Un movimiento de ojos. Es lo único que se necesita para pasearse por un universo virtual: tener ojo y un objetivo. Los malos ahora se ponen a tiro de pupila. El margen de error es de apenas 5 milímetros. Una mirada y listo.

Porque hay miradas que matan. De momento, en 2 y 3D. Los teclados visuales van camino de dejar a los ratones obsoletos. Los ordenadores se controlan a ojo: unas luces infrarrojas instaladas en la parte inferior del monitor rastrean el movimiento de la mirada. El sistema calcula exactamente a qué parte de la pantalla está mirando el usuario con un margen de error de 5 milímetros.

La tecnología la desarrolla Cogain (comunicación a través de la interacción de la mirada) desde 1990. El proyecto –financiado por la UE– se concibió para facilitar la vida de personas con discapacidad o disfunción motora. 18 años después, el control visual empieza a ramificar aplicaciones para videojuegos como World of Warcraft y entornos virtuales como Second Life.