LA PUBLICACIÓN VIRTUAL DESIGNBOOM LANZÓ LA FRASE FUTURISTA EN FORMATO DE CONCURSO: "COMER EN 2015". 4.483 CREATIVOS DE 98 PAÍSES PUSIERON MESA Y MANTEL AL FUTURO, EL QUE DA DE SÍ EN LOS TIEMPOS QUE CORREN: A SIETE AÑOS VISTA. EL BUEN COMER SE ALÍA CON LAS PRISAS. LA COCINA QUE VIENE ES COMPACTA, MÓVIL Y RECICLADA.

 

EXHAUST BURGUER. Diseñado por Roohollah Merrikhpour, Mina Mirzahossein, Narges Alam, Hani Saghaiyan, Elmira Manafnejad, Sanaz Ghaem Maghami, Navvab Bahreyni (IRÁN).
La fast food del futuro cercano toma carrerilla y literalidad. La comida rápida se hará con cuentakilómetros. Una cocina improvisada al volante para sacar tajada de los atascos. Es la predicción de siete diseñadores iraníes: convertir el tubo de escape en una improvisada barbacoa. El resultado es la Exhaust Burguer, una hamburguesa de escape. El invento más “inesperado” del concurso de Designboom, a juicio de los organizadores. “Pare el coche cuando tenga hambre –explican los creativos paso a paso–, instale el accesorio al tubo de escape y vuelva al volante. Tendrá una hamburguesa en un abrir y cerrar de ojos”.

 

DESPUÉS DEL fast food, llega la fast cutlery. Cubertería rápida, compacta, higiénica, de bolsillo. Es el año 2015. Un año con prisas. Poco tiempo, apenas espacio y el cambio climático ya traspasando la vuelta de la esquina. Se come con los dedos. Dedos reconvertidos en cucharas, tenedores y cuchillos. La basura vuelve a la mesa en formato reciclado y los platos se friegan en la lavadora. Las sartenes fríen, pero también dibujan, y la comida sirve para adornar el dedo anular. Hay anillos comestibles para dar bocados sin esperar a que la ocasión lo permita y cuberterías-accesorio que hacen las veces de anillos para no perder la compostura aun sin mantel. Hay mesas que suenan a marimba, platos con entrada USB, cocinas móviles y bowls que se ajustan al entorno de 15 m2 ganando en altura.

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                               

FAT FOR YOUR MIND. Diseñado por Bertrand Clerc (FRANCIA).
Si ahora la comida alimenta el cuerpo, en el futuro de Bertrand Clerc la vajilla alimentará la mente. El diseñador francés pone sobre la mesa tres platos de conciencia: Un ejemplo: Who is hungry? (¿Quién tiene hambre?) “evoca el desequilibrio entre los países ricos, simbolizados por EE UU, y los pobres (África)”.

 

ES EL FUTURO. Lo que el futuro da de sí en los tiempos que corren: siete años, según la publicación virtual con sede en Milán Designboom. Un futuro cercano “en el que los diseñadores, compañías y productores están realmente interesados”, justifica uno de sus editores, Andy Butler. “Comer en 2015”. Es el reto que lanzó a sus casi millón y medio de lectores mensuales. 4.843 diseñadores de 98 países pusieron mesa y mantel al futuro cercano. Las predicciones a la carta auguran una “fusión de la cocina cultural”, apunta Butler. Se comerá menos (“pequeñas comidas”), añade, pero más de tres veces al día, y se celebrarán más “comidas sociales”. El primer premio lo comparten Din-ink (set de cubertería de ascendencia Bic), Leaf-shaped spoon (una cuchara con forma de hoja), y Fragile (salero-pimentero que hay que romper antes de usar). Mención honorífica para el Eco-cook de la francesa Kechenyi Camille, con el que cocinar con menos agua, energía y tiempo.


 

DIN-INK. Diseñado por Andrea Cingoli, Paolo Emilio Bellisario, Cristian Cellini y Francesca Fontana (ITALIA).
Cubertería individual sin salir del escritorio. Esto es: Din-ink. Un justificado juego de palabras en el que el comedor (dining) termina con tinta (ink). El set culinario de capuchones Bic –tenedor, cuchara y cuchillo– es “100% biodegradable y está diseñado para respetar el medio ambiente”, explican sus creativos. “Dese una buena excusa –añaden– para roer su boli de oficina”.

