Claro. Que se lo digan a Mike, un pollo de Fruita (Colorado) que en 1945 sobrevivió 18 meses tras ser decapitado. No fue un milagro. El hacha  le dejó intacta la yugular y gran parte del cerebro. Seis décadas después de su hazaña, Mike se ha convertido en todo un gurú. Tiene su propia web, un festival y hasta un club de fans. “Es reconfortante saber –dicen sus seguidores– que puedes llevar una vida normal incluso después de perder la cabeza”.