Si conjuntar a un equipo de club ya es difícil, imagina a una selección. Por eso no entiendo que siempre se critique al seleccionador. Además, el exceso de extranjeros en los clubs no ayuda en casi nada.

Pretender que un equipo nacional ejecute a la perfección su apuesta futbolística es casi una utopía. Te puedes acercar a ello en una Eurocopa o en un Mundial, pero costará horrores hacerlo durante una fase de clasificación. Como mucho, al final de la misma.

Un equipo nacional no es un club. Si ya cuesta engranar los mecanismos en una plantilla cerrada que se entrena con regularidad, es lógico afirmar que aún es más difícil en una selección, donde los jugadores vienen con sus hábitos, entrenan uno o dos días y a jugar. Y, luego, adiós y hasta la próxima. Conjuntar eso es dificilísimo.

Las críticas de siempre
Clasificada España para la Eurocopa de Austria y Suiza, no deja de sorprenderme que casi siempre se critique su juego. Y por extensión, a su entrenador. Sea el que sea. ¿Decepcionados en base a qué? ¿Por qué se espera siempre tanto del combinado español? No hay palmarés que avale esas expectativas. En lo único en que España es fiable es en las fases de clasificación. Ahí es casi una experta. Pasan los años, se suceden los futbolistas, los seleccionadores y se repiten tres máximas. Una, España se clasifica para el gran torneo de selecciones. Dos, durante el trayecto se duda de que se vaya a conseguir. Y tres, de las dudas se pasa al "En esta Eurocopa o Mundial sí, porque menuda generación de futbolistas tenemos".

Pero en cuanto empieza el torneo: "Ay, ay, ay, que como muy tarde nos echan en cuartos". Al interrogante de por qué se espera tanto de España solo le encuentro una respuesta. Los éxitos de los clubs españoles a nivel europeo distorsionan la realidad. La gente ve que Barça, Madrid, Sevilla y Valencia, y Deportivo hace unos años, llegan lejos o incluso ganan alguna UEFA y Copa de Europa, y, de forma inconsciente, se aplica una máxima que no es lógica: si destaco a nivel de club, haré lo mismo a nivel de selección.

Creo que esto es lo que falsea la realidad y lo que propicia que haya unas expectativas por encima de las posibilidades reales. Creer esto sería lícito si los clubs consiguieran sus éxitos con mayoría de españoles en el equipo titular. Pero no es así. Sí, hay éxitos con cierta regularidad, pero solo hay que repasar el número de extranjeros que alinean para ver cuál es la realidad.

Un problema general La selección inglesa es el vivo ejemplo de lo que estoy explicando. A día de hoy, el Arsenal acapara elogios. El equipo de Arsène Wenger va líder de la Premier y el Manchester United anda al acecho. Y uno y otro pasarán ronda en la Champions. Como el Chelsea. Y, sin embargo, Inglaterra tenía pie y medio fuera de la Eurocopa hasta el pinchazo de Rusia el sábado. Una vez más, una cosa son los clubs y otra la selección. Inglaterra tiene problemas enormes para encontrar delanteros. Entre Arsenal, Manchester United y Chelsea, tan solo un efectivo, Rooney. A parte de Crouch (Liverpool), el resto de atacantes provienen a la fuerza de equipos poco o nada acostumbrados a competir al máximo en casa y en Europa.

¿Y España? El Barça no aporta ni un delantero. El Madrid solo tiene uno que no va. En la última lista, los atacantes salen del Espanyol (Tamudo y Riera), Mallorca (Güiza) y Valencia (Villa, Joaquín y Silva). Suerte que el Valencia aún tiene una columna vertebral de jugadores seleccionables por España porque si no la problemática sería mayor y casi idéntica a la que sufre Inglaterra, con una Premier saturada de no ingleses.

Hablando del único delantero que tiene el Madrid y no va, yo soy de los que sí contaría con Raúl González. Más allá de su calidad como futbolista y de ser un ejemplo dentro y fuera del campo, más allá de su experiencia, en un equipo nacional siempre has de intentar crear un grupo. Puedes hablar de si está mejor o peor, pero creo que siempre lo puedes tener ahí para ejercer de capitán. En una selección, repleta de cosas aisladas, es bueno tener pocas cosas fijas. No quiero decir que siempre tenga que jugar, pero sí estar allí para sumar y aglutinar.

La opción de Valdés Además del capitán, otra de las cosas fijas que suele tener una selección es el portero. Víctor Valdés podría estar bajo los palos de la selección. Nadie discute su calidad ni su temple, pero la gran desventaja que tiene es que nadie puede discutir lo mismo de Casillas y Reina.

Si antes decía que una selección está repleta de cosas aisladas, hacer entrar y salir porteros no es lo más adecuado. Una selección necesita unas referencias, jugadores asiduos que den tranquilidad. Empezando por el portero. Casillas no defrauda, no es conflictivo, transmite tranquilidad. Ahora bien, tanto Casillas como a Reina ya han jugado mucho. En algún amistoso, Valdés sí es uno de los que podría entrar. Y no porque se lo merezca, que sí, sino porque en caso de lesión viene bien tener a uno o dos porteros en la recámara.