lunes, 26 de noviembre de 2007 2:15
Johan Cruyff
Escucharía el mensaje de Edmilson
La capitanía en una plantilla implica cosas más importantes que lucir el brazalete en los partidos. Los capitanes son los que deben velar por la convivencia en los vestuarios. Es algo que siempre he defendido.
Después de todo lo dicho, visto y oído en Can Barça, solo hay una cosa que me llama verdaderamente la atención. Y no es lo que denunció Edmilson. Me sorprendió, por extraño, que fuera Iniesta y no uno de los capitanes el que hablara en nombre de la plantilla.
Para mí, esta decisión autoriza a todos a hablar en nombre del grupo. Y no es el caso. Para mí, que me he pasado más de media vida entre las paredes de un vestuario, primero como jugador, después como entrenador, los únicos que de verdad mandan en el vestuario son el capitán o capitanes. No el entrenador. Aunque pueda sonar raro, ahí solo ha de entrar el entrenador cuando hay un problema que los capitanes no saben cómo solucionar. Entonces, solo entonces, debe de entrar. Para rematar el problema.
En mi etapa de entrenador del dream team os aseguro que hubo, no una, sino muchas reuniones entre los integrantes de la plantilla. Y nunca estuve presente, como hizo Rijkaard. Y si entré al día siguiente, la situación ya era otra, ya que se trataba de lo que yo llamo una reunión puramente informativa.
La capitanía o co-capitanía de un vestuario implica cosas infinitamente más importantes que lucir el brazalete en los partidos. Normalmente el capitán (y/o capitanes) lleva más años que la mayoría en ese vestuario. Puede ser de la casa o haber llegado de fuera. Y más allá de la calidad futbolística que tenga o tengan, ahí su valía es otra. Si hablamos de capitanes en plural, son ellos los que han de estar atentos ante ciertos comportamientos. Por más entrenador que haya, ellos son los primeros en detectarlos. Y su tarea, atajarlos. Por las buenas o por las no tan buenas.
Es cierto que lo que denunció Edmilson tendría que haberse tratado en el vestuario, de acuerdo. Pero yo no mataría al mensajero sino que escucharía el mensaje. Porque ni es un recién llegado ni es la primera vez que él apunta cosas en este sentido, ni ha sido el único en hacerlo público en los últimos meses. Señal que hay algo que no funciona y que unos y otros, empezando por los capitanes, no han sabido atajarlo- todavía.
La última polémica
En unos días en que cualquier gesto o palabra es sospechosa de esconder una segunda intención, yo no le daría importancia alguna a que Ronaldinho entrase en la lista y que luego se cayera de ella. Un tipo que llega un viernes por la mañana de un viaje largo, con cambio de horario, teniendo partido al día siguiente, es imposible que esté mejor que los que llegan antes, los que llegan de más cerca o los que ni siquiera se han ido. Y me avanzo a lo que no ocurrió. De haberse quedado fuera de la alineación, de haber empezado en el banquillo, de castigo, nada. Por lo expuesto antes y porque, una vez más, muchos olvidan que los partidos se juegan con 14, los 11 más tres cambios. Por esto siempre va bien guardarte pólvora en la recámara y pegarle un chispazo cuando el encuentro lo necesita.
¿Debía haber jugado de salida Bojan al no estar Ronaldinho? Lo único cierto es que Rijkaard logró el efecto que buscaba en caso de tener que tirar no de 11, sino de 14. Y quizá hubiera ocurrido lo mismo con Ronaldinho de haber empezado como suplente. ¿Suplente? Suplente es el que no juega. El que lo hace, ni que sea unos minutos, pero acaba siendo decisivo, no es un suplente, sino una pieza absolutamente básica.
El problema inglés
La eliminación sonada --por haber sido en casa, en la última jornada y valiendo el empate-- de Inglaterra para la Eurocopa me lleva a insistir en lo que llevo tiempo apuntando. Demasiados extranjeros en esa liga. Un equipo nacional sin delanteros provenientes de sus equipos punteros y un equipo nacional sin porteros procedentes de sus equipos punteros tiene muchos números para pasarlo mal. Ojalá que el éxito de los equipos de la Premier en Europa no les vende todavía más los ojos. En su caso yo incluso diría que la política se ha cobrado la primera víctima. Y por política entiendo la luz verde, la legalidad a llenar las plantillas de jugadores no seleccionables, en este caso, por Inglaterra.
El fútbol holandés
La desgracia de unos, alegría siempre de otros. En este caso para Rusia- y Guus Hiddink. Otro éxito más en su ya repleto saco. Un gran entrenador, sin duda, y un éxito que, combinado con otros, hace más grande al fútbol holandés. Cómo si no un país tan pequeño puede llevar hasta tres seleccionadores a la Eurocopa. Hiddink (Rusia), Van Basten (Holanda) y Benhakker (Polonia) --el caso de Leo clasificando a Polonia para el primer Europeo de su historia-- demuestran que la escuela holandesa tiene una facilidad por encima del resto. Una facilidad que se adapta a todo (países, culturas-) y que a la vez sabe imponerse. Como holandés me siento orgulloso.