 

 

 “QUE NO HAYA TIEMPO no significa que no interese la buena comida”. La máxima de los diseñadores alemanes Funck Barbara y Rainer Weckenmann (ideólogos de Ex.table, una cubertería de bolsillo a lo navaja suiza) es una constante estilística en este hipotético 2015. El buen comer se alía con el mundo de las prisas. Gana la comodidad. La que imagina la española Isidora Juan Filiberto, por ejemplo, que ha extendido el menaje del comedor a los platos y los vasos. Ropa de mesa que se guarda en el cajón.

 


 

ECO-COOK. Diseñado por Kechenyi Camille (FRANCIA).
Accesorio de cocina para un 2015 con “problemas medioambientales cada vez más y más serios”, dice su ideóloga. El eco-cook “ahorra agua, energía y tiempo”. Permite dividir un mismo recipiente en 2 o 3 espacios y hervir arroz, pasta, verduras, todo en uno. Ahí va el ahorro de agua y electricidad. Y un “tiempo precioso”: la comida ecococinada se escurre automáticamente.

 

 

 

AUN CON PRISAS, se va perdiendo en individualidad. Al menos en intención. Los diseños culinarios del futuro invitan a la interacción. Es el caso de Min 2, invento polaco que obliga a cenar en compañía. Es una mesa sin patas. “Para sentarse alrededor de ella, necesitas una segunda persona que aguante la mesa sobre los muslos contigo”, explican sus creativos, Wojciech Rutkowski, Przemo Lukasik, Tomasz Majewski y Lukasz Zagala.También es la intención del español Jorge Mañes y su tupper con ruedas: compartir la comida como si fuera un juego de niños. “Retomar viejas actitudes”, en fin. “Con tanta tecnología estamos perdiendo la identidad”. Parte de identidad se recupera volviendo a comer con los dedos, lo que dentro de siete años supondrá enroscarse antes una cubertería al completo. ¿Un paso atrás? “No creo que sea ir para atrás –responde Mañes– sino avanzar sin perderlo de vista”.

 

 

FRAGILE. Diseñado por Mey Kahn y Boaz Kahn (ISRAEL).
“¿Cuándo fue la última vez que rompió algo enérgicamente?”. La pregunta capciosa pretende vender un producto que responde al nombre de Fragile (frágil). Es un salero-pimentero de cerámica que se compra de una sola pieza y hay que romper antes de usar. “Romper, en este caso, es un acto que construye más que destruye”, explican sus autores. El diseño final de cada salero y pimentero, ya por separado, depende del arrebato del momento del cliente.

 

 

  

2015 TAMPOCO PIERDE de vista la naturaleza. Ecoinspiración y reciclaje al por mayor. Eso significa que lo mismo se sorbe la sopa con una hoja, que se mueve la ensalada con cubiertos que antes eran basura o se termina haciendo equilibrios con la comida japonesa con ramas de árboles desechadas. El impacto ecológico llevado al diseño. Eso, en título de workshop, vendría a ser: “Nada se pierde, nada se crea. Todo se transforma”.

 

TUPPER WHEEL. Diseñado por Jorge Mañes (ESPAÑA).
Comidas de oficina sobre ruedas. Es el futuro que le gustaría ver a Jorge Mañes, diseñador madrileño y alma máter de See this way. “La pausa de la comida en la oficina no es una pausa real –explica–. Es como echar gasolina al coche”. Así que ha puesto ruedas a la rutina. “El Tupper Wheel es un juego de niños para compartir la comida”. Un plus que invita a la interacción. “Permite a adultos y niños probar nuevos sabores, hacer nuevos amigos y experimentar algo diferente durante el paréntesis de la comida”.

 

 

LEAF-SHAPED SPOON. Diseñado por Shuhei Senda (JAPÓN).
Una cuchara, o una hoja, según se mire. El creativo nipón ve el futuro con la máxima naturalidad. Una cuchara con forma de hoja o una “bendición de la naturaleza”, según lo mira él. “Está diseñado con el deseo de que en el futuro prestemos cada vez más atención al hecho de comer como una parte esencial de la condición humana”.

 

 

                                  

SPICE GUN. Diseñado por Zhu Fei (CHINA). “Es diferente a cualquier otro especiador”, adelanta su autor. Básicamente, “es más divertido”. Es la mejor forma de tener siempre algún condimento en la recámara. Zhu Fei ha moldeado para 2015 una pistola de especias. Sólo hay que elegir la bala adecuada y apretar el gatillo.

