El disfraz más cuestionado del mercado de los superhéroes –las famosas gafas de Clark Kent– tiene explicación, aunque llegó con retraso. Es lo que se conoce en el mundo del cómic como retconning (reparaciones del guión con efectos retroactivos). En el caso de Superman, un superpoder añadido en el número 330: superhipnotismo. “Hipnotizaba a todos aquellos que lo veían para hacerles creer que su cara era completamente distinta a la de Clark Kent”, descubre James Kakalios en el libro La física de los superhéroes. Es de los pocos superpoderes que se le resisten a este físico. Con las leyes científicas en la mano, calcula que Superman podría saltar a un edificio de un brinco si la gravedad en Krypton es 15 veces mayor que sobre la Tierra y demuestra que es plausible que Spiderman se balancee de una hebra, ya que, “en teoría, una cuerda tejida con seda de araña del diámetro de un lápiz podría detener a un caza”, rescata de un artículo de la revista Smithsonian. Lo que no es capaz de explicar ni la física ni la química es qué pasa con los pantalones de Hulk. El tejido milagroso compuesto –sugiere el cómic– por moléculas inestables se rige exclusivamente, dice  Kakalios, por el “Comics Code Authority”.