Henry se lleva el balón con la cabeza, ayer en el Camp Nou durante el partido ante Osasuna.¿Qué le exijo siempre a un grande como el Barça? Que en el mes de febrero esté vivo en las tres competiciones. Siendo año de Eurocopa, esta temporada todo quedará resuelto en tres meses y medio.

Me rebela. Me pone de los nervios. Y no porque no sepa de qué va la historia. Me refiero a esta capacidad autodestructiva que tiene el FC Barcelona y todo lo que le rodea. Me refiero a esta mala virtud no ya de creer, sino de estar convencido que el equipo contrario tiene algo que el mío no tiene. Si el eterno rival gana un montón de puntos en los últimos minutos es por su espíritu ganador, si lo hacemos nosotros, como ante Osasuna, entonces es de casualidad. Y por tanto ya no vale la pena ni plantar cara (Liga) y lo que tengo y ellos no (Copa) no vale un pimiento.
La lectura del partido ante Osasuna es muy simple. Cuando puedes decidir no lo haces y a partir de aquí tú mismo te vas generando problemas. Pero incluso en este punto es mejor tomar el lado positivo y quedarte con el final. Quién sabe si no será una inmensa ayuda en forma de autoestima la forma en que acabó produciéndose esta agónica victoria.
¿Qué le exijo siempre a un grande como el Barça? Que en febrero esté vivo en las tres competiciones. Siendo año de Eurocopa, esta temporada todo se resolverá en tres meses y medio. Te plantas ahí, optando a todo, con un montón de partidos que has de encarar uno a uno, casi a final por encuentro, y en lugar de cerrar filas, en lugar de ayudar al equipo, aquí algunos se dedican a empujar en sentido contrario y a meter miedo.

Mucha Liga por delante
¿Por qué lanzar mil y un mensajes negativos al vestuario? El Madrid a siete puntos, luego a nueve... Y ahora a seis. ¿Lo que hace una semana era imposible ahora es factible? ¿En siete días? No quedan tres partidos. ¡Quedan 16 jornadas de Liga! Y el que viene de atrás suele complicarle la vida al que va primero. Porque este siempre tendrá la tentación de bajar la guardia. Simplemente por creerlo todo hecho. Es humano. Le pasó al Barça el año pasado y ahora el Madrid tendrá que manejar una situación que, a diferencia de la temporada pasada, le es nueva. Pero de nada sirve ir detrás si solo ves pegas en lo tuyo y virtudes en el otro.
La interpretación que algunos le dan a la Copa es flagrante en este sentido. ¿Cómo que no interesa? ¿Cómo que no vale para nada? ¿Un título menor? ¿Menor si la acabas ganando tras eliminar al Sevilla, Villarreal y Valencia? Es todo lo contrario a un camino de rosas. Puedes ganar un título que el Madrid seguro que no va a ganar y, sin embargo, lo menosprecias hasta el punto de creerte aquello de que la virtud no está en optar a él, sino en estar eliminado. ¿Estar fuera de la Copa es igual a tener más opciones en la Liga? Pues nada, tiremos la Copa y de paso, la Champions. Así la Liga no se nos escapa, seguro. ¡Vaya tontería!

Lanzar la piedra
Tienes una buena plantilla. Tienes un montón de buenos futbolistas. Estás recuperando efectivos, y sabes que llegarán refuerzos de la Copa de África. Y no refuerzos menores. Y estás, insisto, optando a todo. No como otros. ¿Qué el Madrid está sumando una cantidad de puntos increíble? Es cierto. Pero reconocerles este mérito no tiene por qué llevar implícito el hundirte tú solo y alimentar rumores absolutamente falsos como que yo he dado el OK a la llegada de Mourinho. O que yo esté dispuesto a dirigir al equipo en lo que queda de temporada. Primero, porque tenemos entrenador hasta el 2009. Y segundo, porque Rijkaard es mi amigo. Y a un amigo no se le hace todo lo que se ha dicho a sus espaldas. Es de mal gusto solo planteárselo.
Me duele que sea tan fácil lanzar la piedra y esconder la mano. Me duele que, más que al entrenador, se trate de herir a la persona. ¿Qué se persigue con ello? ¿Que Rijkaard persona piense mal de Cruyff como persona? Conociéndolo como le conozco, estoy seguro de que no ha dudado ni un instante, pero ambas invenciones son deplorables. Porque nadie me ha preguntado ni siquiera por Mourinho.
En esta situación, tranquilidad, cabeza fría y a seguir trabajando. Estabilidad por encima de todo. Y sentido común. La tuvo el Madrid la temporada pasada cuando muchos pedían la cabeza de Capello y luego tuvieron premio y gordo. Y el cambio, que yo aplaudo, se produjo al finalizar la temporada.

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Tranquilidad y sentido común que no ha tenido el Valencia. En lugar de aguantar el tirón, cambian al entrenador en noviembre con el equipo arriba. ¿En posición de Champions incluso? Muy bien. Llega Koeman, fuera de la Champions nada más aterrizar porque tenía un cara o cruz y salió cruz y caída en picado. ¿Querríamos eso en el Barça? Porque lo que le está ocurriendo al Valencia perfectamente le podría pasar al Barça si le buscasen un relevo ahora a Rijkaard. En este sentido, yo no veo tan distinto el entorno del Valencia al del Barcelona. Ni unos ni otros parecen valorar lo que tienen hasta que no lo tienen.