lunes, 05 de mayo de 2008 19:09
Ana Sánchez
Golf urbano
Un palo y una pelota de golf. Es lo que se necesita para hacer turismo en Friburgo (Suiza). El pack del golfista urbano se entrega en el centro de información. Un palo, una pelota de golf y un mapa del centro histórico con banderitas rojas sobre adoquines, puentes y raíles de funicular con vistas a la catedral gótica y al río Sarine. Es el turismo que viene: ciudades en 18 hoyos.
Lo de echarle swing al turismo se le ocurrió a una estudiante: Celine Curty. Era su proyecto de fin de carrera: reconvertir al turismo el golf urbano al uso a finales de los 90 (el que sacó los palos y la imaginación a las calles del trendy-barrio londinense de Shoreditch). Curty hizo prácticas en la oficina turística de Friburgo y sus jefes decidieron materializar su idea el pasado 1 de abril. “Es la manera perfecta de descubrir la ciudad”, dice su director turístico, Nicolas Zapf.
Ése es el objetivo: conocer la ciudad. “No buscamos golfistas, sino simples turistas”, apunta Zapf. Las bolas son de goma, más ligeras que las de golf, para alivio de los viandantes. Cada hoyo consiste básicamente en un pequeño césped artificial desde donde probar puntería hacia otro minicésped instalado a pocos metros de distancia. Las banderas se limitan a los dibujos del mapa. Hay que buscar el hoyo junto a una marca roja.
Visto en Diario del viajero