Estaba claro que hasta el final de temporada el Barça perdería un partido como mínimo. De caer en una competición, mejor en la Liga que en la Champions o en la Copa, donde no haya posibilidad de arreglo.

Derrota en el Vicente Calderón. Adiós a la racha de 15 partidos sin perder. Una pena. Sin embargo, busquemos el lado positivo a este traspié. Un partido, mínimo, lo ibas a perder seguro de aquí al final del campeonato. Mejor aquí y ahora. Mejor en la Liga y a falta de 12 jornadas. Mejor en la Liga que no en la Copa o en la Champions. Porque en la Liga lo puedes recuperar. En un torneo corto, a ida y vuelta, pasa uno, otro cae. Encajar un 4-2 suele ser definitivo. A partir de ahí, la cuestión es simple: ¿habrán o no habrán aprendido la lección?

Lo del sábado en Madrid fue como entrar de golpe en el túnel del tiempo. El Barça, como hace un par de meses. Dominio estéril y ninguna profundidad en la primera media hora, a pesar del golazo de Ronaldinho y desaparición total de escena el resto de partido. En Huelva, el Madrid entró en el mismo túnel del tiempo. Poco fútbol y pleno de puntos. Otra vez Casillas, otra vez polémicas arbitrales y otra vez máximo de efectividad cambiando el cromo de Van Nistelrooy por el de Robinho. Que la diferencia sea de +1 o de -5 puntos no me dice demasiado, porque queda mucho y porque está por ver el grado de recuperación de unos y otros.

Margen de mejora

Viniendo de donde se venía --mejora en Glasgow y mejor aún en la Copa ante el Valencia--, veo un margen de maniobra mucho mayor en el Barça que en el Madrid. Eso, siempre y cuando aprendan la lección del Calderón. Allí se empezó bien, jugando arriba, presionando arriba y recuperando arriba. Pero con poco o nada de profundidad. Y eso, al final, lo pagas. Sin profundidad acabas con muchos balones horizontales. Incluso moviendo rápido. Tenías al Atlético de Madrid literalmente grogui y al Kun Agüero desasistido.
El Barça dominaba, movía incluso con celeridad el balón, pero sin profundidad. Y sin profundidad no hay líneas verticales. Solo horizontales. Y ahí cualquier balón interceptado es una contra del rival. Puedes estar de pega en un rebote --así llegó el empate a uno--, puedes tener mala suerte al cometer un penalti innecesario --así cayó el tercero--, puedes tener más o menos fortuna, pero lo que no puedes es pasar de un extremo al otro. De tener al rival prácticamente noqueado a ser tú el que se pasa más de medio partido ofuscado es ir de un extremo al otro, y la señal inequívoca de que has cometido no uno, sino un montón de fallos. Individuales y colectivos.
En el fútbol lo importante es la cabeza. La preparación física solo es un arma para poder competir. El rendimiento de verdad te llega a través de la convicción, de la intensidad. Justo lo que empezó a recuperar el Barça en Glasgow, y lo que todavía fue a más en la ida de las semifinales de Copa ante el Valencia. Más allá del empate final, ese Barça-Valencia es la referencia a seguir y a incidir. Para mí, el mejor partido del equipo azulgrana esta temporada, de largo. Buen juego de posición, buen ritmo de balón, apretando siempre delante, buenas acciones individuales, disparos lejanos varios. Desde el inicio al tramo final. Y no nos engañemos: ése es el camino para ganar algún título.
Una vez más, el Barça sigue siendo el único de los grandes que todavía está vivo en todas las competiciones. ¿Puede ganar las tres? Poder, sí puede, pero hacer un tres de tres no sería muy normal. Sin entrar en si Messi debía o no jugar de salida en Madrid --dudo que nadie se acordara ni de él ni de Touré ni de Deco en la media hora inicial--, aquí debemos de tener en cuenta que hay que gestionar y dosificar a tus efectivos. Fue una pena perder ante el Atlético. Y más ganando el Madrid.

Concentración

Pero es en la Liga donde hay margen de enmienda. Mañana, no. Por más 2-3 de la ida, la vuelta ante el Celtic no contempla segundas oportunidades. Y aquí sabes que si no estás por lo que has de estar, entrarás en problemas. Y más, si te crees que ya has pasado la eliminatoria. Una vez más, aquí será la cabeza. Mientras la mayoría de octavos de la Champions están en el aire, el Barça-Celtic está bien encaminado. Pero solo eso. Y para rematar el trabajo hay que estar muy concentrado.

Hacer tu juego

Si te crees en la próxima ronda, si ya haces cábalas de a quién quieres y a quién no en cuartos, puedes meterte en problemas. Ante un equipo británico te complicarás la vida si no te mueves rápido y no mueves la pelota con velocidad. Si caes en el choque físico, ahí ganarán ellos, que por eso son más fuertes y están acostumbrados a este tipo de juego.
Nada de fijarse en el Madrid. Ni en si cae o no en la Champions. Ni en si gana como gana en la Liga. Lo único importante, ahora, es intentar ser tú mismo. Y hacerlo recuperando el camino iniciado en Glasgow y ante el Valencia en el Camp Nou.