demostrar que eran un equipo de primer nivel, pero la enterraron en una sola noche. Ahora lo más fácil será mirar a Messi, pero esto es un error porque si todo se acaba en el argentino es que el problema futbolístico blaugrana es grave, muy grave.
El orgullo ayer solo apareció unos minutos. Tal vez no sea el final de la Liga, pero lo parece, aunque el Barça tenga la obligación de seguir peleando cada punto que queda. El muerto ha resucitado este fin de semana, o dicho de otra manera, el Barça ha resucitado otra vez al Madrid. Y a Schuster. La Liga no es un premio menor, es uno de los grandes títulos como para dejarlo escapar así sin más. El Barça y su afición se quedaron ayer en casa. Como si el de ayer no fuese un partido importante. Y vaya si lo era.
Ya sé que es predicar en el desierto, pero una vez más sería bueno fijarse en Inglaterra. Tres equipos y medio clasificados para los cuartos de la Champions. Una Premier de gran nivel y una Cup fantástica. Esta semana dos grandes, Manchester y Chelsea, apeados en cuartos por dos modestos. Todo a un partido. El grande no tiene margen de error. Menos partidos e intensidad al límite. El día que el fútbol español copie sus fórmulas de competición, la afición lo agradecerá.