Un palo y una pelota de golf. Es lo que se necesita para hacer turismo en Friburgo (Suiza). El pack del golfista urbano se entrega en el centro de información. Un palo, una pelota de golf y un mapa del centro histórico con banderitas rojas sobre adoquines, puentes y raíles de funicular con vistas a la catedral gótica y al río Sarine. Es el turismo que viene: ciudades en 18 hoyos.

Lo de echarle swing al turismo se le ocurrió a una estudiante: Celine Curty. Era su proyecto de fin de carrera: reconvertir al turismo el golf urbano al uso a finales de los 90 (el que sacó los palos y la imaginación a las calles del trendy-barrio londinense de Shoreditch). Curty hizo prácticas en la oficina turística de Friburgo y sus jefes decidieron materializar su idea el pasado 1 de abril. “Es la manera perfecta de descubrir la ciudad”, dice su director turístico, Nicolas Zapf.

Ése es el objetivo: conocer la ciudad. “No buscamos golfistas, sino simples turistas”, apunta Zapf. Las bolas son de goma, más ligeras que las de golf, para alivio de los viandantes. Cada hoyo consiste básicamente en un pequeño césped artificial desde donde probar puntería hacia otro minicésped instalado a pocos metros de distancia. Las banderas se limitan a los dibujos del mapa. Hay que buscar el hoyo junto a una marca roja.

Visto en Diario del viajero

Es una variedad de manzana. La improvisó y bautizó John McIntosh a principios del siglo XIX tras mudarse a Ontario (Canadá). Allí sigue la granja donde crecieron las primeras manzanas con vocación de ordenador personal, ahora remarcadas en rojo por la Ontario Heritage Foundation: la placa conmemorativa está en Dundela, en el municipio de South Dundas.

No fue hasta 170 años después, a principios de los ochenta, cuando a las manzanas MacIntosh les pegó el bocado Apple. Les salió pantalla, teclado y ratón. “Aunque no hay una confirmación fidedigna, se da por hecho que ése es el origen del nombre de la gama de ordenadores que estrenamos en 1984”, señalan desde Apple España. El primer ordenador personal con sello de manzana fue el Macintosh 128k (en la foto), en aquellos tiempos en que los monitores sólo distinguían blanco y negro y se hablaba de memoria RAM y ROM. Para hacerse con un Macintosh original había que desembolsar 2.495 dólares.

Al ex presidente de EE UU Richard Milhous Nixon, revela snpp.com.
66. La hazaña con sello Guinness es de  Rogério Ceni. Metió 66 goles para el equipo brasileño Sao Paulo Club de Fútbol entre 1997 y 2006.
Hasta que Dupont de Nemours instauró en 1938 los cepillos de nylon, las cerdas con las que uno se atusaba la boca eran básicamente eso: cerdas. En 1498, se había inventado en China un cepillo que echaba mano de los pelos del cuello de los cerdos, señala la web de la Biblioteca del Congreso de EE UU.
Hasta 5.000. Los cálculos los incluye el buceador John McIntyre en su reciente libro Tiburones (editorial Parragón, distribución exclusiva ASPPAN). Estos depredadores, explica, tienen varias hileras de dientes (las superiores las utilizan para cortar; las inferiores, para sujetar a su presa). “Cuando pierden dientes durante un ataque, las piezas de las hileras posteriores se desplazan hacia delante para reemplazarlos, como si se tratara de una cinta transportadora”.
Los aspirantes a caballeros. El ritual se remonta a la Edad Media: debían velar sus armas la noche previa a la ceremonia en la que iban a ser armados caballeros. Los aspirantes pasaban toda la noche en blanco: para simbolizar su pureza, se cubrían sólo con un túnica blanca.

[La pregunta del lector: Josep María (Barcelona)]

“Las lentes tienen que ser redondas para que el proceso de refracción funcione correctamente”, explica el fotógrafo Paco Elvira. Si fueran rectangulares, añade, las imágenes saldrían distorsionadas. Al fin y al cabo, las lentes son un modelo del ojo humano. “El ojo es redondo”. Así que “las fotos deberían ser redondas, pero supongo que los inventores de la cámara pensaron que la forma en que se ven las cosas en la vida es cuadrada o rectangular”, probablemente, apunta Elvira, porque las primeras cámaras tomaban las imágenes sobre papel cuadrado.

La moda se impone en el botiquín. Una herida, en los tiempos mileuristas que corren, ya cuenta como accesorio. La firma alemana Suelzkotlett ha incluido en su muestrario de diseño tiritas con cristales de Swarovski. Cada cajita cuesta 6,95 euros e incluye tres tiritas aptas para usos médicos y estilísticos: heridas con brillo blanco, rojo y rosa. 

