martes, 25 de marzo de 2008 17:29
Ana Sánchez
¿Un diamante es para siempre?

No. No lo es, aunque el “siempre” de catálogo puede dar de sí miles de millones de años. “Todos los diamantes tienden a convertirse en grafito a presión atmosférica y temperatura ambiente”, apunta J. Ángel Menéndez, del Instituto Nacional del Carbón. “El diamante –pone en antecedentes– se forma a temperaturas y presiones muy altas y esto hace que de las dos formas alotrópicas más comunes del carbono, la que realmente es estable a presión y temperatura ambiente sea el grafito”. Así que un diamante no es para siempre. Pero casi. La joya puede dejarse en herencia tranquilamente de generación en generación en generación antes de verla convertida en grafito. “Posiblemente la humanidad se extinguirá antes de que eso suceda”, añade Menéndez.