jueves, 12 de junio de 2008 10:34
Ana Sánchez
Spa dental
Masaje con vistas al lago Michigan, tratamiento facial, envoltura de algas y quizá una copita de champán para brindar por el dentista. En Chicago, los empastes incluyen relax a la carta.
Mitchell Dental Spa fue una de las primeras clínicas dentales en eliminar los sudores fríos de la sala de espera. El dolor de muelas ahora es una excusa para mimarse. Es la carta de presentación de la consulta de Chicago: “Mimar al paciente como cualquier otro spa”, explica Jeffrey Doan, manager de la clínica. Esto es: plus en plantilla de masajistas, esteticistas y cabinas insonorizadas con las que “ofrecer a los clientes una experiencia dental más relajante”. Una paradoja a la que ya se han sumado 250 consultas de EE UU, añade Doan.
El relax dental es una utopía también con sede en España. Aquí, de momento, al “abre la boca” le puede seguir una película. En Terrassa, por ejemplo, la clínica dental Can Parellada distrae el dolor de sus pacientes con una sesión de cine. Se imponen las videogafas en clínicas dentales, peluquerías y establecimientos de tatuajes, apunta la distribuidora Función Privada.