"Al despertar en el bosque en medio del frío y la oscuridad nocturnos había alargado la mano para tocar al niño que dormía a su lado. Noches más tenebrosas que las tinieblas y cada uno de los días más gris que el día anterior. Como el primer síntoma de un glaucoma frío empañando el mundo". Así empieza 'La carretera', el desolador relato en el que Cormac McCarthy describe el invierno nuclear y que se ha convertido en uno de los libros de mayor éxito en todos los países. Este éxito no es ajeno a la sensibilidad creciente contra el arma nuclear, superada ya la época de la guerra fría en la que la disuasión de las armas nucleares evitó seguramente una guerra caliente gracias al principio de la DMA (destrucción mutua asegurada).
Una disuasión en la que, sin embargo, no creía el senador ruso Mijail Margelov, nacido en 1964, que confesó en París que creció con la idea de que Estados Unidos iba a atacar a la URSS, ataque al que respondería la Unión Soviética y se produciría el inevitable holocausto y el posterior invierno nuclear tan bien reflejado en 'La carretera'.
Margelov es una de las cien personalidades que acaban de lanzar desde la capital francesa un llamamiento para eliminar progresivamente los arsenales nucleares en 25 años. Bajo el nombre de Global Zero, esta acción internacional está impulsada por personalidades de la vida política, civil y militar de numerosos países y de todas las tendencias políticas. Global Zero fue presentado, entre otros, por la reina Noor de Jordania, la exministra de Asuntos Exteriores británica Margaret Beckett, encargada ahora de la cartera de ordenación del territorio en el Gobierno de Gordon Brown; el antiguo negociador jefe norteamericano de los acuerdos de reducción de armas nucleares Richard Burt; el senador Margelov, presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores del Consejo de la Federación Rusa; el propietario de Virgin, Richard Branson; el exministro de Exteriores del Reino Unido Malcolm Rifkind, y el general estadounidense John J. Sheehan.
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