Visto en Compradicción

                       

El sexo se sirve en bandeja. En lata. Las feromonas se vierten en una copa de cóctel. Mucho hielo, una rodajita de lima y un chorrito de alcohol para intensificar sus efectos. El chute de química lo firma Yxaiio Pheromones, la primera marca que ha etiquetado una bebida con feromonas. Sus creadores se han pasado tres años experimentando con la atracción sexual en el laboratorio. “Las feromonas son sustancias de atracción sexual que incrementan el atractivo entre las personas”, explica Michael Wlazny, cofundador de Yxaiio Pheromones. La atracción, traducida en líquido, resulta ser una bebida roja, picante -con sabor a chile- que refresca por fuera y calienta por dentro. Las feromonas se pueden comprar a través de la web de la compañía y en algunas discotecas de Madrid y Barcelona.

 

La pregunta retórica de los 90 -¿quién mató a Laura Palmer?- aún se intuye en el estado de Washington (EE UU). Allí fue donde David Lynch instaló su estrambótico Twin Peaks. La mayoría de exteriores se rodaron en SnoqualmieNorth Bend. De hecho, ambas ciudades siguen sacando partido turístico de las divagaciones psicodélicas del agente Dale Cooper (ahora esposo de de una de las Mujeres desesperadas). En North Bend, el mítico Mar-T Café, ahora Twede's Cafe, mantiene la teleciudad en su fachada y la tarta de cereza de Twin Peaks en el menú. Snoqualmie cuenta entre sus atracciones con la cascada con sintonía de fondo. También se puede ir en busca de misterio noventero a California. Un buen número de exteriores se rodaron en zonas boscosas de Malibú.

¿Damos un paseo?” La pregunta se mantiene en el aire tras una sonrisa perruna y el consiguiente vaivén de cola. “¿Damos un paseo?” El interrogante se menea de izquierda a derecha con la ecoluz de moda. Los diálogos de perros se escriben con leds y vienen en serie.

Dos británicos han puesto letra al énfasis canino. “Quiero mi cena”; “vale”; “te quiero”. La traducción instantánea va a gusto del dueño. “Es un chip programable”, explica James Auger, la mitad de Auger-Loizeau, el dúo que firma el concepto. El dueño pone la letra y el perro, el énfasis. La frase dependerá de la velocidad del aleteo canino. “El chip tiene un acelerómetro que mide los meneos de cola por minuto –añade Auger–. Así que se pueden programar diferentes mensajes dependiendo de lo rápido que mueva la cola”.

El invento –aún prototipo– se mantiene fiel a la base sobre la que James Auger y Jimmy Loizeau estrenaron dualidad en 2000. Esto es: “Reconocer que por cada consumidor de tecnología aplacado hay otro insatisfecho”. Su primer concepto conjunto fue un audio-implante en el diente con el que hablar por teléfono.

Visto en No Puedo Creer

El conocimiento en formato de bolsillo ocupa 125 páginas, según el alegato a favor de la curiosidad firmado por Lewis York. El mejor libro de porqués (Ed. Montena) da cerca de 300 respuestas y una moraleja: “Preguntad, preguntad siempre”.

1 ¿Por qué soplamos velas en el cumpleaños? ”Es posible que sea la adaptación de un rito griego: ofrecían una especie de pasteles con velas a la diosa de la Luna. Soplaban las velas para que el humo ascendiera hasta la diosa”.

2 ¿Por qué la mayoría de los cuchillos de mesa tienen punta redonda? ”Al cardenal Richelieu le molestó ver cómo el canciller Segnier se sacaba restos de comida de entre los dientes con la punta del cuchillo y ordenó que todos los cuchillos de mesa tuviesen la punta roma”.

3 ¿Por qué los perros dan vueltas sobre el mismo punto antes de echarse? ”Es una herencia del pasado, de cuando eran animales salvajes y, para descansar protegidos, escogían para dormir zonas de hierbas altas. Dar vueltas sobre sí mismos era la manera de allanar las hierbas”.

[La pregunta del lector: Contxi]

Cuestión de optimismo mercantil. Las diez y diez “simbolizan una sonrisa”, explican desde la marca de relojes Fossil. La hora más publicitaria también aporta simetría al conjunto del reloj y esconde otra explicación más práctica, añade Benjamin Selwyn en su libro 1001 anécdotas y hechos extraordinarios: “La marca es más visible”.

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