martes, 29 de abril de 2008 19:02
Ana Sánchez
Mensajes en cola
¿Damos un paseo?” La pregunta se mantiene en el aire tras una sonrisa perruna y el consiguiente vaivén de cola. “¿Damos un paseo?” El interrogante se menea de izquierda a derecha con la ecoluz de moda. Los diálogos de perros se escriben con leds y vienen en serie.
Dos británicos han puesto letra al énfasis canino. “Quiero mi cena”; “vale”; “te quiero”. La traducción instantánea va a gusto del dueño. “Es un chip programable”, explica James Auger, la mitad de Auger-Loizeau, el dúo que firma el concepto. El dueño pone la letra y el perro, el énfasis. La frase dependerá de la velocidad del aleteo canino. “El chip tiene un acelerómetro que mide los meneos de cola por minuto –añade Auger–. Así que se pueden programar diferentes mensajes dependiendo de lo rápido que mueva la cola”.
El invento –aún prototipo– se mantiene fiel a la base sobre la que James Auger y Jimmy Loizeau estrenaron dualidad en 2000. Esto es: “Reconocer que por cada consumidor de tecnología aplacado hay otro insatisfecho”. Su primer concepto conjunto fue un audio-implante en el diente con el que hablar por teléfono.
Visto en No Puedo Creer