[La pregunta del lector: Marta Tarragó]

Hay dos razones de peso. Una: el horario. “Comemos a una hora donde nuestro cerebro tiene una bajada en el nivel de alerta”, explica Francisco Javier Segarra, psicólogo clínico especialista en alteraciones del sueño y coordinador de la Clínica del Sueño Estivill. La somnolencia aumenta entre las dos y las cuatro de la tarde. Y dos: la digestión. Después de las comidas, añade el psicólogo clínico, se produce “la somnolencia postpandrial”.