miércoles, 14 de mayo de 2008 17:05
Ana Sánchez
E-mails post mortem
Para hacer hablar a un muerto, no hay más que abrir la bandeja de entrada del correo. Las bolas de cristal ahora funcionan a base de arrobas. Es el más allá vía mail: Just in case I die (sólo en caso de que muera). Un servicio de correo virtual post mortem.
El legado internauta se deja en tres pasos: el futuro difunto se registra, clica el
link de confirmación e introduce el mensaje y la fecha en la que quiere que se envíe. “El número de la combinación es 1492”. “Si recibes esto, es que la cita a ciegas fue mal”. Información útil, cómica, bizarra. “Garry está muerto y le gustaría desearte un feliz cumpleaños”. El mensaje con retraso se puede modificar y cancelar en cualquier momento. Hasta que uno muere, se supone.
La ocurrencia se la encontró Garry Byrne “en el fondo de una lata de cerveza”, confiesa. “Me levanté con resaca y una gran idea”. Cuatro meses después, miles de personas –de EE UU, Inglaterra y también España– ya le han dejado por escrito su última voluntad. En un futuro cercano, espera enviar el más allá también por messenger y sms.
No es la única ocurrencia a la que Byrne ha añadido un punto com. Tiene otro interrogante más simple: ¿cómo de común es mi nombre?
Visto en Microsiervos